El año que se fue, el año que viene

Por más que se empeñe en estirar su agonía, el 2008 político ya quedó de lado. Sus disputas, sus polémicas y sus sorpresas son parte de la historia. Y con ella, las especulaciones que permiten una proyección de posibles escenarios en el 2009 electoral. Jaque, Cobos y la lógica de la convalidación del modelo.

El 2008 significó la puesta en marcha del andamiaje jaquista, cuyas dificultades arrastradas ya desde su asunción a fines del 2007, se hicieron más reales y contundentes con el correr de los meses. La polémica por el caso Rico, la promesa del 30% en seis meses, las renuncias de los ministros Aguinaga y Marchena, sumadas al alineamiento acrítico a las políticas de la Casa Rosada (en especial durante el conflicto con el campo), fueron los puntos más álgidos de un gobierno decididamente gris.

Jaque, más allá de la medianía de sus funcionarios, no supo durante su primer año de gobierno mostrar un perfil autónomo, ni una postura política con vocación protagónica. Escondido debajo del ala de los Kirchner, su brújula osciló según el humor presidencial y el escaso margen de maniobra que permiten Néstor y Cristina. Ha sido tal su cautela, que –de manera contraproducente- sus pasos hasta fueron advertidos desde lejos. En charla con MDZ, el peronista díscolo Felipe Solá, se animó incluso a decir que el gobernador mendocino “le tenía miedo a los Kirchner”. Una definición que más allá del asidero esconde, al menos, una percepción preocupante para el jefe de un estado autónomo y federal.

En ese clima, en el que la confrontación social llegó a las calles y tuvo hacia mitad de año su nivel más extremo, Jaque debió padecer además el estigma del efecto Cleto, que cuando parecía extinguido y recluido al exilio porteño, regresó con más fuerza que nunca. El voto “no positivo” tuvo en Mendoza un valor adicional.

El boom nacional desatado en torno de la figura del vicepresidente impactó en estas tierras como un remedo de viejas épocas. Cobos, el gobernador saliente que no pudo triunfar en su provincia, recibió excesivos fervores al diferenciarse del kirchnerismo. Y eso, aumentó el grado de conflictividad con el jaquismo, que no solo le pegaba por ser el supuesto responsable de su empantanada gestión, sino también por haber traicionado a su jefa espiritual.

Sin embargo, parece que el cobismo no ha pensado una estrategia particular para Mendoza, distinta que la que está desplegando en el resto del país tras haber sido expulsado del paraíso patagónico. Por más que los rencores y la ruptura con la UCR haya sido aquí más virulenta que en otros lugares, todo indica que la reunificación está más cerca que nunca. El propio Kirchner es quien cada tanto lo empuja hacia allí, creyendo que le mete presión para obligarlo a renunciar. El gran dilema será aventurar cuánto resistirá en la vicepresidencia, o cuantos embates más recibirá de aquí hasta algún desenlace del entuerto que atraviesa cualquier análisis político en Argentina.

Mientras tanto, Cobos sabe que cada día que pasa su figura es más codiciada y su capital político, más cotizado. No tanto por sus definiciones, sino precisamente porque el misterio que envuelve sus movimientos parece seducir (literalmente) a diestra y siniestra, en un claro ejemplo de su vocación de político rompe moldes. Sería un grueso error de apreciación, creer que- tal como desliza el absolutismo kirchnerista-, Cobos es la encarnación de la derecha.

Pues, en el caso que así fuera, eso habla de la miopía política de Kirchner al elegirlo como vice. o al menos de sus contradicciones. Pero más allá de eso, porque también su figura nuclea a muchos sectores progresistas o no necesariamente conservadores, desencantados con un kirchnerismo cada vez más solo: sus bloques legislativos enflaquecen, y los gobernadores peronistas (excepto Capitanich y Jaque) parecen haberse dado cuenta que el encolumnamiento ya no paga.

En torno de Cobos y su especuladora figura de la “ideología cero”, girarán los procesos políticos más trascendentes del 2009 que ya llega. Pues parece ser que es el vice el único capaz de aglutinar sin demasiados remordimientos a figuras tales como Binner, Macri, Carrió, Solá y obviamente, la UCR. Aunque, cómo se resolverá el rompecabezas, sea otro tema.

Por su parte, y como contrapartida, Jaque se sabe despegado del fervor popular, pero no por eso vencido. Es por ello que llama a la resistencia a los que todavía le creen, o mejor dicho, a los que tienen aspiraciones de sucederlo desde el mismo PJ. Una elite básicamente tripulada por los intendentes que deberán poner lo mejor de sí en las legislativas, arriesgarse a una suerte incierta, y remar con la pesada carga de un gobierno que nunca enamoró.

Desde Maipú, Adolfo Bermejo parece dispuesto a esa dura pelea, por más que en el propio gabinete haya quienes también aspiren a dar un salto que los deposite en un despacho menos conflictivo y mejor remunerado. Claro, son éstos justamente los que el propio Jaque no quiere dejar ir porque sabe que más temprano que tarde deberá ceder al clamor que pide por la salida de los ministros menos destacados, una lista que por lejos encabezan Guillermo Migliozzi e Iris Lima.

Así, las elecciones legislativas aparecen como el horizonte más contundente del año nuevo. La polarización entre adherentes y defensores del modelo K (y con ello, de sus formas) amenaza con alcanzar un punto que puede ser de inflexión para el oficialismo nacional. Si logra salir indemne podrá transitar el resto de su gestión con aire necesario. Si por el contrario, sufre un revés electoral, sus próximos dos años –que incluye el emblemático 2010 del Bicentenario- puede ser un calvario para los Kirchner. Y con ello, también un nuevo problema para el gobernador.

Tanto Jaque como Cobos deberán apurar sus definiciones si pretenden seguir ocupando lugares de relevancia en el mapa político 2009. Ambos deberán optar entre las circunstancias y la sobrevivencia. Jaque, más urgido por mostrar resultados concretos de una gestión que deberá esforzarse demasiado para poder tener chances en octubre; aún con el aparatoso esquema de obra pública que tal vez llegue a cambio de la fidelidad. Cobos, corriendo hacia delante y en equilibrio para no caer al río de pirañas que se sale de cauce para hincarle el diente: desde Leonardo Favio (¡?) hasta toda la pléyade del oficialismo K.

Los dos, Cobos y Jaque, están jugados por sus metas que no excluyen celos o chicanas, pero que no pueden dejar de considerarlas en caso de necesidad en la dura coyuntura. Así, en ese duelo sordo de líderes que no se toleran aunque se ignoran, se envuelve el futuro de una provincia demasiado castigada como para darse esos lujos propios del ajedrez político.

El desafío parece reducirse a consolidar un proceso que se sustenta en la distribución graciosa del poder central (Jaque), o el de articular circunstancialmente con ese modelo, aunque sin confrontar en las razones de fondo que lo sustentan (Cobos). En ambos casos, la lógica encarna una sumisión que no logra superar el status quo de provincias endeudadas y en problemas, y una Nación que a través de la autopista de la política (sus caprichos y sus excesos), se erige en accionista principal del denominado “capitalismo de amigos”.

Más allá de la convalidación de prácticas y proyectos sería interesante una construcción propia, consensuada y perdurable que anteponga los intereses provinciales a las conveniencias del momento, especialmente para nuestros principales dirigentes y partidos. Pero claro, eso quedará para otro año, pues este ya se fue, y el que viene está signado por las urgencias electorales que todo lo condicionan. En el medio, como siempre, los vapuleados ciudadanos y sus votos a los que se buscarán conquistar por todos los medios.
Opiniones (1)
16 de enero de 2018 | 15:17
2
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16 de enero de 2018 | 15:17
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  1. PEQUEÑOS GESTOS, GRANDES DIFERENCIAS...
    Hay algo que muchos parecen olvidar y es que la sociedad argentina en su conjunto, ha tenido cambios socioculturales a partir del 2001 -ya sea como inicio o fín de un ciclo- La sociedad argentina está -más que cansada de los políticos- de la violencia con que éstos afrontan sus divergencias, porque la violencia social está instalada en todos los ordenes; delincuencia común, de guantes blancos, en las escuelas, canchas de fútbol, etc., etc., para que encima tengamos que soportarla en las casas de gobierno o las legislaturas. Este aspecto de nuestra realidad es indudable que favorece a Cobos, por la simple razón de que es una persona que dialoga, no anda a los gritos, no insulta a sus rivales y siempre se muestra como un hombre calmo, más allá de lo tirante que pueda ser la situación. Mientras las huestes del gobierno -parodiando a Herminio Iglesias: "conmigo o sinmigo"- queman un cajón por día. Y ojo, el PJ tiene gente capaz, inteligente y con buena imágen como funcionarios -y una gran contra- deben asumir las directivas superiores (Todos contra Cobos). Al final, mientras más lo atacan, más lo fortifican. Párrafo aparte merece la actitud de Jaque -más allá de los aspectos citados en la nota- Jamás entendí ni entenderé, que a menos de 3 meses de haber asumido (Fiesta de la Vendimia), se presentara con 400 aplaudidores, cuando la gente ni siquiera tenía una idea formada de él, es más, lo había votado. Si bien fue sorpresivo que ganara, entró con alma de perdedor y eso en la política no se perdona, se fue destruyendo solo. Párrafo aparte, el servilismo nunca le ha servido nadie, porque te desprecian tus enemigos y te desprecia al que le sirves.
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