Aconcagua 09 / Nota 1: La subida hasta Confluencia

La expedición MDZ Aconcagua 09 inicia su aventura. El primer objetivo es alcanzar el Campamento Confluencia, a 3500 metros de altura. Un primer día que llega con complicaciones médicas y con un reñido match de voley de altura entre los seleccionados de Rusia y Argentina. Enterate en ésta, la primera nota de la subida de MDZ hacia las nubes.

Uno termina siempre siendo esclavo de lo vivido. Por eso, debo decir que comencé mi relación con el Aconcagua gracias a mi amigo Gustavo Lo Re. En febrero del 2002, sabrán algunos de ustedes, Gustavo se dio un flor de palo y murió hecho trizas en las faldas del cerro. Con un grupo de amigos comenzamos a subir cada febrero para hacerle un homenaje en el Mirador de la Pared Sur del Centinela de Piedra.

Pues bien, la última vez que subí, en febrero del 2008, tenía una docena de kilos de más y los amigos que me acompañaban, Diego, Javier y Francisco, se burlaban al verme bufar con la mochila de mi espalda y la de mi abdomen. Cada media hora, debían esperar a que los alcanzara y así logramos subir a Confluencia.

En agosto pasado, me harté de mi abandono y comenzó a rondarme la idea de subir el cerro e hice una lista mental de diez amigos para emprender la aventura y se los fui comunicando. Ahora, ya en enero del 2009, de esos diez amigos, sólo uno asumió el desafío, Diego Carbonell.

Diego Carbonell.

Aquí estamos, adentro de una carpa en  Confluencia, 3500 m.s.n.m., primer campamento de la ruta normal, luego de haber vivido un proceso nutritivo de superación personal, incluyendo un desgarro en un gemelo que me mantuvo inactivo durante todo setiembre, y con la conciencia atenta en el hecho de que lo más importante es el camino y no la cima.

Podremos llegar o no, pero estos meses de entrenamiento y salidas a cerros menores con Diego han sido ya el premio para el afán que perseguimos.

Ya no somos jovencitos. Diego acaba de cumplir 45 y yo estoy pronto a cumplir 44. No obstante, si bien podremos llegar o no, nos hemos preparado para llegar y, sin correr riesgos estúpidos, trataremos de dejar lo mejor de nosotros en este menester. “La obsesión está en la cacería, no en la captura”, dice una canción de Tom Waits. Veremos con el paso de los días qué tiene el cerro para enseñarnos acerca de nosotros mismos.

El plan es intentar cumbre. Marcharemos solos hasta Confluencia y de ahí, al día siguiente, a Plaza de Mulas (4300), donde llevaremos adelante un proceso de aclimatación de algunos días.

Cuando estemos listos, comenzaremos a buscar la cumbre, junto al Mencho Báez, un teniente del Ejército al que conocimos hace un par de días en Uspallata y que será nuestro líder en los dos o tres campamentos de altura que planeamos erigir, según los rigores del tiempo y de nuestros organismos.

Luego de una docena de años desde la última vez que me entrometí en sus faldas, el Aconcagua nos aguarda. Es el mismo cerro de siempre, está claro, pero siempre es distinto, porque nosotros nunca somos los mismos.

Así las cosas, con el 2009 ya en nuestros latidos, nos cargamos las mochilas y echamos a andar.


Confluencia

El primer día en el Aconcagua supone la subida desde Horcones, al borde de la ruta a Chile, hasta Confluencia.

Se trata de unas pocas horas de marcha liviana. Conocemos bien la ruta pues es la que hacemos para brindar cada año los homenajes, donde nunca falta un buen tinto, a Gustavo.

Así las cosas, llegamos en muy buen estado al campamento y lo primero que hacemos luego del check in con Guardaparques, es someternos a un examen médico a cargo de mi amigo el doctor Marcelo Straniero.

Marcelo nos encuentra bien a Diego y a mí. Sin embargo, unas pocas horas después comenzarán a complicarse las cosas para mí, cuestión que en un rato les comentaré. Luego del chequeo médico nos recibe en su campamento Marcelo Acuña, de Xperience Aconcagua, quien se ocupará de hidratarnos y alimentarnos como corresponde, además de hacernos escuchar un repertorio musical que irá del folclore al rock nacional, un rápido pase por el tango y un cierre a todo cuarteto.

Confluencia es un campamento de paso en el que los visitantes no suelen quedarse muchos días. La idea es hacer noche allí y seguir hacia Mulas, donde es más precisa la aclimatación. Algunos hacen el trekking hasta Plaza Francia (4200) al pie de la temible Pared Sur, sólo subida por expertos de rango mundial en la práctica de los deportes de montaña. No obstante, el paisaje de la Pared Sur es bellísimo y su acceso hasta el Mirador relativamente fácil. En sólo dos o tres días, quienes concreten este trekking pueden volver a casa con una idea interesante de lo que el Aconcagua significa.

Esa tarde viviremos un hecho especial. De pronto,  llega un grupo de rusos recios y robustos, como en las películas, a jugar al voley. Rápidamente, se armará el desafío Rusia-Argentina y, junto a campamenteros, nos encontraremos formando parte del seleccionado nacional.

Si bien el resultado es apenas un detalle, debo decir que les ganamos por un marcados ajustadísimo: 25-23 y 26-24.

Los rusos entrenan, antes del match con Argentina.


Finalmente, terminamos a los abrazos con un grupo de hombres extraños, con bigotes poblados y músculos tensos, pero con el mismo brillo en los ojos que tienen aquellos que se acercan a este inhóspito lugar. 


De cama


Tal vez por el exceso de minerales del agua de Confluencia, por la tarde inicio una descompostura estomacal importante que me llevará al baño, sólo durante esa tarde en una docena de ocasiones o quizás más. Las horas siguiente no serán benignas, pero me irán arrastrando de a poco hasta la llegada de la noche, dejándome con los ojos abiertos y un tanto débil.

Marcelo, el médico, vuelve a revisarme: la presión no ha bajado; me revisa la lengua, la piel, el oxígeno en sangre. Se trata de una feroz diarrea, no mucho más. Me recomienda hidratarme todo lo que pueda. Tomo pastillas de carbón y todo el líquido que puedo. 

La noche promete ser larga y así será. El Aconcagua comienza a hacernos pagar su precio desde el primer día. Nosotros lo pagamos, porque a fin de cuentas, de esto se trata.

A la mañana siguiente, deberemos partir hacia Plaza de Mulas. Sin embargo, eso será mañana, con el sol, ahora la exigencia es pasar esta noche yendo de bolsa de dormir al baño y aprovechando, en los viajes, para ver el cielo más maravilloso que pueda imaginarse.

Así son las cosas en el Aconcagua: lo más bello y lo más sufrido se juntan a cada rato en la palma de una mano, al lado tuyo, como este gorrión obstinado en compartir la comida  más allá de su miedo a nosotros, más allá de nuestro respeto por este tremendo cerro al pie del cual no somos más que otro par de piedras.

Opiniones (2)
21 de septiembre de 2017 | 07:12
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21 de septiembre de 2017 | 07:12
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  1. Que linda sorpresa fue leer esta nota escrita de una forma tan amena y cuidada ... sobre todo teniendo en cuenta que la empresa no es nada facil. Que Dios los acompañe en todo el trayecto y el Coloso de America les permita alcanzar la meta que se hayan propuesto ... cualquiera sea ella !! Fuerza muchachos ... por todos aquellos que alguna vez soñamos lo que Uds. estan a punto de realizar ...
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  2. Me alegra despues de la tragedia ver una nota asi con tanta onda.. por subir al aconcagua.. La verdad el cerro ya es parte de mi vida.. si bien nunca subi.. el amor de vida se encuentra trabajando en plaza de mulas.. y bueno.. nada queria felicitarlos y decirles que voy a seguir la historia todos los dias...
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