Crimen de la bodega: el guardia dijo que no tenía arma y no hallaron casquillos

Cada vez hay más dudas respecto del asesinato de un hombre de 37 años cuando intentaba entrar a robar a una bodega de Luján. En un principio se dijo que quien le había disparado era el guardia.

En la medida en que pasan las horas, el episodio en que un joven cayó abatido de un balazo en el pecho anoche en la bodega lujanina Enrique Foster se torna cada vez más confuso. Mientras que la primera versión aportada por la policía indicaba que quien le disparó a la víctima –que se disponía a robar en la bodega- había sido el propio guardia de seguridad, esta mañana el joven de 24 años declaró ante la Justicia y negó que haya tenido un arma

Si a eso se le suma que cuando los pesquisas requisaron el lugar anoche y esta mañana --aprovechando la luz del día- no encontraron ni siquiera los casquillos de las balas, son más las dudas que las certezas en el caso.

Luego de haber negado haber estado armado, y mucho menos haber disparado, el guardia –cuya identidad se mantiene, aunque se sabe que tiene 24 años y trabaja para la empresa SP S.A- quedó en libertad, ya que el fiscal Santiago Garay, quien instruye la causa, no tiene elementos para detener ni mucho menos imputar al joven guardia.

Incluso, la versión sostenida por quien en un primer momento era el acusado, indica que los delincuentes se dispararon entre sí. “Es posible que, de acuerdo al ángulo en el que él (guardia) dice que estaban parados, un delincuente le haya disparado al otro, queriendo dispararle al sereno, y haya sido uno de los asaltantes quien mató a su compañero”, indicó una fuente de la investigación, quien resaltó que todo ocurrió en el interior de la bodega, a unos 500 metros de la entrada, y no en la puerta.

Sin embargo, ninguna hipótesis está descartada hasta el momento, ya que también existe la posibilidad de que toda esa historia haya sido inventada por el joven que trabaja en el lugar -ubicado en calle San Martín 5039 de Carrodilla- y que anoche estaba realizando un recorrido rutinario por el lugar. Fue en ese momento, cerca de las 23, cuando salió –habría sido una sola vez, no dos como se dijo en un primer momento- y se encontró con uno de los delincuentes.

Lo ocurrido en ese momento es lo que se investiga y, pese a las dos versiones y sus diferencias, lo concreto es que los asaltantes frustrados eran dos y que uno de ellos -identificado como Gustavo Adrián Orozco (37)- murió tras recibir un balazo en el pecho, cuyo autor también es desconocido hasta el momento.
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22 de agosto de 2017 | 13:45
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