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Independiente Rivadavia: dos caras de una misma moneda

El conjunto del Parque cerró un torneo plagado de altibajos, que lo mantiene en una posición expectante pero no protagonista. De local enamoró, de visitante decepcionó.

“Para llegar bien alto, alzando la bandera azul hasta las nubes de la gloria y encontrando en la subida, el clímax propio de un ascenso”. Lindas palabras, lindas. Pero salidas de un sueño que arrancó bien delineado y que en la primera mitad del año está algo desdibujado.  

Son 27 los puntos que consiguió Independiente en las primeras 19 fechas y parece poco para la ostentosa inversión llevada a cabo por la institución del Parque.

Sucede que sus figuritas, muchas de ellas incluso alguna vez las pegamos en el álbum, rindieron de manera despareja y llevaron a la Lepra a no encontrar nunca un rumbo fijo.

La aventura comenzó con el entrenador Roberto Trotta, quien a pesar de haber armado el equipo a su gusto, no supo exprimir al máximo las virtudes de sus dirigidos. Incluso debió variar en el camino y llegó al final de su periplo cuando la tabla de posiciones le dijo basta.  Siete puntos en al misma cantidad de partidos, fueron demasiado para el Cabezón.

Y allí arrancó otra historia. Distinta, seductora por momentos y repugnante por otros, en igual medida, motivante, decepciónante. Un abanico de situaciones que llevaron a los hinchas Azules a subir y bajar de sus asientos, hasta no aguantarlo más. 

Aldo Bolado y Eduardo Carbini tomaron las riendas de un caballo desbocado y lo metieron en un camino menos pedregoso, pero no libre de subidas y bajadas.

Como local Independiente cerró el año siendo el mejor equipo de la B Nacional, al conseguir dos empates y siete victorias, alcanzando 23 de sus 27 puntos. Pero los fríos números no reflejan una realidad detectable en el césped del Gargantini, cuando Independiente apabullaba a sus rivales y los degradaba hasta permitirles solo minúsculos intentos de un milagro.   

Por el contrario, fuera de casa la historia es totalmente diferente. Solo 4 puntos sobre 30 obtuvo la Lepra, en una cosecha afectada por todo tipo de inclemencias. Desde falta de criterio, pasando por escasa voluntad y terminando en flojísimas actuaciones colectivas fue pasando el juego de Independiente.

Sin dudas que el apoyo de su gente, a este equipo le otorga un plus digno de un candidato. Sin embargo, el narcisismo expuesto por algunos jugadores, parece atentar contra un objetivo común que excede el nombre de cualquiera.

Deberá perder el miedo escénico la Lepra, si pretende aprobar la materia que por ahora se lleva a marzo. Ganar de visitante y que sus sueños sean cada vez más palpables.
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