La "Era del culo"

Si la tendencia que anuncia este 2009 se confirma durante el año, podemos llegar a diciembre… con cara de culo. La reina de Luján no para de mostrar el traste, los diarios no paran de reproducirlo, los blogs suben las noticias con las fotos y una batería de correos reenvían el “book” de culos a miles de carpetas de contactos. Un espiralado y mediático mundo cir-cular se recicla por medio de las tecnologías y empalidece a los míticos calendarios de los talleres mecánicos.

 (...) Suban al metro; elijan un culo joven, ceñido y respingón, uno de esos culos radiantes que abundan en cualquier ciudad; salgan del metro con la propietaria del culo y síganla por la calle a prudente distancia: observarán que ni uno solo de los hombres que se cruzan con ella es capaz de sobrepasarla sin volverse a mirarle el culo. Aunque las mujeres no se chupan el dedo y también adoran los culos, no sigan un culo masculino, porque el experimento no funciona. ¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? ¿Que hemos pasado de la civilización del piropo a la civilización del culo? ¿Que la civilización del culo nos ha vuelto a todos locos por el culo? ¿Que siempre hemos estado todos locos por los culos -verdaderamente locos-, pero sólo al llegar la civilización del culo nos hemos atrevido a reconocerlo? (...) (Javier Cercas)

El heterodoxo escritor polaco Witold Gombrowicz proclamó en los sesenta el advenimiento de “la civilización del culo”, y el catalán Josep Pla dijo que la admiración al trasero marcaba una época de decadencia de la sociedad, porque, “cuanto más cerca se estaba del culo, más lejos se estaba de la cabeza”, según narra el escritor extremeño Javier Cercas, en su “Teoría del culo”, desarrollada en un artículo del Diario El País de España:

Si la tendencia que anuncia este 2009 se confirma durante el año, podemos llegar a diciembre… con cara de culo. La reina de Luján no para de mostrar el traste, los diarios no paran de reproducirlo, los blogs suben las noticias con las fotos y los mails reenvían el book de culos a su carpeta de contactos. Un espiralado y mediático mundo cir-cular se recicla por medio de las tecnologías y aquellos calendarios con minas en culo free, esos que caracterizaron por décadas a los talleres mecánicos, no hacen más que palidecer ante tamaña amplificación multimedia. Antes, comos se sabe, íbamos a los talleres mecánicos a ver culos y no a arreglar el auto. De la iglesia al taller mecánico, peregrinaje de todo mortal de esta civilización cristiana-profana y occidental.

La reina del culo en Mar del plata -el mejor culo del mundo por cierto- más redondo que el mismo mundo. Los culos de las modelos en las revistas de culos; sí, así deberían llamarse: “las revistas de culos”. El culo es nuestra obsesión. La tele es un gran culo y a falta de bailes del caño en enero, se repasan los mejores momentos del baile de los culos en programas hechos para no olvidar que la vida es un culo. Soñamos culos y no ovejitas. Culos que brincan, culos saltimbanquis, iconoclastas.

La cobertura de los medios en las playas argentinas o chilenas, ¿Qué muestran?, culos, excelentes culos. No sabés con cual quedarte, todos son los mejores, bronceados y arenosos. Tantos son los culos que vemos, que las crisis políticas y económicas ya no responden a factores estructurales o a malas gestiones. Perdón Jaque.

El humor social por la crisis, se supone, transforma los rostros en caras de culo, “para el caballero como para la dama”. Pero no, la cara de culo de la gente, no responde más a ello. La explicación causal es la sobreexposición de culos, toda una iconósfera, un humus cultural ha instalado al culo en la vida mediática: Internet, Televisión, diarios impresos,  diarios on line, revistas de culos, calendarios de culos, publicidades de culos y blogs de culos.

Por su condición, se salva la radio, aunque cuando el locutor nos comenta una declaración de alguna muñeca del espectáculo, inmediatamente nos imaginamos su culo, porque ya se lo conocemos, por tanto, en nuestra mente está el culo y la voz del locutor. La teoría de “tener cara de culo”, entonces, partirá del supuesto siguiente:

“A medida que la gente mire más culos, su cara más se trasformará, más se le parecerá, a lo que ve: culos”.

Pensemos un momento en la cola de un banco, o de un cajero, o de un rapipago (dije cola y no culo, habrán notado). Todos esperamos con cara de culo, nadie tiene, digamos, paciencia y buena onda. La cara de culo se impone en el país y en la provincia. La noche anterior hemos soñado con los culos que vimos en la tele. Y la mala onda por esperar es, justamente eso, esperar, perder tiempo en el banco, cuando podríamos estar conectados a Internet mirando culos en lugar de pagar impuestos.

La fundación del mito del culo

Dejemos de lado las insinuaciones triple XXX de fines de los 50 y los 60,  las tetas de Coca Sarli o las piernas que admiraba la época. Vamos a establecer la primera fundación del “mito del culo” en Argentina hacia mediados de los 70, periodo que se extiende, bajo el dominio de la tele, hasta fines de los 80, cuando ya Internet profundiza su incursión en los hábitos sociales. En esta etapa explotan, de la mano de Sofovich entre otros, los culos de Nannim Timoyko, Susana Giménez, Graciela Alfano, Moria Casán, Luisa Albinoni, Camila Perisé, Adriana Brodsky, Susana Romero, Mónica Gonzaga, Beatriz Salomón, Susana Traverso, Eda Bustamante, Yuyito Gonzáles, Noemí Alan, Silvia Pérez, y como no recordarlo, el trasero de Katja Aleman. (Seguro me olvido de varios).

Todos ellos fueron los culos fundadores de “la cultura del culo” que deambularon en los programas de Olmedo y Porcel, Matrimonios y algo más, La Peluquería de Don Mateo,  Operación Ja Ja, Las gatitas y ratones de Porcel, Hupumorpo, entre otros. En paralelo se podían apreciar esos culos en el cine bizarro masivo. Desde allí empezaron a bajar y a rodar culos por todos lados, en dictadura y democracia, como línea de continuidad, los culos se hicieron del mundo. Recordemos la publicidad emblemática de los 80 que entronizó el culo de Adriana Brodsky, “la bebota” del manosanta:


La segunda fundación se produce en los 90 con la aparición de la tele por cable e Internet. Frivolidad en la política y en la vida cotidiana, modelos muy flacas que muestran su fuerte: el culo. Culitos con tanga, lolitas y el destape de las revistas exhibidas en primera fila de los kioscos. Esas que antes se ocultaban en escaparates detrás del kiosquero y casi en código, debían solicitarse. Dolores Barreiro, tal vez, haya sido el símbolo de este periodo junto a cientos de culos menos rankeados. La característica principal: la delgadez, la proliferación de las dietas de la mano de la explosión de los gimnasios para fortalecer el culo. Anoréxicas con culo, bulímicas con culo. Una cultura de la enfermedad pero con culos firmes, era lo importante.

La tercera refundación, etapa actual, marca la masividad de You tube y los diarios on line, sumado la producción tinellesca de programas que buscan rating con horas de culos en pantalla. Todos los culos del mundo mediático pasan por Tinelli, luego por las revistas y diarios on line. Cada una de la propietarias de los culos hacen su book y finalmente, los culos terminan reproduciéndose, como el milagro de los peces, en You tube, a través de producciones multimedia. Revistas multimedia, blogs multimedia. El mejor culo de la actual etapa se lo disputan “Pampita” y “Luciana Salazar”, sin dudas. Sin embargo la TV manda y bailando por un culo, es el tribunal.

 

 

 

 

 

Opiniones (5)
17 de agosto de 2017 | 06:29
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17 de agosto de 2017 | 06:29
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  1. la verdad que mientras mas cerca se esta del culo mas lejos de la cabeza y por ende de lo que deberian tener y ocupar esas chicas y chicos...inteligencia y ganas de laburar de algo digno..es una verguenza que los que nos rompemos la cabeza estudiando carreras dificiles,largas etc..no vamos a cobrar ni la mitad de lo que cobran estas x mostrar el culo..que ignorancia. Melisa Estudiante de Ingenieria Quimica
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  2. ... con la era del Culo! Lo escribo con mayúscula porque lo han endiosado. Y sí, cuanto más cerca del culo más lejos de la cabeza, pero... no estamos viendo nada nuevo. Más allá del merecido goce visual de algunos, digamos que a nivel intelectual y espiritual todo va para peor, lamentablemente. Marcelo, ¡sos un genio! Gracias también por divertirnos con tus ácidas observaciones.
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  3. Casi siempre es peor el remedio que la enfermedad. En la nota la "era....." queda demostrado esta afirmación. El autor, en su afán de enfatizar una situación que es por todos conocida y criticada, comete el error de querer apagar el incendio con nafta y termina quemando una posibilidad de avanzar en la lucha que algunos llevan contra el endiosamiento de una parte de la anatomía de cualquier ser que se precie humano. Una lástima.
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  4. Hablando de culos, y si quieren una peli con cero contenido para distenderse y reirse un rato que parodia la sociedad actual y la era del culo, no se pierdan Idiocracia. Pareciera basada en el futuro, pero no estoy segura...
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  5. Esta nota venció mis resistencias y, sumado a eso, el verano que otorga la posibilidad de relajar la atención sobre la crisis financiera, el vicepresidente o el aumento del boleto de micro. Es interesante observar la evolución de la imagen del culo (porque de eso se trata, creo). No es lo mismo el culo de la Brodsky en los '80 que este último que resultó premiado por Reef. Será que uno tiene 25 años más o la hiperexposición de traseros (femeninos, claro) hace ciertamente desviar el interes hacia zonas menos expuestas como por ejemplo las orejas o lo que se insinúa por delante (o detrás según la perspectiva del fotógrafo) de esas alucinantes redondeces. Desde aquí propongo reivindicar esos otros lugares que han perdido terreno frente a las voluptuosidades (cómo me gusta esa palabra, tanto como a Sade) posteriores. Qué atractiva resultaría una revista con una foto de tapa de una oreja, de un pulgar del pie, de una buena frente o sencillamente una vagina en toda su plenitud.
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