opinión

El agente de Pinochet que no cayó en cumplimiento del deber

El represor Enrique Arancibia Clavel fue asesinado en Buenos Aires. Una crónica sobre su único encuentro con un periodista.

Todo indica que el primer puntazo le abrió el vientre. Ello explica que el último acto volitivo de aquel hombre haya sido aferrar sus vísceras con una mano. Después le prodigaron otras 20 puñaladas repartidas entre la mandíbula, el cuello, el tórax y la espalda. Así fue encontrado el ex agente de la dictadura chilena, Enrique Arancibia Clavel, por su pareja, un muchacho de 21 años, durante la noche del jueves en un departamento ubicado en Lavalle 1418, a metros del Palacio de Tribunales. Minutos después, acudió personal de la comisaría 3ª, investigadores de la División Homicidios y también la secretaria de Seguridad Interior, Cristina Caamaño. Allí, con la excepción de ese cadáver desplomado en posición decúbito dorsal, todo parecía estar en orden: la puerta no había sido violentada ni faltaban objetos de valor. A su vez, las manchas de sangre seca revelaban que el crimen había sido cometido varios días antes. “Esto tiene olor a taxi boy”, deslizaría en off uno de los uniformados.

El espía que volvió del frío. Durante el atardecer del 21 de agosto de 2007, Arancibia Clavel estaba en el barcito de una galería situada sobre la avenida Corrientes ocupando una mesa al costado del hall. Su figura sólo había sido registrada en alguna vieja foto periodística, en la que llamaba la atención su cara de nutria. Y que –en medio de uno de los tantos contratiempos judiciales de su trepidante trayectoria– vistiera un chaleco repleto de bolsillos como los que suelen usar los pescadores. Desde entonces había transcurrido más de una década. Sin embargo, ahora, el atuendo que lucía era el mismo. Y sus ojillos estaban como al acecho. Pero al ser abordado por mí, enarcó las cejas, mostrándose gratamente sorprendido al escuchar salir su nombre de mi boca. A continuación, con suma cortesía, me invitó a tomar asiento. En ese instante, recordé los detalles de un sangriento episodio.

En la ya lejana noche del domingo 29 de septiembre de 1974 sobre el barrio de Palermo Chico flotaba un aire enrarecido. De hecho, en el tramo de la calle Malabia que va desde Las Heras hasta Libertador el alumbrado público estaba completamente apagado. Y a metros de la calle Juan F. Seguí había un Torino. Sus ocupantes merodeaban en los alrededores. Minutos antes de la medianoche, todo se sacudió al compás de una explosión; la onda expansiva hizo trizas todos los vidrios de la cuadra. Y la lluvia de cristales produjo un sombrío tintineo. El Torino, entonces, partió a todo trapo. La policía tardaba en llegar. Y los vecinos, lentamente, se fueron congregando en las esquinas. Cruzado sobre la vereda, a la altura de la cochera del edificio lindante, estaban los restos de un Fiat 125. Del motor aún salía una lengua de fuego que iluminaba un cuerpo desmembrado; otro, ya sin brazos ni cabeza, ardía en la cabina. Durante esa madrugada circularon entre los presentes versiones contrapuestas sobre la identidad de las víctimas. Recién a la mañana siguiente trascendió que se trataba del matrimonio formado por Sofía Curthbert y Carlos Prats. Éste había sido nada menos que comandante del Ejército chileno y ministro del Interior durante el gobierno socialista de Salvador Allende.

Ahora yo estaba sentado frente a uno de sus asesinos.

A fines de 1996, Arancibia Clavel fue arrestado por su participación en el doble crimen de la calle Malabia. Cuatro años después, un tribunal oral lo condenó por ello a prisión perpetua. En 2003, otro tribunal le agregaría unos 12 años de cárcel por el secuestro en Buenos Aires de las ciudadanas chilenas Sonia Díaz y Laura Elgueta. Participó en estos hechos en su calidad de jefe de la estación local de la Dina, la temible policía secreta de Pinochet. El 13 de agosto de 2007 –debido a una polémica aplicación del dos por uno– le fue otorgado el beneficio de la libertad condicional. Desde entonces se paseaba por las calles del centro con el fervor de un turista.

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