Al violador del Parque Central no le interesa el sexo, sólo busca humillar

El perfil psiquiátrico de un abusador demuestra que el objetivo es el sometimiento y la degradación. Se trata de conductas con índices anormales de agresividad que buscan la satisfacción a partir de la perversión, sin ningún tipo de interés sexual. Por lo general, los violadores no son homicidas. Por eso no se descarta que haya matado a su última víctima porque lo reconoció o gritó para pedir ayuda.

Los psiquiatras hablan del concepto de “disposición anormal a la agresividad”. Y a partir de ese punto elaboran el perfil de un violador. Lejos de los tecnicismos médicos, se trata de una persona con un nivel desmedido de violencia que busca la satisfacción a partir de la humillación y el desprecio contra la persona que tiene enfrente.

Un abusador, con las características mostradas en los hechos ocurridos en las últimas semanas en las inmediaciones del Parque Central, parece un caso calcado de quienes tienen conductas perversas y sádicas, que buscan un placer completamente diferente al sexual. Sin embargo, encuentran en una violación la mejor manera de someter a alguien y sentirse dueños de la situación.

De todos modos, hay un punto que no termina de cerrar para los detectives que están detrás del autor de la violación y homicidio de una mujer en un departamento de calle Patricias Mendocinas.

“Un violador, por lo general, no es un asesino”, explica el médico psiquiatra Benigno Gutiérrez. Y con esto termina de cerrar el concepto anterior: si mata, se pierde el sentido de la violación, porque no podrá ver a la víctima sufrir la humillación a la que la expuso.

Como ejemplo, en la provincia existió un caso en que dos hombres entraron a robar a la casa de una anciana, y como no encontraron nada de valor, decidieron mantener relaciones homosexuales delante de la mujer. Por último, defecaron en diferentes partes de la vivienda, para demostrar que el objetivo era ofenderla y degradarla..

De este dato parten dos premisas: si se trata del mismo sospechoso, cabe la posibilidad que la mujer lo haya reconocido o, que en su afán de resistirse, haya intentado gritar. Como sea, el atacante decidió silenciarla. El resultado de la autopsia fue contundente: Lilian Gómez murió por asfixia; la estrangularon. Y dentro del campo forense, se trata de un homicidio improvisado, que carece de premeditación. Es un ataque de furia instantáneo.

La otra línea de investigación apunta a la posibilidad de que el caso de la mujer de 51 años no tenga conexión alguna con la violación que sufrió hace un mes una joven de 24 que vive en el mismo departamento. Por el momento, los primeros indicios indican que sí, que se trató del mismo hombre. Sólo resta que las pericias lo confirmen.

Si los detectives están frente a un mismo sujeto, su perfil demuestra que tiene una conducta misógina. Además de agresivo, tiene un desprecio total por las mujeres. Y esta condición va más allá de su posición cultura o económica.

Los violadores no suelen ser seres marginales. Tampoco son personas que fueron abusadas y que pasaron de víctima y victimarios. Nada de eso: esa idea forma parte de un prejuicio a partir de un modelo preestablecido que no tiene fundamento científico. Por el contrario, los violadores tienen una vida social y familiar activa. La muestra la dan las estadísticas: el porcentaje más alto de abusos sexuales se dan en ámbitos intrafamiliares, que, en muchos casos, jamás serán denunciados.
Opiniones (1)
22 de septiembre de 2017 | 10:08
2
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22 de septiembre de 2017 | 10:08
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  1. Una definición cercana a la patología del NK. El viola a sus adversarios para humillarlos. Tambien esta violando a CFK. Aunque a ella parece gustarles que les violen sus funciones...
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