Francisco López: "Hacer arte en Mendoza es un arte"

El dibujante acaba de ser premiado en un importante concurso internacional de comic e ilustración. Cuenta cómo es el mundo del dibujo en nuestra provincia, subraya su devoción por Juan Giménez y Quino y asegura que "un graffiti es un arma poderosa".

Por Gisela Carniello

El talentoso y joven dibujante mendocino fue galardonado con el tercer premio en el rubro Ilustración en el III Concurso Iberoamericano de Comic y Animación. No es un dato menor: el jurado estuvo compuesto por personajes emblemáticos de la ilustración argentina como Francisco Solano López. Este reconocimiento llega en el momento justo: Francisco López apuesta todas sus fichas al dibujo y asume un compromiso con el arte y el público.

Francisco López tiene una extensa experiencia en el medio; en mayo de 2005 fue invitado a participar en el segundo número de la revista digital "Axolotl, Literatura y Arte en lo profundo". Ese mismo año participó con dos obras en el libro De Buenos Aires al mundo declarado de interés nacional por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires y de Presidencia de la Nación.

La docencia es otra de sus pasiones: en 2006 fue convocado por el grupo Pobladores del Salto, Potrerillos para dictar clases de dibujo, pintura y computación, en la escuela de frontera Rio Blanco de Potrerillos y en 2007 abrió un taller de comic para niños y adolescentes.

Autogestor, inquieto, apasionado con su labor creó el año pasado el fanzine "Azul" donde se puede conocer un poco de su trazo y de sus historias. Francisco López recorre las calles de Mendoza con una mirada precisa. Sus ojos sacan fotos, sus manos  dan forma a los miles de bocetos que integran su mundo. El dibujo es su forma de entender la vida.

Francisco López imagina y crea un universo diferente en cada ilustración. Un cosmos habitado por personajes salidos de su vasta galería. Generoso, con la humildad de los grandes, nos abre las puertas de su vida y confiesa algunos de sus mayores temores, sus momentos de crisis y la felicidad de haber comprobado que es posible vivir de lo que siempre soñó.



 - ¿Cómo comenzó el amor por el dibujo?

- Como la mayoría de la gente, desde muy chiquito. Hubo una maestra en la escuela Cano que fue muy importante, se dio cuenta que había algo en mí y fui como su alumno preferido. Ella me incentivaba, hablaba con mis viejos para que me apoyaran con el tema del dibujo. Ella me ayudó mucho en las cuestiones básicas, la primera exposición la realicé en el colegio con ella y me abrió las puertas a un mundo donde me siento muy cómodo, más allá de la realidad. A través del dibujo uno puede no sólo escapar de la realidad, sino crear la mía. Otra persona importante en ese camino fue una tía que siempre me compraba lápices y me ayudaba en todo. Siempre lo viví como un hobbie porque las instituciones, la familia tratan de guiarte hacia carreras clásicas para trabajar y ganarte la vida. Pero el dibujo siempre se mantuvo presente en mi historia.

- ¿Y hoy seguís viviéndolo como un pasatiempo o lo elegís como forma de vida?

- Hace poco tiempo tuve una especie de crisis. Hubo una guerra interna para dejarlo. Ángel Anadón, un dibujante, dice que dibujar es como la maldición porque siempre tenés la tentación, sobre todo cuando necesitás dinero: vas a trabajar de lo que sea. Al principio llorás y pataleás por el apoyo del gobierno o de quien sea, pero en realidad es una cuestión muy personal de un camino aparentemente utópico pero que puede llevarse a cabo dependiendo de cómo te movés. Luego sucedió algo importante: cuando salen las cámaras digitales yo me compré una y me puse a sacar fotos como loco. Entre toda esa producción elegí unas cinco y las colgué en la web. Un tipo de Barcelona me escribió y me dijo que quería comprarme una foto en un tamaño determinado. Yo, iluso, le dije que se la bajara y la imprimiese como le gustara. El tipo no aceptó y me di cuenta de que existe el valor sobre el arte y la otra forma de moverse. Me di cuenta de que había un mercado afuera y sin irme traté de abrir esa puerta.



- ¿En Argentina existe un público del comic?

- Totalmente. Históricamente Argentina tiene una posición muy buena a nivel mundial. En Estados Unidos y Europa hay muchos dibujantes argentinos trabajando en las grandes ligas. Juan Giménez, que es mendocino, a los 35 se fue a España y en el último Gran Salón Barcelona que es como el mundial de fútbol del comic, fue invitado de honor e hizo la cartelería; es un prócer. Quino a nivel mundial ha sido traducido a 17 idiomas y se introdujo en Japón en el último año. En Mendoza hay pero los ojos están puestos en otra cosa. Lo que permanece es "La Reina Ilustrada" por el Círculo del Cuadrito que trabaja con Banda Dibujada. Ahí interviene Chanti y otros ilustradores, pero es un grupo que trabaja apuntando hacia lo infantil. Hay un boom muy grande que tiene que ver con la ilustración infantil entonces todos los dibujantes se tiran para ese lado.

- ¿Estás dibujando para la revista "Hiroshima"?

- Sí, Andrés Llugany, un gran guionista, me pasó el texto para lo que es Hiroshima 2 que está saliendo en breve. Creo que los dibujantes acá no tienen conciencia de lo que significa el modo editorial, los tiempos de la editorial y de la gente que espera el producto. Yo, en Buenos Aires y gracias al premio que gané, conocí gente muy grossa y con mucha disciplina para el dibujo; te puedo nombrar a Solano López, Liniers, Alcatena. Ellos laburan con mucho amor y autoeditándose. Es un modo de vida la ilustración. Yo creo que es el paso previo del cine porque un 90% de lo que se ve en el cine ha pasado por el comic o por un story board.



- Resultaste ganador del  tercer puesto en el rubro Ilustración en el III Concurso Iberoamericano de Comic y Animacion. ¿Cómo fue esa experiencia?

- Bueno, en mayo de 2007, tomo la decisión definitiva de dedicarme a esto exclusivamente. De una forma muy desesperada mandé una botella al mar con una carta dentro para Juan Giménez. Jamás recibí respuesta y justo para el día de mi cumpleaños recibo la carta de él con un patadón para adelante, para creer en lo que hago. Después de eso me dije a mí mismo que todo es posible, que tengo que creer en mi y mi obra. Su principal consejo fue el de sentarme a trabajar, producir, hay muchos que hacen esto y muy bueno, es un mercado muy competitivo donde hay que cuidar siempre el estilo propio. Me puse a trabajar, me hice el tiempo y el lugar. Y bueno, apareció el concurso y mandé una caja con lo que yo pensaba que era lo más importante. No eran muchos laburos pero iba lo mejor de mí. Era el tercer Concurso Iberoamericano que coincidió con otro evento que trajo a dibujantes e historietistas de Alemania, Francia y que se hizo en la Alianza Francesa de Buenos Aires. Y en ese tipo de eventos te encontrás con gente de todo el mundo que hace lo mismo que vos. Por ejemplo, te das cuenta de que los dibujantes colombianos y peruanos son geniales a nivel línea e idea. Eso te abre la cabeza a otras cosas y te dan ganas de juntarte para generar cosas. Algo así le hacía falta a toda Sudamérica. Después del premio se abrieron muchas puertas, es loco eso. Yo tengo ganas de encerrarme en mi pieza o en mi taller y decir que me voy a España, producir mucho y después salir a ver qué pasa. Acá son muy exitistas. Hacer arte en Mendoza es un verdadero arte.

- ¿Qué cosas te han ofrecido hacer después del premio?

- Bueno, está el guión de la revista "Hiroshima", al noveno aniversario de la revista "Zero" y estoy incursionando en el humor gráfico. Acá en la mayoría de los diarios no hay proyectos de humor gráfico, no hay un espacio para los nuevos y hay que generarlos. Yo hago un fanzine muy a pulmón, sin sponsors y voy por el número cuatro. Se llama "Azul" y lo vendo donde puedo,  en la Alameda hay un puesto de libros donde he dejado algunos. Es una forma de hacerme conocer y de estar en el medio.

- ¿Creés que algo se puede cambiar a través del dibujo?

- Se puede cambiar el mundo, totalmente. Chaplin con el cine mudo no sólo reflejó una sociedad sino que a partir de ese reflejo te da la posibilidad de saber lo que está pasando y lo que está por venir. Todos necesitan del arte, el dibujo está materializado y tiene que ver con la narración, no es tan abstracto. La imagen para mí es no sólo contundente sino que es directa, no perdés tiempo en digerir la información a través de la imagen, pero vivimos como una indigestión mental. El dibujo puede cambiar desde la mentalidad de las masas, una forma de ver algo, enriquecerte espiritualmente, conocer sobre lo que propone el autor. El graffiti callejero o el esténcil son también muy poderosos. Pasan miles de personas, lo ven y es una forma anárquica de decir lo que se piensa.

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3 de Diciembre de 2016|12:33
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3 de Diciembre de 2016|12:33
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  1. Felcitaciones al colega. Y a MDZ también, por mostrar talentos locales para que sean conocidos por el público y hasta entre ellos mismos. Y saludos al Angel Anadón.
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  2. bien panchito bien!!! felicitaciones pa, un viejo amigo de la facu, el leo, donde te conecto??donde te ubico???
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