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Conocé al único que te bate la justa del fútbol mendocino

Este personaje heredó de chico el hobby de su padre. Mezclar la información con la noche y la música con el balompié. Una recorrida hiperquinética por la movida futbolera provincial.

El miércoles arrancó Pila Pila. La ropa de la oficina se hizo una montaña en el rincón del depto y con el Pity Álvarez susurrándome en los oídos, enfilé a la calle buscando un abrazo de gol o una emoción tan grande como evitar el descenso, al menos por unos días.

El sol en la nuca comenzaba a quemarme el balero, entonces decidí tomar por San Martín derechito hasta Amigorena para tomarme una rubia bien fresquita. En la mesa estaban Dino y Angelito... a ellos, el maní y la cerveza ya los habían gambeteado.

Entre esta tremenda dupla que tiene tardes y tardes de tablón me senté para charlar un poco de fútbol. Susanita cargó la bandeja con bebida fría y el platito repleto de palitos.

Ni respiro me dieron. "Viste que Maipú le quiere manotear el arquero a Luján". Mi gesto de estupor los conmovió y soltaron prenda sin tener que pagar otra ronda (parece que los dirigentes del Cruzado están enamorados de Leo Astrada, el gran arquero de Luján y como en el Botellero está sólo Olguín, la intención es duplicarle el sueldo al golero del Bajo).

"Viste que en el Argentino B aún no hay contratos, por eso Leo tiene acordada su estadía de palabra, habrá que ver cuanto le ofrecen los Gringos para cambiar de departamento", soltó Angelito.

Quedé hecho un "Maquensi", y pregunté si tenían más datos, pero ninguno de los dos pudo agregar más info. Me prometieron que para el próximo miércoles me tendría data fresquita, porque Dino es amigote de unos mexicanos.

Miré las agujas y ya era bastante tarde. El Kily me esperaba en lo del "Papito" Barloa, para tirar unos lomos. Saludé a mis compañeros de mesa y partí raudamente, antes que me obligaran a pagar la segunda ronda como retribución por la información.

La demora me obligó a rabiar con un quiosquero para que me tirara un par de monedas y poder subirme al trole. Mi gran amigo Kily me esperaba en una de las mesitas de afuera junto al inefable Látigo. La charla pasaba de Soriano a Fontanarrosa, y en la mesa el sifón se descargaba con ira sobre el totín.

No se porqué ruta salimos de San Lorenzo y Central para llegar al Lobo del parque. El Kily es amante de los acertijos, es tan enfermo de esos juegos que a veces abusa. "Hay un jugador de Gimnasia que se va y sigue en Gimnasia. Deja el Lobo pero sigue en el Lobo", soltó con su sonrisa de pelmazo.

Látigo y yo sólo atinamos a pedir tres lomos completos y una pingüinera más. El Kily seguía furibundo: "Se va del Mensana y sigue en el Mensana, ja ja", tiró mientras mostraba el tratamiento de conducto modelo 2008 que le realizó el Odontolobo.

"A ver…  si no sacan el equipo, les dejo el jugador. Con Rogel tiene menos fútbol que la revista Corsa pero con Orellano clavó algunos goles". Los nombres bombardearon la mesa pero nunca dimos en el clavo.

Ya cansados de engrosar el ego del Kily, desistimos y pedimos la respuesta, pero como siempre él estiró la agonía: "Este jugador no la está pasando bien en Mendoza y por eso se va ir más al Este, a un club que necesita delanteros de peso y que estuvo a punto de ascender a Primera hace un par de años".

El Kily seguía intratable y el nombre del artillero no salía. Un grito desde el mostrador nos avisó que la morfeta estaba lista y suspendimos el acertijo para adentrarnos en el maravilloso mundo de la comida chatarra.

Lomo completo con fritas, del barcito de enfrente, y un pingüino reluciente para dejar atrás las adivinanzas y disfrutar de una cena un tanto demorada. La sobremesa fue rápida, porque Latigo debía volver a su morada con suma urgencia. "Los compromisos maritales no deben postergarse", dijo, y partió rumbo a la Alameda.

Cuando las persianas estaban a punto de cerrarse, al Kily lo invitaron a tirar unos pasos con los compañeros del laburo al conocido boliche "A Cococho". Como tengo varios gomias en ese antro de perdición, me convertí en su ladero.

El viaje en el "4 de lata" fue una pesadilla, con el Kily soltando adivinanzas a lo tonto y yo todavía pensando en la del jugador de Gimnasia.

La entrada al bolichín fue sin drama y cuando me quise acordar estaba en el fondo del local sentado en una baranda con un ferné en la diestra.

Punchi – punchi y reguetón se variaban a lo bobo y yo esperando un maldito rock and roll. En eso y después de quedarme sin balas en la cartuchera, plantado en un corner solito y sólo, apareció Groupie Golberg, una chica que conoce la intimidad de varios futbolistas de la provincia.

Con su aspecto festivo me invitó una vuelta más y me dijo que tenía que contarme algo muy importante. Atento y con los ojos desorbitados me predispuse a escuchar con atención.

"Parece que en el Tomba está todo medio mal con los contratos", disparó sin silenciador y siguió ante mi mirada estupefacta. "La historia viene así: algunos jugadores del Expreso tienen que pagarse el alquiler de los departamentos donde están parando. El club los alojó en un lugar donde los pibes no estaban cómodos", contó a una velocidad impresionante y la lengua casi se le hace un nudo.

"Por eso, para la segunda parte del campeonato van a pedir que se revea ese punto  y que la dirigencia se pongan con alquiler". La confidencia venía bárbara pero cuando mi pregunta estaba a punto de salir, alguien la tomó del brazo y se la llevó casi sin dar explicaciones.

Conocí al hombre, lo he visto en algún lado, jugó algunos partidos, pero lo tengo más de la noche que de la cancha. Ya sé, es Marquitos, el alemán.

Seguí amurado en el rincón hasta que sonaron los Cadillacs y salté desenfrenado a la pista. Con las luces blancas encendidas, lo ví al Kily que me invitaba a salir. Yo estaba medio estropeado, pero atiné a llegar hasta el portón.

El 4L me tiró a un par de cuadras del cotorro. Recordé el acertijo del Kily y sentí la respuesta. “Es Álvarez, Guillermo Álvarez que se va a Gimnasia de Concepción del Uruguay “, grité como el Enooooorme. Atiné a llamar al Kily pero no tenía crédito ni para mensajear. Hasta la carga S.O.S me había patinado.

Fin de jornada, sin carnada no se puede pescar. Ahora que volvió el Rusito habrá que estar armado. Ya no está la Osa, pero tomaremos champú en otro lado. Adiós y hasta que el fútbol nos convoque nuevamente.
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Opiniones (1)
5 de Diciembre de 2016|01:54
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5 de Diciembre de 2016|01:54
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  1. "Yo estaba medio estropeado, pero atiné a llegar hasta el portón" jajaja. Che muy buena la gira de junior hay algunas frases que me cague de risa jaja muy bueno la verdad y yendo a las noticias creo que maipu la pegaria si contrata a astrada es muy bueno el flaco el arg b le queda chico asi que gringos hagan el esfuerzo, y de lo de godoy cruz dirigentes media pila brindenle comodidad a los pibes que bastante bien terminaron el año bastante ehh!!!
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