El calentamiento global afecta a la vitivinicultura de España

Bodegas Torres, de Cataluña ha comenzado a trasladar sus viñedos que estaban a unos 250 metros sobre el nivel del mar a los Pirineos, alcanzando una altura de más de mil metros. Hasta el momento han implantado unas cien hectáras de vides nuevas. En Argentina, la experiencia no ha excedido el rango de noticia, debido a su excelente condición agroclimática.

El efecto invernadero y su consecuente calentamiento global ha comenzado a tener sus efectos en la industria vitivinícola española, según publica hoy el diario El País de Madrid, citando la experiencia de Bodegas Torres que ha iniciado su éxodo de viñedos a la región de los Pirineos.

El informe que ha causado cierta preocupación en la industria del vino mundial, se ciñe hasta el momento solamente a la experiencia observada en Cataluña, donde, según aseguró Miguel Torres al diario británico The Independent, las continuas olas de calor y la sequía han producido una maduración irregular en las uvas de su propiedad.

Sin embargo, el problema que anuncia que en los próximos 40 o 70 años, según el estudio abordado en forma privada por Torres, la vitivinicultura será “inviable” en Cataluña como en otras localidades como Aragón, no promete afectar, por ejemplo, a la vitivinicultura argentina.

Uno de los argumentos por el cual Torres ya ha implantado más de 100 hectáreas con vid, es el de lograr más altura sobre el nivel del mar para sus viñedos, algo que Argentina goza en forma natural desde que se inició en esta industria en tiempos de la Colonia.

A juicio de Torres, el resto de los productores catalanes de vino se van a ver obligados a seguir su huída hacia el norte de la zona. Esta predicción corresponde a una investigación realizada por su empresa y presentada en una conferencia sobre el vino y el calentamiento global que se celebró en Barcelona.

El trabajo indica que, además de Cataluña, otras comunidades autónomas se verán afectadas por el mismo problema, como Aragón, La Rioja y el País Vasco, una de las regiones incluidas en las Capitales del Mundo del Vino “Great Wine Capitals”.

En el noroeste de Aragón, por ejemplo, las olas de calor y también la sequía han causado una maduración irregular de los racimos. Además, en Castilla-La Mancha, también se ha observado una evolución (o envejecimiento) de sus tintos, que tienden a tener una graduación de alcohol y acidez muy bajos, algo que tampoco se podría producir en Argentina por las condiciones agro climáticas únicas que el país del Nuevo Mundo.

Razones para no temer el calentamiento global en Argentina

Argentina es el único país del mundo vitivinícola que está considerado tanto dentro del grupo de los países del Nuevo Mundo Vitivinícola (junto a Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, entre otros) como en el de los Países Tradicionales del Vino (junto a Francia, España o Alemania, entre otros).

Asimismo es el único que posee una destacada vitivinicultura de altura, ya que sus viñedos, distribuidos a lo largo de la Cordillera de los Andes, se encuentran desde los 600 metros hasta casi los 1.200 metros sobre el nivel del mar.

La gran altura, es productora de dos parámetros fundamentales para la producción de uvas de calidad, poseedoras de un generoso nivel de azúcares naturales que luego se transformará en gran parte en alcohol natural: la sanidad de los viñedos y la amplitud térmica (bajas temperaturas por las noches y altas durante el día).

La sanidad, se logra casi en forma natural por la escasez de humedad lo que permite que en Argentina, a lo sumo, se realicen 4 o 5 curaciones por año, mientras en algunos países europeos deben aplicar hasta 20 curaciones a lo largo del ciclo agrícola de las vides.

Por su parte, la amplitud térmica, es la responsable de que las uvas argentinas destinadas a vinificación tengan un buen tenor azucarino, producido a través de las diferencias térmicas que favorecen la síntesis de azúcares naturales que luego, gracias al milagro de la fermentación, se traducen en vinos con importante presencia de alcohol que además trabaja como protector del divino jugo.

Finalmente, la condición argentina de poseer los cuatro climas de estaciones anuales (verano, otoño, invierno y privamera), minimiza la posibilidad de que el calentamiento global afecte a la industria por los importantes cambios climáticos en las que se desarrollan las uvas. En invierno, concentrando la savia, en primavera, favoreciendo los primeros brotes de las plantas, en verano, madurando los frutos de la tierra y en otoño, bajando nuevamente el nivel de la savia para permitir la poda en los viñedos.

El caso de España es singular ya que los viñedos de Torres hasta el momento del éxodo se encontraban exclusivamente a unos 250 metros sobre el nivel del mar. 

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