Con una falsa llamada de bomba amenazaron al ministro Ciurca

Mientras el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, mantenía una reunión con vecinos de la 5º Sección, una mujer alertó al 911 sobre una bomba en el lugar donde se realizaba el encuentro. Lo curioso es que mientras se revisaba el lugar, Ciurca no se alertó.

Una reunión de vecinos con el ministro Carlos Ciurca sobre la inseguridad en la Quinta Sección terminó en una falsa amenaza de bomba que entró al 911 desde un teléfono público del Hospital Lagomaggiore, según se presupone. En el medio, un amplio despliegue policial a pesar de que el funcionario del área más caliente minimizó las circunstancias y continuó con su agenda diaria en medio de la inspección de los especialistas.

En la noche del lunes, el ministro asistió a una reunión con vecinos de la Quinta Sección en un restaurant de Avenida Juan B. Justo y Boulogne Sur Mer. Era el segundo encuentro luego de haberles confirmado que la Comisaría del Menor no se emplazaría en la Comisaría 5º. Ahora, Ciurca escucharía los diferentes problemas que padecen a diario los ciudadanos de una zona residencial castigada por el delito.

Según comentaron varios vecinos que participaron del encuentro con el funcionario de Celso Jaque, habían transcurrido algunos minutos cuando su secretaria le susurra algo al oído al ministro, luego de haber atendido una llamada a su teléfono móvil.

Para ese entonces, afuera del local de comidas, se estaba montando un importante despliegue policial que incluía varios móviles que cerraron la cuadra y la presencia de expertos en explosivos.

Inmutable

Entonces Ciurca se dirigió a los presentes y dijo, medio en broma –según aseguran- “han llamado al 911 para avisar que acá han puesto una bomba”.

Pudo haber sido un momento de muchos nervios. Sin embargo, por el tono en que el ministro lo dijo, según aseguraron los testigos, lo tomó con total tranquilidad, por lo que la reunión continuó.

No se paró, no salió para ver qué estaba ocurriendo en el exterior.

“Fue inmutable”, contó una vecina que no se animó a dar su nombre. Y agregó que varios de los que estaban en el restaurant –que estaba cerrado al público, y que se había efectuado allí porque el hotel América, donde se había llevado a cabo la primera reunión, se encontraba cerrado por refacciones- tampoco lo tomaron en serio.

"Es nuestra obligación revisar"

De hecho, el problema comenzó cuando los policías quisieron entrar rápidamente al restaurant y los funcionarios presentes, para evitar que los vecinos se asustaran y entraran en pánico, optaron por calmar los ánimos de los uniformados que querían hacer su tarea para verificar si la llamada era cierta.

“Es nuestra obligación pasar y revisar, no nos ponga en este aprieto”, dicen que dijo uno de los especialistas en explosivos de la Policía, ya que los funcionarios pretendían que no cundiera el caos ante la irrupción. En tanto, sobre Juan B. Justo, podía constatarse la presencia de varios móviles y alrededor de 15 efectivos policiales, un móvil de Gendarmería, una traffic.

“La policía llegó en el acto”, comentaron algunos testigos desde la estación de servicio que se encuentra enfrente. No le erraban, pero también porque la amenaza había sido justo al lado de la Comisaría 5º.

De esa manera, y mientras los expertos revisaban el local y un lote contiguo, hacían algunas averiguaciones con el encargado del restaurant, Ciurca y los vecinos continuaron discutiendo acerca de la inseguridad.

“No fue una inspección muy exhaustiva, creo que no se tomaron en serio lo de la llamada, aunque después constataron que era falsa, de hecho la reunión duró cuarenta minutos más”, comentó otro vecino con cierto asombro por lo que había vivido, un poco indignado con la actuación policial.

Precisamente, pocos minutos después de la irrupción, desde el CEO –donde se atiende el 911- constataban que la llamada habría sido efectuada desde un teléfono público en el Hospital Lagomaggiore. Aunque otras fuentes policiales no pudieron confirmar el origen de la llamada, sí precisaron que la broma habría tenido voz de mujer.

“Sabían que Ciurca estaba acá, porque fue hasta con el nombre correcto del restaurant”, confió una fuente policial.

“Para que no me caiga mal la comida”

Uno de los indicios que los pesquisas de Investigaciones se llevaron anotado fue el hecho de una pareja que entró al restaurant minutos antes de que la reunión diera inicio. En esos momentos, el ministro no había llegado y ya había algunos vecinos esperando las soluciones del Gobierno.

Según los testigos, el encargado del local de comidas se acercó hasta la pareja para avisarles que hoy no se atendería al público por la inminente reunión.

“Me voy, para que no me caiga mal la comida”, dicen que dijo el hombre, no sin antes proferir algunos insultos por lo bajo hacia la figura del ministro de Seguridad y señalar que prefería marcharse porque no quería discutir con el funcionario.

La reunión, como se dijo, continuó luego de que se constatara que no había artefactos explosivos en el local. Los uniformados se retiraron y el diálogo continuó por otros cuarenta minutos más, aproximadamente. Quedó para el 23 de febrero otro encuentro.

Y si bien algunos quedaron algo molestos por la falta de seriedad con que se tomó el aviso, y fuentes del Ministerio aclararon que a diario reciben miles de falsas amenazas contra funcionarios de distinto calibre, una vecina recordó lo que había escuchado de uno de los choferes del ministerio.

“Es la primera vez que amenazan al ministro Ciurca de esta manera”. 
  

Opiniones (1)
22 de septiembre de 2017 | 10:06
2
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22 de septiembre de 2017 | 10:06
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  1. La falsa era la situación de bomba, porque no había tal, pero la llamada y la amenaza existieron.
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