Macabras momias mexicanas inician una gira mundial

Una impresionante colección de cadáveres momificados, algunos enigmáticamente boquiabiertos o aún calzando las botas con las que fueron enterrados, ha cautivado a México y pronto iniciará una gira por varios países. Son las momias de Guanajato que se conservan así naturalmente.

A diferencia de las de los faraones egipcios, las más de 1.000 momias de la ciudad de Guanajuato son cadáveres relativamente "jóvenes" que fueron inesperadamente conservados por las templadas y secas condiciones de la región central de México entre 1865 y 1907.

Los cuerpos conservan intactos uñas, dientes, genitales y cabellos, protegidos por herméticas tumbas de piedra caliza que impidieron el paso de microorganismos y gusanos, que son los responsables de la descomposición.

"Las momias nos ponen cara a cara con la muerte", dijo Felipe Macías, director del Museo de las Momias de Guanajuato, en una exhibición itinerante con 24 momias en la norteña ciudad de Monterrey.

Una exposición con unas 60 momias se inaugurará en enero en la Ciudad de México y ha recibido varias solicitudes por parte de museos en el extranjero. Los organizadores esperan llevar la muestra a Chicago, Los Ángeles y Nueva York en el 2010, y eventualmente a Europa.

Espeluznantes detalles preservados de los mexicanos momificados, quienes fallecieron por causas naturales o por enfermedades como viruela o cólera, dan indicios sobre sus vidas y fascinan a los visitantes.

El cuerpo de una mujer que murió embarazada a los 50 años presenta la silueta de su feto de 8 meses bajo su delgada y seca piel. Otra de las momias tiene un gran tumor en el abdomen, mientras que la más pequeña es la de un bebé de 6 meses. "Es como que nos estuvieran diciendo que hay que aprovechar de nuestras vidas antes de seguirles", dijo Macías.

El culto de la muerte

Las momias fueron descubiertas accidentalmente a finales del siglo XIX, cuando trabajadores del cementerio donde estaban enterradas comenzaron a abrir las tumbas de personas cuyos familiares habían dejado de pagar las tarifas para mantenerlas.

Otras más fueron desenterradas a lo largo de décadas, para luego ser almacenadas en las catacumbas del cementerio de Santa Paula en Guanajuato, donde descuidados visitantes las dañaban y quedaban expuestas a insectos y roedores.

El creciente interés llevó a abrir un museo en la década de 1970, donde los cuerpos fueron colocados sobre bases aterciopeladas. Pero ante la falta de espacio, desde el 2005 un grupo de momias recorre el país.

"Es un proceso muy meticuloso para trasladar y asegurar las momias. Cualquier gota de sudor de uno de los encargados podría provocar el proceso de putrefacción y dejar entrar las bacterias", explicó Macías.

Cerca de medio millón de personas ha visitado la exposición desde 2005, por lo que surgió el plan de llevarla al extranjero.

El por qué Guanajuato tiene las condiciones perfectas para la momificación es un misterio, pero expertos citan a una combinación de temperaturas suaves y clima seco que permite que los cuerpos en tumbas selladas se sequen antes de empezar a descomponerse.

Los cuerpos enterrados en Guanajuato aún ocasionalmente se momifican: dos niños que murieron en 1984 fueron incorporados a la colección a finales del 2005.

Macías explicó que la momificación natural puede ocurrir en un lapso de cinco años, pero a menudo la humedad y los microorganismos logran filtrarse. "No es un proceso controlado", señaló.

La exhibición resalta una fascinación por la mortalidad que se remonta a los ancestrales aztecas y mayas, que veían a la muerte como un honor y un indulto al dolor de la vida.

Año tras año, los mexicanos celebran el Día de los Muertos a inicios de noviembre, colocando ofrendas y llevando comida y bebidas a sus muertos en el cementerio.

Fuente: EFE / Reuters

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