Niño héroe: salvó a su hermanito de ocho meses de morir entre las llamas

Fabricio Brizuela, un niño de apenas once años e hijo de un policía, se vistió hoy de ángel al salvar a su hermano de ocho meses de morir durante un voraz incendio que destruyó la precaria casilla donde vivía junto a su familia en la ciudad de Córdoba.

Fabricio Brizuela, un niño de apenas once años e hijo de un policía, se vistió hoy de ángel al salvar a su hermano de ocho meses de morir durante un voraz incendio que destruyó la precaria casilla donde vivía junto a su familia en la ciudad de Córdoba.

El episodio se registró en una vivienda ubicada en la calle 3382, del barrio Pueyrredón, que por estar construida con madera, rápidamente entró en combustión y facilitó la propagación de las
llamas.

Gracias a la intervención de su hermano mayor, el pequeño sólo resultó con algunas heridas y quemaduras, y ambos se recuperan favorablemente en el Hospital Infantil de Alta Córdoba,
indicó Diego De Giorgi, director médico de ese centro asistencial.

"Fabricio tiene quemaduras parciales en ambas manos, y lo haremos ver por los oculistas, por las dudas de que las llamas le hayan provocado alguna lesión en los ojos. Y su hermanito tiene
quemaduras superficiales en la espalda. Quedarán en la sala de quemados", explicó el doctor.

En unas breves declaraciones a la radio cordobesa Cadena 3, el pequeño héroe afirmó llorando que estaba "feliz" por haber salvado a su hermano.

Otras de las hermanas de Fabricio, que se identificó como Carolina, contó que el chico los despertó "gritando que se estaba quemando todo".

"Estábamos todos durmiendo, cuando Fabricio nos gritó que se estaba quemando la casa. Estábamos con mi mamá. Se quemó todo, las camas, los colchones... todo", dijo la chica visiblemente conmovida.

Al parecer, y ante la desesperación del momento, todos los integrantes de la familia salieron de la casa y se dieron cuenta que el bebé había quedado dentro de la casa.

Allí fue cuando sin dudarlo, Fabricio volvió a ingresar entre las llamas y llegó hasta el lugar donde el pequeño dormía para tomarlo en brazos y sacarlo del infierno en el que se había
transformado la vivienda.

La casilla de madera estaba ubicada en el patio de otra vivienda, tenía apenas 18 metros cuadrados de superficie y contenía en su interior cuatro camas y una cucheta.

Las llamas se habrían iniciado por una conexión irregular que daba energía a un ventilador, que funcionaba durante la calurosa madrugada cordobesa, y mientras su papá, el sargento Enrique Brizuela, prestaba servicios en la comisaría 14 de la ciudad.

Al conocer el caso, el ministro de Desarrollo Social de Córdoba, Carlos Massei, adelantó que "se proveerán de todos los elementos para recuperar la vivienda" de la familia Brizuela.

"Nuestra asistente social ya estuvo con María Alejandra Ludueña, la mamá de los chiquitos viendo qué es lo que necesita", aseguró Massei en declaraciones a Cadena 3.

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22 de agosto de 2017 | 13:46
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