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Un campeón que superó todos los obstáculos

La lesión de su goleador, la muerte de su presidente, las internas y una racha negativa en la mitad del torneo. Nada de esto pudo evitar que el Xeneize se consagrara por 23º vez en su historia.

El flamante campeón del Torneo Apertura, Boca Juniors, fue un equipo que superó todos los obstáculos que se le presentaron en este
segundo semestre y recién sobre el final pudo alzarse con un título largamente festejado y tributado al presidente fallecido, Pedro Pompilio.

La aguda crisis interna que padeció el plantel por la pelea mediática que protagonizaron dos de sus integrantes, Julio César Cáceres y Juan Román Riquelme, provocó un resquebrajamiento en el grupo.

Así, las aguas quedaron divididas ya que varios integrantes del plantel apoyaron a Román pero otros hicieron causa común con Cáceres y se aliaron con el otro líder, Martín Palermo.

En un plantel absolutamente dividido por la crisis interna, se llegó a un superclásico vital ante River Plate y en el Monumental.

Dos días antes del partido, luego de una severa charla en el vestuario, con la presencia de Carlos Ischia, quién luego dejó a solas a sus futbolistas, el grupo se comprometió a dejar las diferencias internas y luchar por recuperar la punta.

   En ese momento, el torneo era liderado por San Lorenzo de Almagro, que aventajaba por once puntos a Boca, pero como el conjunto xeneize triunfó ante su clásico rival, con gol del juvenil Lucas Viatri, la ilusión se puso nuevamente en marcha.

Para entonces Boca ya había perdido a su principal goleador, Martín Palermo, que cayó en el campo de batalla, tras un 2 a 1 a Lanús, en La Bombonera, el 24 de agosto pasado.

La rotura de ligamentos cruzados de la rodilla derecha le impidieron a Palermo continuar en el torneo y allí apareció la mano de Carlos Ischia, dándole la confianza a Lucas Viatri, pese a que se contrató a Luciano Figueroa.

Boca sintió el efecto Palermo, comenzó a ser muy irregular, pero cuando se levantó, luego del triunfo ante River, sufrió otro golpe con la lesión de Gabriel Paletta, con otra rotura de ligamentos.

Pero este Boca se sobrepuso a todo, inclusiva al duro momento que se vivió el sábado con las convulsiones de Juan Forlín y pudo ser campeón, demostrando porque si se tienen en cuenta los últimos años es el equipo más grande del fútbol argentino.
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