Una salida cordobesa a la crisis: venden sexo virtual a Europa

El diario Día a Día, de la capital cordobesa, publica hoy un informe sobre un servicio erótico on line que se ofrece a Europa y Estados Unidos a través de ocho empresas locales que emplean a cerca de 500 personas, la mayoría de las cuales son jóvenes que costean así sus estudios universitarios.

La crsis económica mundial hace que las ideas se vayan afilando cada día más para buscar salidas. Así, distintos empresarios cordobeses buscaron una solución que hasta ahora le está dando resultados.

El diario Día a Día, de esa ciudad, comenta en su edición de hoy:

"Valiéndose de Internet y de los celulares 3G como soporte para la comunicación, ocho empresas cordobesas venden imágenes condicionadas on line a clientes virtuales de distintos países del mundo. La mayoría de los "actores" son estudiantes universitarios y cobran hasta tres mil pesos por mes. Para los clientes, el servicio representa una propuesta superadora a las películas porno, ya que pueden interactuar y elegir lo que realmente desean ver.

En Córdoba hay ocho empresas que venden sexo virtual al exterior. El servicio -técnicamente denominado como de “exportación de imágenes”- concentra su oferta fundamentalmente en países de Europa y en Estados Unidos.

En horarios rotativos que garantizan cubrir las 24 horas del día, cerca de 500 personas se ocuparán de exponer sus cuerpos ante una cámara y dejarán librado a la imaginación del público movimientos eróticos o fluidas conversaciones subidas de tono.

En general, son chicos y chicas jóvenes que se tentaron ante la propuesta de una jornada laboral de ocho horas y un sueldo de hasta tres mil pesos por mes. Pero también hay personas mayores, considerando allí que la demanda presenta un amplio espectro de clientes a quienes satisfacer.

Según sean las condiciones laborales pautadas, algunos podrán trabajar desde su casa en tanto que otros atenderán las más insólitas fantasías sexuales desde oficinas especialmente acondicionadas para recrear el clima de intimidad deseado.

La propuesta de sexo virtual apunta a cubrir el interés de heterosexuales y homosexuales, hombres y mujeres, jóvenes y adultos. Un público por demás heterogéneo que (amparado en el anonimato) se conecta interesado en la posibilidad de interactuar con los ‘actores’ y cumplir aquellos deseos que no se animarán a alcanzar en la vida real. Incluso, al punto de transformarse en verdaderos ‘directores’ de la puesta y dar instrucciones sobre las escenas deseadas.

En todos los casos, la conexión on line se inicia una vez que los clientes -desde el otro lado del mundo- pasaron los datos de una tarjeta de crédito a la que se cargará el costo estimado y esta operación fue aprobada.

“La oferta de sexo virtual surgió como una interesante alternativa cuando la gente se cansó de ver películas pornográficas. Hoy el público exige ver algo más real, interactuar con quien realiza la puesta. Ese consumo en vivo permite comunicarse al espectador y eso llega a motivarlo más”, explicó a este diario Cristian Sassi, titular de una de las empresas cordobesas que exportan contenidos triple X.

Sassi, quien detenta en su currículum ser el primer director de cine porno de Córdoba y es además organizador de la Sexpoerótica, puntualizó además que “en Argentina, si bien este tipo de servicio no está prohibido, no funciona básicamente porque la gente se niega a cargar la información de sus tarjetas de crédito en Internet. Un sistema que no obstante es muy seguro en cualquier parte del mundo”.

Tarifas diferenciales
En tiempos de crisis, cualquier actividad lícita que garantice cobrar en dólares o en euros será -sin lugar a dudas- por demás tentadora. Y más cuando estos proyectos se sostienen sobre costos razonables y un margen de ganancia interesante.

Para el cliente, la tarifa será de 25 centavos de euro el minuto si la conexión es con una mujer, monto que generalmente será fijo en caso de que el elegido sea un hombre y más abultado si se tratara de un gay.

Para los empleados devenidos en actores porno, el sueldo oscilará entre 1.500 y tres mil pesos por mes, dependiendo de la categoría del servicio y la cantidad de horas trabajadas.

“Muchos de los chicos y chicas que trabajan en esto son estudiantes universitarios, que encuentran una forma segura de pagar sus estudios sin mayores condicionamientos. Incluso, algunos trabajaban antes como acompañantes o en departamentos privados. Acá no hay contacto físico con el cliente, que ni siquiera sabrá de dónde son o planteará volver a verlos”, puntualizó Sassi.

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