Entre la noche, la música y el miedo

En "After Dark", el escritor japonés Haruki Murakami vuelve a sumir al lector en una atmósfera angustiante. Esta vez, con la historia de una chica que decide pasar la noche fuera de su casa leyendo en un bar, para alejarse de la difícil relación que tiene con su hermana, hasta que se verá obligada a ayudar a una joven prostituta que acaba de ser golpeada y robada en un hotel alojamiento.

Por Mercedes Ezquiaga
 
After Dark, de Haruki Murakami. Buenos Aires, Tusquets, 2008. 248 páginas. $48.

Con una narración cinematográfica, donde una cámara va captando los movimientos de cada uno de los personajes que se suceden por la obra, y con capítulos divididos en horas de la madrugada (anunciados por pequeños relojes que aparecen en la cima de las páginas al comienzo de cada relato), el autor vuelve a adentrarse en una Japón actual, de trenes nocturnos y prostitutas, de seres miserables y melancólicos.

Ya consagrado como autor de culto y ventas, luego de sus obras Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Tokio blues y Kafka en la orilla, Murakami vuelve a exhibir su costado melómano -se sabe que durante varios años manejó un club de jazz-, al titular a este libro (editado por Tusquets) con una alusión a la pieza musical Five Spot After Dark de Curtis Fuller.

"Perfil de una gran ciudad. Captamos esta imagen desde las alturas, a través de los ojos de un ave nocturna que vuela muy alto. En el amplio panorama, la ciudad parece un gigantesco ser vivo. O el conjunto de una multitud de corpúsculos entrelazados. Innumerables vasos sanguíneos se extienden hasta el último rincón de ese cuerpo imposible de definir, transportan la sangre, renuevan sin descanso las células", arranca el relato, cuando el reloj marca las doce menos cinco de la madrugada.

La inteligente y esquiva Mari se encuentra sola leyendo un libro en una cafetería familiar, angustiada por la relación con su hermana Eri, una modelo profesional sumida en una angustia que no le permite levantarse de la cama desde hace dos meses, cuando ve su lectura interrumpida por la presencia de Takahashi, un desgarbado músico de jazz que comienza a darle charla, pero deberá regresar luego al ensayo con su banda.

En un momento, una mujer ingresa al restaurant y le pide a Mari -estudiante del idioma chino- su ayuda, ya que tiene en el hotel alojamiento donde trabaja una joven china golpeada y asaltada a quien nadie logra comprender lo que dice, por lo que ambas mujeres acuden en su ayuda, en un itinerario que traerá otros descubrimientos.

Por la obra se suceden personajes de la mafia china, un empleado de una empresa nocturna, las trabajadoras del hotel y otros personajes que aportan dinamismo a la novela, mientras el autor describe cada detalle de estos seres, cuyos sentimientos navegan entre el desdibujamiento y la nitidez, en una suerte de búsqueda permanente de su identidad.

Los acontecimientos se suceden por la obra, de a ratos, como en un estado de vigilia o insomnio, mientras Eri, la "perfecta" hermana de Mari, duerme en su cuarto de una manera "demasiado pura, demasiado perfecta", y en tanto los personajes, díscolos, tristes o que no encajan, encuentran confidentes en las personas menos pensadas.

"La habitación está a oscuras. Pero nuestros ojos se van acostumbrando paulatinamente a las tinieblas. Hay una mujer tendida en la cama, durmiendo. Una mujer joven y hermosa: Eri. Eri Asai, la hermana mayor de Mari. Nadie nos lo ha dicho, pero nosotros, ignoro cómo, lo sabemos", dice la voz narradora, en un intento de evidenciar el azar de cada historia que el autor elige contar.

El universo de Murakami siempre logra transmitir el extrañamiento de sus personajes o sitios, seres solitarios que deambulan por esta novela nocturna y de vigilia, donde la difusa sensación de peligro todo lo impregna, y donde la música, que actúa como una suerte de banda de sonido, nunca deja de "sonar".

Nacido en Kioto en 1949, profesor de Princenton y traductor al japonés de la obra de Salinger, Scott Fitzgerald y Raymond Carver, entre otros, Murakami es considerado una de las plumas más interesantes de la actualidad de su país y se consagró de manera internacional con su novela Tokio blues, que llegó a vender cuatro millones de ejemplares en el mundo.

Candidato más de una vez a ganar el prestigioso Premio Nobel de Literatura, el autor se alzó con numerosos premios como el Noma, el Tanizaki y el Yomiuri en su país, el Franz Kafka, el premio Arzobispo Juan de San Clemente en España y el II Premio Internacional de Relatos Frank O´Connor.
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4 de Diciembre de 2016|01:17
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