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Rogge admite que el COI subestimó la crisis del Tíbet

"Lo que nos sorprendió es que la protesta partió de los tibetanos, que en general son contarios a la violencia", dijo el máximo responsable del olimpismo mundial. Sin embargo, defendió su política y sus decisiones en todo lo relacionado con los polémicos Juegos en Beijing.

El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, admitió que el organismo que preside subestimó la crisis del Tíbet, que estalló pocos meses antes de los Juegos de Pekín.

"Creo que con nuestra política alcanzamos el resultado máximo. Los Juegos habrían sido un fracaso si hubiéramos asumido una postura agresiva", sostuvo el funcionario, quien en 2009 volverá a postularse a la presidencia del organismo.

El COI fue objeto de críticas antes de que empezaran los Juegos a causa de la crisis del Tíbet. Manifestantes en París, Londres y San Francisco obstaculizaron el recorrido de la antorcha olímpica, mientras crecían los cuestionamientos a la censura que ejerce China sobre Internet y a su política de derechos humanos.

"Si me hubiera sumado a las críticas y hubiera atacado a China, Pekín habría vivido unos Juegos Olímpicos muy malos", recalcó Rogge. "Lo que se hizo fue recurrir a una política de manejo de crisis", agregó.

"No somos una organización soberana, pero fue claro que el COI tuvo que lidiar con China desde el lugar de un gobierno. Cuando uno trabaja con un gobierno cuyo respaldo necesita no se puede estar en pie de guerra con él".

"(Cuando el COI eligió Pekín como sede para los Juegos) sabíamos que iba a haber críticas, pero nadie pudo prever el estallido de violencia que hubo en Lhasa el 10 de marzo. A partir de ahí cambió la perspectiva, el mundo se puso contra el recorrido de la antorcha y contra China", admitió Rogge. "Lo que nos sorprendió es que la protesta p
artió de los tibetanos, que en general son contarios a la violencia. Pero la historia no se modifica, y nosotros subestimamos claramente la crisis. A partir de ese momento ya no éramos actores, teníamos que reaccionar".

Rogge consideró un éxito que la antorcha olímpica completara su recorrido, así como la nueva normativa china para los medios extranjeros y las mejoras ambientales.

"Creo que transmitimos a los chinos un par de mensajes muy claros; algunos los llevaron a actuar, otros no. Eso es algo que les corresponde a ellos", afirmó.

Por eso, pese a las críticas y problemas, los Juegos de Pekín fueron "grandiosos" en opinión de Rogge, a quien mientras las críticas a la relación con China le parecen una cuestión de opiniones y le merecen respeto, los juicios sobre el manejo del doping le provocan una "molesta sorpresa".

El presidente del COI sostuvo que el organismo no pudo hacer mejor su tarea con los casi 5.000 tests antidoping que llevó a cabo en los Juegos, y repitió que las muestras congeladas se someterán a nuevas pruebas para detectar drogas no testeadas tan pronto como se disponga de los medios adecuados para hacerlo.

Rogge dijo que le molesta la "leyenda sobre todas las sustancias que no se testearon en Pekín, por ejemplo el SARM (que estimula la musuculatura sin las contraindicaciones de los anabólicos habituales) y las drogas de diseño".

"Hace poco me preguntaron que por qué no se hicieron pruebas de SARM. Porque todavía no existía el test, contesté", confió Rogge. "¿Por qué no se hicieron tests de drogas de diseño? Por lo mismo. Así que esa leyenda se basa en información falsa, porque no había tests para detectar esas drogas". Rogge desestimó las sospechas de doping sobre el jamaiquino Usain Bolt, triple oro en la velocidad del atletismo.

"Se lo sometió a pruebas por lo menos dos o tres veces. Bolt incluso se quejó de que pronto tendría que correr sin sangre. Bolt a los 17 años ya había corrido 200 metros en 19,65 segundos. Cinco años más tarde ha evolucionado, y se le aplicaron tests muchas veces. No tengo motivos para dudar", explicó. El alto funcionario consideró que los tests selectivos serán en el futuro la principal herramienta para pescar infractores: "Es lo único que funciona, aumentan considerablemente el número de positivos".

Los perfiles sanguíneos constituidos en conjunto con la Agencia Mundial Antidoping (AMA) también están concebidos para mejorar la detección de infractores.

En relación con la crisis económica global, Rogge dijo que los Juegos de Vancouver 2010, Londres 2012 y Sochi 2014 están garantizados por sus respectivos gobiernos, pero agregó que el COI habría actuado de modo "insensato" si no hubiera pospuesto las negociaciones sobre los derechos de televisión para los Juegos de 2016.

El presidente del COI se manifestó satisfecho con lo alcanzado en su gestión en términos de combate contra el doping, nuevos esquemas de calificación en deportes como patinaje artístico y gimnasia y la serie de Juegos celebrados desde Salt Lake City 2002 en adelante.

"Si me reeligen quiero fortalecer a toda costa los valores del movimiento olímpico", señaló el funcionario en relación con su posible reelección en 2009, apuntando una vez más a los muy discutidos problemas de doping.

Rogge destacó especialmente los numerosos esfuerzos en la lucha contra el doping: "Ésa es la prioridad. Un segundo frente es la conducta de los árbitros, y también debe hacerse algo contra las apuestas ilegales, la nueva amenaza que en el fútbol es ciertamente mayor que entre nosotros".

Rogge nombró como otro de sus objetivos lograr un lanzamiento exitoso de los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2010 en Singapur.
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