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San Lorenzo derrotó a Tigre y sueña con el Apertura

El equipo de Russo ganó 2 a 1. Barrientos y Bergessio hicieron los goles del Cuervo, y descontó Lázzaro. Sobre el final del partido, expulsaron al arquero del Matador, Daniel Islas. Si San Lorenzo le gana el sábado a Boca, será el campeón.

San Lorenzo, con autoridad y eficacia en el primer tiempo, sometió hoy a Tigre por 2 a 1 en el partido inaugural del triangular final del campeonato Apertura de fútbol, en la cancha de Vélez Sarsfield.

La victoria se forjó en el primer tiempo, pero el partido tuvo un desenlace caliente por el descuento de Tigre y la expulsión del arquero de los de Victoria Daniel Islas en tiempo adicionado.

Pablo Barrientos y Gonzalo Bergessio concretaron antes de los 20 minutos la superioridad de San Lorenzo que, sin embargo, sólo obtuvo la diferencia mínima a raíz del descuento de Leandro Lázzaro en la media hora del complemento.

El triangular puede quedar definido el sábado, cuando en la cancha de Racing se enfrenten Boca y San Lorenzo, en caso de un nuevo triunfo del equipo de Boedo.

Con un despliegue medido y economía de movimientos, San Lorenzo hizo gala de una notable eficacia en sus acciones ofensivas en el primer tiempo.

El equipo azulgrana capitalizó la generosidad de la defensa rival y luego, con la ventaja a cuestas, administró el juego gracias a su mayor templanza y al criterio de un par de jugadores con buen pie.

Tigre manejó la pelota con cierta prolijidad en el inicio del partido pero, una vez en desventaja, se desmoronó.

El conjunto de Victoria no se desenvolvió con comodidad en un escenario que, propio de los rigores de una definición, no admitió margen para el error.

La defensa de Tigre se mostró vulnerable ya a los 10' cuando Solari recibió un centro de Barrientos y, tras una media vuelta en el área, ensayó un remate que Daniel Islas sacó sobre el palo derecho.

El cero del marcador se quebró a los 17'. Santiago Solari, tras recibir una pelota de Ledesma, metió una centro bajo al área; Islas cedió un rebote al querer interceptar la pelota y Barrientos
la empujó a la red.

Enseguida llegó el segundo: Barrientos lanzó un centro desde la derecha y Bergessio se adelantó a su marcador (Gustavo Paparatto) y mandó la pelota al fondo del arco.

Tigre sintió el golpe demoledor de dos goles en veinte minutos. Su fútbol revelaba el desconcierto que dominaba a sus jugadores.

A los 28 minutos Nicolás Bianchi Arce, tras un centro preciso de Santiago Solari, estrelló una pelota en el travesaño; a los 40' Islas abortó un mano a mano de Bergessio en una acción polémica porque derribó al delantero en el área junto con el despeje.

Tigre recién mostró algunos signos de recuperación en el tramo final del primer tiempo: recuperó cierto dominio de la pelota y se adelantó en el campo, pero no le alcanzó para generar acciones colectivas elaboradas.

Obligado por el marcador, Diego Cagna ordenó los ingresos de Néstor Ayala y Leandro Lázzaro para cambiar la cara ofensiva de su equipo, sacrificando a Martín Morel, el goleador del equipo.

San Lorenzo, en ese esquema, contó con espacios que dejaban los riesgos que Tigre tomaba.

A los 12 minutos Santiago Hirsig, sólo frente a Islas, definió por arriba del travesaño.

El partido perdió ritmo. El tiempo pausado de San Lorenzo se combinó con la impotencia ofensiva de Tigre, que careció de respuestas anímicas y futbolísticas.

El equipo bonaerense, sin embargo, se revitalizó con un cabezazo goleador de Lázzaro a los 31 minutos, luego de un centro lanzado por Sebastián Rusculleda.

En la ráfaga final del partido, Tigre, desordenado, buscó la igualdad hasta que llegó la expulsión de Islas, en tiempo adicionado, luego de darle un manotazo a Barrientos en el área.

La salida de Islas, en una acción que había comenzado con una falta de Barrientos, despertó la ira de la parcialidad de Tigre, desde donde, incluso, se arrojaron algunas butacas al campo de
juego.

El equipo de Victoria no sólo perdió el partido, sino también a Islas y Diego Castaño (por cinco amonestaciones) para el resto del triangular, mientras que San Lorenzo, con oficio, afirmó sus
pretensiones con un triunfo legítimo.

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