"Lo último que haría sería matar a un chileno"

"Que hace treinta años hayamos estado al borde de la guerra con un pueblo tan maravilloso como el chileno, es uno de los mayores despropósitos históricos que debemos anotarnos como pueblo. De mi parte que quede claro, jamás me pelearía con un chileno y menos aún pensar en asesinarlo".



 

 

"Ipse est pax nostra qui facit utraque unum",
“Él ha hecho que nos unamos”, leyenda en una placa en el Monumento al Cristo de Los Andes.




A mí me encanta Chile: cada vez que voy y comienzo a deshilvanar los Caracoles tengo la sensación de que arribo a un destino nutricio, a un aire puro que silba otras historias, a una versión genuina de la vida, al encuentro con personas que uno querría con absoluta naturalidad si estuviesen cerca, a un mar que jamás repite el mismo acorde que esconde cada ola. Chile, para mi gusto, es una modesta versión del paraíso.

Chile, para mí, también es la espuma y el olor a pescado, los versos de Vicente Huidobro y de Jorge Teillier –y bueno, poné los otros también, los frutados de Neruda–. Chile es la playa con amigos, los completos con palta-mayo, la guitarra al atardecer para seducir nativas con Sui Géneris y las noches de pisco sour y fasito compartido y con el mar suicidándose en la oscuridad, una y otra vez, una y otra vez, ahora sí, ahora no, hasta la salida del sol.

Al menos este es el Chile que a mí me gusta: el de los pueblitos tristes y la chirimoya alegre, las machas a la parmesana y las ayuyas con manteca, la niña concentrada en su cuchuflí y el abuelo con su pancito ‘e huevo, la nostálgica liebre, el paco limitado y prepotente que no vale callampa, el Guatón Sepúlveda y el gásfiter Sotomayor, los gallos y los cabritos, la Roja derrotada injustamente, aquella canción de Violeta dando las gracias y los milagrosos techos de zinc de Valparaíso, donde caen impiadosos tanto las tormentas como los versos como puños de Dionisio Salas Astorga.

Por eso, que hace treinta años hayamos estado al borde de la guerra con un pueblo tan maravilloso, como lo es el chileno, es uno de los mayores despropósitos históricos que debemos anotarnos como pueblo. De mi parte que quede claro, jamás me pelearía con un chileno y menos aún pensar en asesinarlo.


Tropas, tanques, aviones y buques argentinos



En YouTube hay un video de un reporte en el que un locutor chileno con un parche en el ojo busca generar tensión en su relato recurriendo a uno de esos golpes bajos que hacen que uno, que es periodista, sienta muchas veces vergüenza por ejercer esta profesión.

Dice el tipo, en la introducción: “Hace más de veinte años, tropas, tanques, aviones y buques argentinos se aprestaban para lanzar un fulminante ataque militar contra Chile. Miles de efectivos chilenos agazapados en trincheras fronterizas esperaban el avance trasandino, pero curiosamente el país, Chile, no estaba sicológicamente convulsionado y tal vez, la mayoría del pueblo tenía escasa conciencia del tremendo peligro que estaban corriendo la Nación y la integridad territorial… Estuvimos en el borde mismo del precipicio. ¿Habrían sufrido bombardeos aéreos nuestras grandes ciudades? ¿Habría sido una guerra sólo con Argentina? ¿Habría sido una guerra corta o una larga y sangrienta? ¿Habríamos perdido la guerra o habríamos derrotado a los argentinos?”.

No pienso poner ese video en esta nota, pero si les interesa, hagan click aquí.  

Sigamos, terminada la patética introducción del periodista. Aparecen teclados de fondo y un plano detalle a ondas de agua que se va abriendo y, así, vemos a un niño sobre una especie de catamarán casero. Se oye un off de locutor, bajo el fondo meloso de los teclados: “Michel Olivares aprovecha un día esplendoroso de invierno para jugar con el rústico catamarán que le construyó su padre. Es el único niño que vive en Nueva, isla del extremo austral de Chile. Cuando se aburre de la placidez de la laguna, Michel camina sin desviarse por un sendero junto al mar hasta un faro instalado en la playa. Mientras a lo lejos pastan los caballos salvajes, Michel se desplaza despreocupadamente, aunque tiene cuidado de no apartarse de la senda playera. Es un chico listo y sabe leer…”.

Entonces, se va poniendo interesante el asunto, en la pantalla se observan alambres de púas formando una valla de contención y un cartel, definitivo: “CAMPO MINADO PELIGRO / MINENFELD / MINE CAMP”. Luego vemos a Michel jugar en una playa repleta de trincheras con túneles en los que el solitario niño enarbola su versión lúdica de lo que no fue la guerra entre chilenos y argentinos.

- Aquí se escondían los chilenos y vigilaban para que no viniera ningún argentino y nos invadiera esta isla, dice el cabrito con su inocultable acento.

Hace treinta años, casi entramos en guerra con mis hermanos chilenos. Por eso, digámoslo otra vez: la estupidez es uno de los ingredientes habituales de la historia y la nuestra peca por abuso de su presencia.

Dicho de otro modo: si yo en una guerra trabajara de comando, así con la jeta camuflada como Rambo, podría matar a un húngaro, a un yanqui, a un somalí y hasta a un tibetano fundamentalista, pero si me pusieran delante a un chileno (salvo que fuese Pinochet o uno así), lo que seguramente ocurriría es que terminaríamos borrachos juntos, en un desvencijado bar de Quinteros u Horcón, llorando y cantado tangos de Gardel.


Subamos al Cristo



 

 

 

El otro día, inspirados por los 30 años de cerrado el conflicto por el Beagle, me fui con mi amigo Diego, que tiene a sus dos hijas viviendo en Chile, a caminar desde la ruta, hasta el monumento del Cristo Redentor.

La subida es brava. Ya se las sigo, es que me cansé y, mientras recupero, quiero presentarles a dos tremendos demonios...

Volvamos a 1978, recordarán ustedes que la cosa se fue poniendo difícil y que las soluciones se caían unas tras otras sin mayores atisbos de esperanza, en aquellos particularmente terribles (incluso hubo una reunión sin éxito en Mendoza de Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet, en la que, a modo de bienvenida, el dictador argentino puso en El Plumerillo, como en vidriera, una veintena de aviones de guerra para que los viera el dictador chileno). 

El asunto estuvo al borde de la guerra, pero finalmente salvó las papas el Papa Juan Pablo II, quien hizo una propuesta finalmente aceptada por nuestro país, en 1984. Y no es de obviar el dato del cura, habida cuenta de que, si hacemos números, uno tiene muy pocas cosas que agradecerle a la Iglesia Católica Apostólica Romana: la mediación en este conflicto, el padre Contreras, la poesía de San Juan de la Cruz (el muñeco del retrato, acá a la izquierda), la sombra de la iglesia en Lagunas del Rosario, la obra generosa de Cáritas y el laburo del cura Juárez en la cárcel.

Tales cosas pienso, mientras se hace interminable la ruta directísima que elegimos con Diego para llegar al monumento y la altura, la arena y el fuerte viento nos tiran para atrás como elefantes en brazos. Allá abajo, Las Cuevas se ve tan pequeña como cuatro piedras sobre la palma de la mano. Nos detenemos tras una roca a descansar y a recordar.

La historia suele ser escrita por los que ganan. Mirá este viejo video, con un informe de la situación armado por esbirros comunicacionales del pinochetismo, que dejan al nefasto dictador prácticamente como un héroe de la paz:





Por cierto, cuando falta el aire y, a la vez, ya falta poco para que lleguemos al monumento, llama particularmente la atención el hecho de que en Internet casi todos los videos subidos sobre el conflicto argentino-chileno han sido subido por chilenos: programas de televisión, miniseries, videos caseros, informes periodísticos… todos chilenos. Sobre todo te cito un especial de investigación nacional: Conflicto del Canal de Beagle.


Llegamos al Cristo, con la lengua afuera y bastante cagados de frío. El viento es fuerte y el monumento es estupendo: el lugar elegido es estratégico y la obra en sí misma es inspiradora y estéticamente armónica. Según parece, antes se hacían mejores monumentos que ahora.

La obra se inauguró el 13 de marzo de 1904, justo en el límite entre Chile y Argentina. La idea había sido del entonces Obispo de Cuyo, Marcelino del  Carmen Benavente.

Sin embargo, otro cura fue el que habló: “Y cuando las futuras generaciones suban por estos desfiladeros, conducidos por brazos del vapor, no encontrarán, como en las Termópilas, escrito con sangre en las desnudas piedras, aquel testamento de los heroicos espartanos: ‘Aquí rendimos la vida por defender las patrias leyes’. Antes bien, llegarán a esta cumbre, y en el bronce de este glorioso monumento verán grabada con caracteres de fuego una leyenda sublime: "Se desplomarán primero estas montañas, antes que argentinos y chilenos rompan la paz jurada a los pies del Cristo Redentor", dijo en el acto Monseñor Ramón Angel Jara, Obispo de San Carlos de Ancud (sur de Chile), aquel día.

La estatua, hecha por el escultor bonaerense Mateo Alonso, tiene siete metros y estuvo un tiempo exhibida en el patio del Colegio Lacordaire, en Buenos Aires. En 1904, llegaron en tren a Las Cuevas los 1.200 kilos de bronce que asume. A lomo de mula, las piezas fueron subidas a la cumbre, a 3.854 m.s.n.m. En tanto, el pedestal de seis metros de granito fue realizado por cien obreros al mando del ingeniero Conti, sobre diseño de Molina Civit. En 1904, a la inauguración asistieron 3.000 personas. Y ambos ejércitos (que en esos años previos también estuvieron a punto de trenzarse) dispararon salvas y luego, se oyeron discursos y se bebió harto champagne.

 

Nos devora la luz

Jesús mira al medio, como siguiendo la línea limítrofe. Nosotros, en tanto, miramos dos excelentes edificios que están tristemente vacíos. Algo similar me di a pensar mientras, unas horas antes, caminaba por Penitentes y toda una villa con tremendo potencial turístico en esta época del año, estaba vacía.

¿Cómo es posible que no haya una política de desarrollo del turismo para una de las zonas más maravillosas del mundo, según lo considero tras haber vagado por más de veinte países del mundo? ¿Cómo es que estos lugares no están repletos de gente, de negocios y de actividades? En la cima del Cristo, tanto Chile como Argentina cuentan con dos excepcionales edificios vacíos. Y un paisaje increíblemente bello para casi nadie.

Con Diego, iniciamos el regreso hasta la ruta y es entonces, como en una película del cine independiente norteamericano, cuando todo se mezcla en la cabeza: el gozo de las piernas dolidas por el esfuerzo premiado, las vacaciones en Chile en la adolescencia, las caras de Pinochet y de Videla, los versos de Huidobro en canto segundo de “Altazor” (“ Te pregunto otra vez: ¿Irías a ser muda que Dios te dio esos ojos?”), los versos de Dionisio en “Poemas en la ruta” (“nuestros huesos / tiznan el rostro de la mañana / nos devora la luz / como hormigas bajo la piel / ahora / las estrellas son perros hambrientos que olfatean nuestros huesos”), las machas a la parmesana, el Beagle y el Papa, el cabrito que juega en las trincheras junto al campo minado, Penitentes para nadie, la palabra guerra, el viento en el pecho, el aire que falta y el Cristo, como un animal sin fondo, que bendice al mundo o lo despide, con su autoestima por los cielos y su desconocimiento de toda duda, ya saben ustedes, amigos, tal como acostumbran los dioses.

 

Opiniones (8)
22 de enero de 2018 | 13:50
9
ERROR
22 de enero de 2018 | 13:50
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Insisto,no una ni dos ni diez ni mil, 15 millones!!! generalizar 15 millones es absurdo, ademas: nosotros tenemos la patagonia que era de ellos y que la perdieron en una guerra tan injusta como la nuestra de malvinas. Como podemos odiar a niños adultos ancianos docentes estudiantes empleados empresarios etc, osea, toda una ciudadania? por una desicion que tomaron arbitrariamente sin consultarles a ellos porque estaban con un gobiernos tan impuesto como el nuestro?
    8
  2. si estubiera delante de cualquiera que quisiera tocar un pedazo de tierra argentino, no solo chileno, hungaro o polaco, como vos decis Naranjo. El negociado o estupidez de lideres es aparte eso se juzgará aparte. Te recuerdo Naranjo que gracias a Chile la invación a Malvinas por parte de los hdp ingleses fue por que los hdp chilenos les brindaron todo el apoyo estrategico, para matar COMPATRIOTAS QUE PUSIERON LAS PELOTAS EN EL SUR, y ha los chilenos con mentalidad inglesa seguro que les tiraria no te quepan dudas, como a los argentinos funestos que han hecho de este pais una cumbia choborra llena de corrupción.
    7
  3. Hay que estar desesperado para ir a seducir nativas de Chile, jajaja :P
    6
  4. PD: odiar a 15 millones de personas y pensar que 756.96 km2 no sirven, y todo por una guerra que no fue de ellos contra nosotros sino de nosotros contra unos europeos (de esos que vos seguis) deberia ser un indicador de que algo anda mal en tu logica. O sea, para pensarlo, no?
    5
  5. Mas que ARGENTINO sos intolerante. Ademas estas generalizando tus prejuicios de dudosas fuentes, porque o sea, de donde sacaste que la mayoria de los chilenos odia a los argentinos y viceversa? hiciste o leiste una encuesta o solo le preguntaste a tu amiguito igual de intolerante que vos?. Lamento informarte que no todos los argentinos, y mucho menos la mayoria, pensamos como vos. Si es cierto, hay gente que si, pero es gente prejuiciosa que lo mismo odia a los chilenos que a cualquier otra cosa, es tema de ellos. De todas maneras, si me gustaria aclararte una cosa: tanto argentina como chile tenian gobiernos NO elegidos por el pueblo, No constitucionalistas, y por lo tanto NO SON GENERALIZABLES SUS DESICIONES NI ATRIBUIBLES A UNA MAYORIA, en tanto nadie los elegio para representar a esa mayoria, se impusieron por las armas. Por lo tanto ese "nos robaron las malvinas" deberias saber que fue a causa de una guerra que no debio ser, y por un pais que NO fue Chile. Asi que resumiendo dos consejitos: primero aprende historia. Y segundo, por favor y esto es fundamental,trabaja en terapia tu intolerancia.
    4
  6. El sentimiento de creer que uno es mejor que los otros por definición, o pensar que la tribu de uno es superior a las otras es una herencia primitiva y comprensible para la supervivencia de pueblos prehistóricos. Actualmente no tiene ningún fundamento. Acá mismo, en Argentina, existen enfrentamienos casi con el mismo grado de violencia verbal, River boca, Radicales vs Peronistas, Porteños vs Interior, Soda Stereo vs Ricoteros, Barrio X vs Barrio Y. La gente de chile es tán hospitalaria y cálida como la del nuestro. He pasado las mejores vacaciones de mi vida en sus playas. Nunca nadie se metió con mi familia. Siempre estuvimos tranquilos y bien atendidos. Hay cosas que debemos aprender de ellos, así como también hay otras en las que podemos enseñar algo. DESEO, EN ESTA NAVIDAD, QUE SIEMPRE PREVALEZCA EL BIEN, LA AMISTAD, LA RACIONALIDAD Y LA ALEGRIA. Hay que probar hacerse amigos de más chilenos y conocerse. La ignorancia fomenta miedos injustificados que degeneran en odio. Ojalá, algún día, no exista la frontera. Hermanos chilenos, como de otras nacionalidades, bienvenidos a LA ARGENTINA.
    3
  7. La mayoria de los mendocinos no tragamos a los chilenos, solo los bancan en los comercios porque llevan guita. Y a la vez los chilenos màs alla de lo económico y aunque algunos nos digan "hermanos", nos tienen envidia y guardan resentimientos hacia los argentinos en gral. Nos robaron un montón de territorios y nos vendieron en Malvinas. Reclaman casi el mismo territorio de la Antártida que Argentina. La verdad: dos pueblos muy distintos separados por la nada menos que la cordillera de los Andes, con acentuadas diferencias culturales y étnicas. Ellos aspirran a ser como los yankees, usan sistemas de TV y telefonìa de acuerdo a las normas de USA, mientras que la Argentins siempre tuvo influencia de Europa. Y al que tanto le gusta cruzarse los caracoles le informo que: Santiago es una de las ciudades màs contaminadas del mundo, no es muy saludable visitarla; y la mayoría de las playas de chile tambien estan contaminadas y no deberìa permitirse bañarse en ellas. Si pasara lo que casi pasó hace 15 años y fuera llamado a proteger a mi pais, harìa lo que fuera necesario, incluseive matar, porque soy ARGENTINO.
    2
  8. Yo tampoco mataría a un porteño, pero me siento más hermanada con los chilenos. Chile es mi segunda patria. Festejemos de que nos salvamos de otra burrada entre milicos.
    1
En Imágenes