El Estado italiano adquiere un crucifijo de Miguel Ángel

Pagó 3,25 millones de euros por un crucifijo atribuido al artista renacentista y que se expondrá de forma temporal en una de las salas de la Cámara de los Diputados. Según los expertos, la pieza podría ser de Miguel Angel a pesar de que no hay documentos que lo certifiquen.

En una confencia de prensa, el director general de ese Ministerio, Roberto Cecchi, explicó que mañana mostrarán el crucifijo al papa Benedicto XVI durante su visita a la Embajada italiana ante la Santa Sede y que desde el día 23 será expuesto en la Sala Reggina de la Cámara de los Diputados.

Cecchi precisó que todavía se desconoce cuál será la ubicación definitiva del crucifijo, que en 2004 ya fue expuesto en el museo Horne de Florencia y viajó a las ciudades japonesas de Tokio y Kioto con la muestra "Florencia en los orígenes del estilo florentino".

Se trata de una talla de 41,3 centímetros de alto por 39,7 de ancho, que había pertenecido hasta ahora a un anticuario de Turín, Giancarlo Gallino, quien lo compró a otro anticuario que había adquirido la pieza a una familia de Florencia.

Los expertos fechan la realización de la obra en 1495, cuando Miguel Ángel tenía veinte años, y consideran que la técnica utilizada es compatible con la carrera artística del genio renacentista, que pese a ser conocido por sus monumentales piezas en mármol, también se sirvió de la madera en algunos de sus trabajos.

Asimismo, señalaron que este trabajo es atribuible a Miguel Ángel, a pesar de que no existen documentos que lo certifiquen, gracias al gran conocimiento del cuerpo humano que demuestra el responsable de la obra.

Un conocimiento que Buonarotti habría adquirido durante su estancia en el convento del Espíritu Santo en Florencia, donde obtuvo permiso para estudiar los cadáveres procedentes del hospital de los monjes y perfeccionar sus estudios sobre la anatomía humana.

Según la superintendente del Polo Museale de Florencia, Cristina Acidini, otro de los indicios que apuntaría a la autoría de Miguel Ángel es el parecido que existe entre este crucifijo y otros dos realizados por el artista a lo largo de su carrera.

Se trata del crucifijo del convento del Espíritu Santo, del que la mayor parte de los críticos de arte lo consideran el autor, y de otra pieza que elaboró a los 88 años para su nieto y que actualmente se expone en la Casa Buonarotti de Florencia.

No obstante, Acidini señaló que las afinidades más convincentes para adjudicar a Miguel Ángel esta obra se encuentran al comparar los detalles del cuerpo del David y los del Cristo del crucifijo.

Otra característica de la pieza es que Miguel Ángel realizó diferentes pruebas para tallar la cabeza del Cristo, hasta que consiguió colocarla en la posición que más concordaba con el realismo de un cuerpo muerto clavado en una cruz.

Fuente: EFE

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