Deportes

Ante Botafogo, Passarella y Aguilar se salvaron de una catástrofe

El entrenador y el presidente de River estuvieron a punto a caer al abismo en lo que iba a ser una derrota en el Monumental. Pero después de los goles de Radamel Falcao, la hazaña se hizo realidad y ambos respiraron aliviados.

El presidente de River, José María Aguilar, y el entrenador, Daniel Passarella, caminaron anoche por la cuerda floja y faltó muy poco para que la crisis en el club se agravara un poco más y el enojo de los hinchas se hiciera sentir nuevamente.

Es que Botafogo ganaba 2-1 y tenía ventaja numérica, porque el elenco de Núñez jugaba con nueve hombres, además de superar
futbolísticamente a un local que parecía derrumbado.

En esos momentos comenzaron los insultos para el "Kaiser", Aguilar y la dirigencia, pero Radamel Falcao García apareció para darle la clasificación al "millonario" y calmar (al menos por algunos días) los enojos del simpatizante "millonario".

Cuando algunos dirigentes oficialistas y toda la oposición se preparaban para pedir nuevamente la renuncia del técnico, ya que no iban a esperar una caída en el superclásico, apareció el coraje de un equipo disminuido para lograr la ventaja necesaria y así avanzar a los cuartos de final.

Durante el partido con el Botafogo, los hinchas se dedicaron a alentar al equipo, pero cuando lo expulsaron a Federico Lussenhoff, a los 12 del complemento, comenzaron las reprobaciones para Aguilar y Passarella.

La situación se complicó cuando el elenco brasileño marcó el 2-1 parcial y enseguida se fue expulsado Oscar Ahumada, porque
a partir de ese momento pidieron por la renuncia de la dirigencia, de Aguilar y del propio Passarella.

"Passarella botón, vos sos hincha de Boca la p... que te parió", fue uno de los primeros cánticos que retumbaron en el Monumental. Posteriormente se escuchó el ya clásico "que se vayan todos, que no quede ni uno solo" y luego llegó el "hay que gritar, hay que gritar, porque esta noche se va Aguilar".

Luego, los ánimos se calmaron porque Andrés Ríos marcó el 3-2 que dejaba a River a un gol de la clasificación, mientras los simpatizantes esperaban el milagro, que llegó en el final cuando Radamel Falcao García puso la cabeza para el 4-2 definitivo.

A partir de ese momento, todos se olvidaron de Aguilar, de Passarella y de los demás dirigentes para gritar y festejar con todo un triunfo que cayó como agua bendita en Núñez.
Opiniones (2)
10 de Diciembre de 2016|15:51
3
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10 de Diciembre de 2016|15:51
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  1. Opino que la hinchada es igual en todos lados, si ganás son todos unos genios ... AGUANTE EL LOBO.
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  2. Hablen de la hazaña de River y no de lo q hubiera pasado si no se daba vuelta el partido y la levantada del equipo.
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