Graves pérdidas por el incendio en la Bodega Escorihuela

El siniestro arrasó con el 30 por ciento de la bodega, pero ya está controlado. Aunque no hubo heridos, los empleados se lamentaban por la pérdida de su trabajo. "Hacía bastante que no se combatía un incendio de estas magnitudes" señaló el director de bomberos de la provincia.

Dicen que la densa columna de humo se podía ver desde El Plumerillo y que se elevaba a 300 metros. Visto de cerca, el incendio que destruyó parte del centenario casco de la Bodega Escorihuela podía reflejarse en los rostros amargados de los empleados y en el trajín de los bomberos para sofocar las llamas.

La magnitud del siniestro movilizó a una gran parte de los escuadrones de bomberos del Gran Mendoza. No era para menos. Se trataba de un edificio con una construcción en base a adobe, enclavada en el radio urbano de Godoy Cruz, por lo que las llamaradas podían traspasar los confines de la bodega. Además de las casas contiguas, a veinte metros también se ubica el Hospital Español.

Pánico y evacuación

Un albañil que estaba trabajando sobre el callejón Escorihuela fue uno de los primeros que dio la voz de alarma, al ver cómo el humo se alzaba por sobre la estructura. Inmediatamente, los vecinos comenzaron a salir y a golpear las puertas, mientras las sirenas ya llegaban a la manzana. Por ello, muchos se apresuraron a sacar los automóviles de la calle y llevaron a sus pequeños hijos a Mc Donalds o a la tradicional heladería Eduardo III.  Sin embargo, otros tanto desistieron de abandonar sus hogares, por el temor a los asaltos.

“Hubo mucho pánico, porque el humo negro había bajado a la calle y no se podía ver nada”, contó un vecino del callejón, mientras aguardaba que les indicaran el momento de volver a sus viviendas.

Según otros vecinos, las primeras llamas se alcanzaron a ver en el depósito de cartones, que se ubicaría a la altura de calles Buenos Aires y Escorihuela. Por ello, mientras los bomberos del cuartel central atacaban por dentro de la bodega, los voluntarios de Godoy Cruz trataban de circunscribir el fuego para que no superase la pared que da al callejón. De allí a las casas, el espacio se estrecha por las ramas de los árboles que caen sobre los aleros de la estructura. Ese era el enorme riesgo.

“El fuego empezó rapidísimo y en menos de veinte minutos empeoró”, relató Diego Robles, vecino del callejón. 

Para algunos, los bomberos tardaron alrededor de veinte minutos en llegar. Sin embargo, el jefe del cuerpo central, comisario Marcelo Dapaz, despejó las dudas. “La llamada al 911 entró a las 15, y nosotros llegamos siete minutos después”, señaló Dapaz.

Una batalla desigual

En tanto, en el interior, la tardanza por el agua de reserva hacía que el fuego volviese a ganar terreno cuando los bomberos ya habían logrado dominar algunos focos. Alrededor de 20 minutos tardaron los camiones regadores de Godoy Cruz en llegar, mientras la gente de Defensa Civil del municipio colaboraba y los empleados de la bodega que conducían motoelevadores disponían a los bomberos sobre los techos. A su vez, la empresa también aportaba sus depósitos de agua para sofocar las llamas.

Sin embargo, el fuego arrasó con la totalidad de la línea de fraccionamiento de la bodega y dos depósitos de vino, donde se encontraba material que prendió fácilmente, como cartón, corcho, plástico, sumado a los techos de caña.

“El fuego estaba durísimo, nos venía jugando una batalla desigual”, sintetizó Marcelo Dapaz al punto tal que cerca de las 18, ya habían utilizado tres partidas de agua.

El mayor problema lo representaban los tanques de nitrógeno, ya que si explotaban la situación podría agravarse. Esto mismo fue lo que comentó un obrero.

“En menos de una hora se prendió fuego todo, porque alcanzó un tanque de gas carbónico, en una esfera de mil kilos”, señaló. 

En tanto, las botellas de vino empaquetadas a un costado de la calle interior y junto a los depósitos, comenzaban a desmoronarse por las altas temperaturas. Así, el vino –mezclado con agua y ceniza- ganó las acequias, a través del sistema de desagote. Según las estimaciones, la botella más barata del vino que elabora Escorihuela, cuesta 30 pesos.

Agua y amargura

 “Amarga ver tanta destrucción”, comentó el jefe de los bomberos de Luján, Ricardo Frasca, en un alto y cuando las llamas ya estaban controladas.

Esa misma era la sensación de los empleados. A la hora en que se inició el incendio, alrededor del 80 por ciento de los trabajadores que dependen directamente de Escorihuela se encontraban en su puesto. Ninguno de ellos sufrió heridas, según los partes oficiales y la empresa.

La voz oficial de la empresa la dio Matías Fraga, gerente de exportación, que señaló que “esta no es la primera tragedia que tenemos en Escorihuela; esto es terrible, sobre todo porque se vienen las fiestas, pero vamos a salir adelante”.

El contraste lo ofrecían los rostros de los empleados. Angustia, reflejaban.

“Mañana, un montón de gente se va a encontrar sin trabajo”, dijo uno sentado en el acceso a la bodega, mientras veía pasar un viejísimo carro de bomberos de la municipalidad de Guaymallén. Con todo, los mozos y cocineros de 1884, el restaurant que dirige el chef Francis Mallman, colaboraban sacando las obras de arte a la plazoleta contigua, por si las llamas avanzaban hacia ese costado.

Pero el fuego había sido contenido en los depósitos –totalmente dañados-, no habían dejado que avanzara sobre la sala de degustación, la administración y el restaurant. La centenaria estructura –construida en 1884, con la técnica del adobe propio de la época, y declarada patrimonio histórico por Godoy Cruz- también facilitó la rápida combustión.

“Hace bastante que no se combatía un incendio de estas magnitudes”, apreció Elio Olmos, director de Bomberos de la Provincia. Según el funcionario, el incendio se habría iniciado en la mitad de uno de los depósitos y luego se propagó hacia los costados.

Curiosos, avivados y peritos

Casi una hora después de declarado, la policía ya había montado un operativo de seguridad para evitar a los curiosos. Pero al comienzo, la misma situación de emergencia también dio pie para la avivada.

Según el subsecretario de Seguridad, Orlando Rozas –a la postre, el primer funcionario del Gobierno en estar presente-, se detuvo a dos personas que inicialmente se habían propuesto para colaborar, pero que luego las encontraron robando.

Pasadas las 18, los bomberos ya había circunscripto el fuego y, con el desmoronamiento de los techos, trataban de someter las chapas calientes que habían caído sobre las brasas. Esa tarea les llevaría un buen tiempo, según las apreciaciones de los especialistas, casi 48 horas para comenzar a remover los escombros.

En tanto, los peritos ya están trabajando en la zona donde comenzó el siniestro para comenzar a tejer hipótesis sobre las causas del mismo.

El último riesgo lo corría el paredón sobre el callejón Escorihuela que, por la descarga de agua, podía provocar su derrumbe, al debilitarse la estructura de adobe.

Opiniones (1)
24 de septiembre de 2017 | 07:06
2
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24 de septiembre de 2017 | 07:06
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  1. Creo que algunos datos respecto del incendio de parte de la BodegaEscorihuela, no son exactos... Que la construcción sea Centenaria no incide directamente en la propagación del fuego. Una construcción contemporánea tiene las mismas posibilidades de incendiarse que una centenaria. Tenemos que pensar que al dar una "opinion" en un medio público, nuestros dichos, por su difusión, inciden en el imaginario colectivo. No faltará entonces quien diga que hay que demoler esta bodega o cualquier otra construcción centenaria en el area urbana por "peligro de....". Ya baste tenemos con los funcionarios pco preocupados por nuestra hisotira y patrimonio cultural. Colaboremos en la valoración de los mismos.
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