Harold Pinter, el gran renovador del teatro moderno

El dramaturgo británico, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005, falleció ayer a los 78 años, víctima de un cáncer de hígado. Asociado al teatro del absurdo y a autores como Ionesco, en sus trabajos se esforzó por atraer la atención sobre las violaciones a los derechos humanos.

El Premio Nobel de Literatura británico Harold Pinter falleció a los 78 años de edad, anunció su esposa, Lady Antonia Fraser, y dijo que el dramaturgo murió de cáncer de hígado y que, en una fecha por precisar, tendrá unos funerales privados y discretos.

Pinter, laureado con el Nobel en 2005, sufría cáncer desde hacía varios años. Fraser dijo al diario The Guardian: "Harold fue un grande y constituyó un privilegio vivir con él durante 33 años. Nunca será olvidado".

La enfermedad le impidió al dramaturgo este mes acudir a su investidura como Doctor Honoris Causa en la Central School of Speech and Drama de Londres. Pinter estaba considerado junto a Samuel Beckett, Ionesco y Jean Genet, como uno de los padres de la dramaturgia moderna, merced a sus obras, aderezadas con fantasías eróticas y obsesiones, celos y odios.

En las obras de Pinter, era muy importante el uso de la palabra y el ritmo de las mismas, y es por eso que se considera que sus obras constituyen prácticamente partituras musicales donde el actor descubre hasta los puntos de respiración.

Ubicado en el extremo opuesto del naturalismo, en Pinter la palabra no es descriptiva, ya que sus diálogos, en apariencia insignificantes, reticentes y evasivos -a veces contradictorios-, esconden intimidaciones, advertencias, riesgos.

Entre sus obras más recordadas aparecen La habitación, El amante, La fiesta de cumpleaños, La vuelta al hogar, Viejos tiempos, Luz de luna, Cenizas sobre cenizas y Celebración.

El vínculo de Pinter con Argentina no es menor ya que el dramaturgo apareció en un video de homenaje a las Madres de Plaza de Mayo, dedicándoles emotivas palabras. Pero además, actores y directores teatrales locales lo admiraban y representaron casi todas sus obras en los teatros argentinos.

Harold Pinter, nacido el 10 de octubre de 1930, asociado en el barrio de clase obrera de Hackney, en Londres, y durante dos semestres estudió en la Academia Real de Arte Dramático.
De joven publicó poemas y comenzó a trabajar en el teatro como actor bajo el seudónimo de David Baron.

Su obra La fiesta de cumpleaños (1958) fue inicialmente un fracaso, a pesar de la crítica positiva aparecida en The Sunday Times por parte del crítico de teatro Harold Bobson, pero el autor conseguiría el éxito con El guardián en 1960.

Este éxito le ayudó a establecerse, y sumado El amante y Retorno al hogar fueron muchas veces etiquetados como "teatro del absurdo".

En ellas se parte usualmente de una situación aparentemente inocente, situación absurda y amenazante debido a la conducta peculiar de algún personaje que resulta incomprensible para el público, y en ocasiones para el resto de los personajes.

La obra de Pinter mostraba una marcada influencia de los primeros trabajos de Samuel Beckett, con quien mantuvo una larga amistad. Pinter empezó a dirigir más frecuentemente durante los ´70, convirtiéndose en el director asociado de The National Theatre en 1973.

Sus obras tardías tienden a ser más cortas, y los temas más políticos, utilizando muchas veces alegorías de la represión.

Fue alrededor de 1970 cuando Pinter comenzó a manifestarse más claramente en el aspecto político, adoptando una postura izquierdista. Pinter se esfuerza continuamente por atraer la atención pública sobre las violaciones de los derechos humanos y la represión.

En 1985 Pinter viajó a Turquía con el escritor americano Arthur Miller y conoció a muchas víctimas de la represión en ese país.

En la función en honor a Miller en la embajada estadounidense, en lugar de intercambiar cortesías, Pinter denunció las torturas, lo que provocó que lo echaran del edificio, aunque Miller, en apoyo, abandonó la embajada con él.

La experiencia de Pinter en la represión turca y la supresión del idioma kurdo inspiraron la obra de 1988 Mountain Language.

En 1999 Pinter se convirtió en un crítico ferviente de los bombardeos a Kosovo autorizados por la OTAN, y también se opuso a la invasión de Afganistán y la invasión de Irak en 2003. Ante la decisión del ex primer ministro británico Tony Blair llegó a decir que éste era un "criminal de guerra", y que de Estados era un país "dirigido por una pandilla de delincuentes".

Pinter fue nombrado Companion of Honour en 2002, título honorífico británico, después de haber rechazado el título de Sir (Caballero).

En octubre de 2005, la academia sueca anunció a Pinter como el ganador del Premio Nobel de Literatura por sus trabajos en dramaturgia, ensayo y poesía.

"Pinter devolvió el teatro a sus elementos básicos: un espacio cerrado y un diálogo impredecible, donde la gente está a merced de cada uno y las pretensiones se desmoronan", señalaron los académicos suecos.

En 2005, Pinter anunció que dejaba de escribir obras de teatro para concentrarse en la poesía y realizar incursiones en la interpretación y la escritura de guiones.

Tras recibir tratamiento por el cáncer que le fue diagnosticado en 2002, volvió a escena, consiguiendo críticas muy favorables por su interpretación del monólogo de Samuel Beckett La última cinta (Krapp's Last Tape), en Londres en 2006.

Su obra El guardián nocturno setransformará en guión cinematográfico para ser filmada en 1963. Pinter escribirá otros guiones, como el de La amante del teniente francés, filmada en 1981 e interpretada por Jeremy Irons y Meryl Streep.

Fuente: AFP / Télam

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5 de Diciembre de 2016|05:50
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5 de Diciembre de 2016|05:50
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  1. Sin duda se pierde el genio de un virtuoso de las letras. Un respetuoso adiós a Pinter.
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