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Un jugador argentino contó el "infierno" que vive por Hamas

Isidoro Naón juega en Hapoel Ashkelon. La ciudad donde reside está ubicada a 20 kilómetros de Gaza y recibió decenas de misiles lanzados por integrantes del grupo extremista palestino.

Isidoro Naón, un futbolista argentino que juega en Hapoel Ashkelon, un equipo del ascenso israelí, calificó hoy como "un infierno" sus últimas semanas en Ashkelon, una ciudad ubicada a sólo 20 kilómetros de Gaza, por la gran cantidad de cohetes Qassam que lanzaron los milicianos
palestinos en esa región.

"La semana pasada me mudé de Ashkelon a Tel Aviv porque era muy peligroso quedarse en la ciudad. Era un infierno. Caían entre 20 y 25 bombas por día", reveló Naón en diálogo con "Vamos con Niembro", un programa de radio Del Plata.

Isidoro Naón, nacido el 12 de noviembre de 1987, llegó a Israel el 10 de julio del 2008 y empezó a sentir "a fines de noviembre" las secuelas del conflicto armado entre el ejército israelí y el grupo palestino Hamas.

Justamente el undécimo día de la ofensiva militar denominada "Plomo Fundido" (iniciada el 27 de diciembre de 2008 con el objetivo declarado de evitar el lanzamiento de cohetes palestinos contra territorio israelí) contra Hamas ya dejó al menos 623 muertos (casi la mitad civiles, de los cuales más de un centenar eran niños), según fuentes palestinas y de Naciones Unidas.

"Hace tres semanas escuché en mi casa una alarma que no sabía lo que era. Cuando sonó llamé a otro compañero argentino (Brian), que vive a dos cuadras y le pregunté qué pasaba. El me respondió: quedate en tu casa que va a caer una bomba. A los 30 segundos pasó lo que me había anunciado", dijo Naón en el inicio de su relato.

"Mi departamento, al igual que el resto de las viviendas en Israel, tiene una pieza de seguridad. Es blindada y sin ventanas. Entonces, cuando sonó la alarma entré para protegerme y no me pasó nada", agregó.

"Al principio era una bomba por día, pero en la última semana era una cada 15 minutos. Por eso todos nos tuvimos que ir de la ciudad. Era un infierno", reiteró.

Naón las llama bombas, pero en realidad son cohetes Qassam, de corto alcance y elaboración no industrial, que generan mucho temor. Por eso la anécdota que narra causa terror.

"El último entrenamiento se suspendió. Y tuvimos suerte, porque cayó una bomba en la cancha auxiliar donde íbamos a practicar", sentenció.

La liga israelí donde Naón juega, la State League, se interrumpió a partir del conflicto justo cuando su equipo, Hapoel (que en hebreo significa trabajador) Ashkelon, es uno de los punteros con 30 puntos.

Y ese club (fundado en 1955) estuvo a punto de hacer historia en 2007, cuando llegó a la final de la Copa de Israel de la mano del delantero argentino Gastón Sangoy (ex Colón de Santa Fe). Pero hoy la historia es totalmente distinta y Naón puede dar fe de ello.
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9 de Diciembre de 2016|06:19
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