El obispo auxiliar debatió con los lectores de MDZ sobre el ateísmo

Sergio Buenanueva, obispo auxiliar de Mendoza, se sumó al debate con los lectores de MDZ sobre el ateísmo, luego de leer la entrevista a Luis Triviño. El tema despertó una fuerte discusión que todavía no se ha cerrado.

La presentación de “El Ateísmo”, de Luis Triviño, el primer libro editado en Mendoza sobre el tema, y la publicación por parte de MDZ de una serie de opiniones de fondo, sumado a la entrevista del día que la periodista Patricia Rodón le formuló al autor, despertaron fuertes réplicas y contrarréplicas de nuestros lectores.

“Dios no existe”, postuló Triviño, sin vueltas, desde la portada de MDZ. Su entrevista se convirtió, rápidamente, en una de las notas más leídas y más comentadas de la jornada.

Algunos de los post que dejaron nuestros lectores cumplieron, precisamente, con lo anticipado como “desmedida reacción de los creyentes en contra de los ateos”, de la que tanto se habló durante la presentación del libro.

Sergio Buenanueva, obispo y vocero del Arzobispado de Mendoza, se sumó al debate.

El sacerdote empezó señalando, en el foro: “No he leído el ensayo del Lic. Triviño. Espero poder hacerlo. La entrevista y los artículos adjuntos son interesantes”.

Seguidamente, anotó “sólo algunos puntos que me parecen importantes”.

”Uno de los aprendizajes más importantes que la teología cristiana (católica, reformada y ortodoxa) –dijo Buenanueva- ha tenido en su confrontación con el ateísmo ha sido la superación de una valoración moral de la no-fe (ateo=pecador) para dar lugar a una escucha y a un diálogo crítico honesto”.

Agregó luego que “ha surgido de este proceso -difícil, por cierto- una posesión más genuina de la propia tradición espiritual. Se han depurado imágenes, conceptos y la misma praxis pastoral. En realidad, la tradición cristiana tiene en la palabra ´logos´ uno de sus términos clave”.

Analizó el obispo que “de ahí que no se le haya temido al debate racional, mucho menos en el terreno vital de la cuestión de Dios. Yo he leído a los maestros de la sospecha como parte de mi formación teológica. Nunca percibí miedo en quienes me guiaban. Sí una actitud crítica hacia la propia vida cristiana y hacia nuestros interlocutores”.

Buenanueva indicó, antes de dejar un “saludo para todos” en el foro, que “el otro punto que señalo es el de la convivencia de creyentes y no creyentes en una sociedad que se hace cada vez más compleja y diversa. Unos y otros hemos de superar esa tendencia casi innata a dibujar una caricatura del adversario, con una buena dosis de resentimiento y de argumentos ´ad hominem´. En fin –concluyó el hombre de la Iglesia- la cuestión de Dios sigue en el centro de la preocupación humana. Para mí, como creyente esto es bueno. Me urge a pensar mejor mi propia fe”.

Quien se identificó como “AMLC” dejó de lado la critica del libro y se ensañó con el mensajero: “En la realidad este hombre autónoma es torpe, terco, grosero, obstinado y tonto”. Dejó para el final, tras unas largas citas bíblicas, una bendición para Triviño, “para que no se pierda”.

“Hay estos que se creen Dioses..!”, protestó virtualmente desde el Vox Populi de la nota el/la lector/a que se identificó solamente como Mau.

En el mismo orden, “Mar88tha” escribió: “Con el respeto que me merece como profesional, me da vergüenza ajena que haya dedicado un libro de este tenor justamente al Padre Contreras. El puede pensar y escribir libremente, pero solo el hecho de dedicárselo al Padre, para mi es una ofensa...mucha inteligencia, poca alma…y bue...”.

Los apoyos vinieron de parte de “Toninoboss”, entre otros: “Sí, yo afirmo la inexistencia de Dios. No hay dudas que el hombre tiene una inevitable necesidad de apoyarse sobre algo, darse explicaciones sobre la vida como consecuencia de que no puede entender racionalmente como corno se creo esta naturaleza tan perfecta (bue…, esto es discutible, ¿qué es la perfección?). Yo creo que si no fuera así ("perfecta") simplemente no existiría, la única manera de que exista lo que existe es porque se dan las circunstancias para que exista. El hombre no puede ni podrá darse cuenta que carajo es el infinito. Simplemente porque es algo de lo que no estamos capacitados”.

En broma

Mientras que, de una manera más liviana y despojada de fanatismos, el lector “Robertofozanetti” citó al personaje televisivo “Peperino Pómoro” y escribió en el foro: “A quienes tienen una caridad tan rara como para ser violentos, les convendría que Dios no existiera; porque si llega a existir y lee sus mensajes... ¡Qué paliza! Estos violentos, ¿encontrarán paz creyéndose látigos de Dios? Como el Espíritu sopla donde quiere, me ha confesado que para ellos Dios (se me antoja que exista) ha preparado un infierno especial, en donde todos les dan la razón y se tienen que guardar sus odios en el trasero. Y todo el mundo les venera el trasero por la sabiduría que exhalan. Y ellos se sienten desconcertados por tanta indiferencia pero a gusto con sus fétidos hedores ( Evagelio según Peperino Pómoro, 12;05)”.

Los que no quieren que el tema sea debatido

También hubo una serie de comentarios que pretendían cerrar el debate. No lo lograron, porque indudablemente que seguirá disponible para que esclarecidos, dubitativos, fanáticos o apóstatas lo continúen.

Pero como la idea de la Web 2.0 es que todo el mundo se exprese y construyan en conjunto la información, aquí van algunas de esas expresiones:

“¿Este Señor vale el tiempo que uno gasta en hablar sobre él? No. Creo que no.” (Aguila).

“Mmm. Me parece que anda enojado con la existencia”. (Alexandra).

“Triviño, para Ud. un saludo especial de mi parte y de parte de mi padre, Herminio, que reza todos los días para que a pesar de todo, Ud. se vaya al cielo a gozar de la presencia del Dios que niega.” (PBL).

Opiniones (8)
14 de diciembre de 2017 | 18:54
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14 de diciembre de 2017 | 18:54
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  1. Realmente leyendo esta nota sobre las opiniones de Buenaventura sólo digo que es de excelente nivel su opinion. Tendra que leer el libro, probablemente no hallara en él refutaciones que no conozca, pero siempre abiertos a refrendar nuestras ideas o creencias para purificarlas por el fuego de la dialectica. Honestamente parece ser una sacerdote aggiornado. Aunque en el campo se ven los pingos, como decia un viejito sabio: "el obrar sigue al ser". Porque lo mas dificil en l aiglesia católica es obrar en consecuencia, como el querido y recordado Padre Jorge Contreras. Gracias.
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  2. Quiero aclarar que de ninguna manera pienso que el tema no debe ser debatido. De hecho cerca de la tarde hice otro comentario hablando del tema, para debatir mas. Me parece una interpretacion arbitraria la que hacen y lamento que lo hayan tomado de esa manera. No estoy de acuerdo con lo que dice Triviño, en el ultimo post aclare bien porque, y me parece que tanto esa afirmacion como la de que la identidad huarpe no existe son tan extrañas para un aantropologo. Hay dos paradigmas basicamente, positivismo y fenomenologia, el primero busca leyes y generalizaciones, el segundo comprender, no sentenciar y no generalizar, explicar los hechos a la luz de los mismos. Como antropologo Triviño tiene que adherir a alguno de los dos, basicamente, de ahi tomara tambien otras posturas. Lamentablemente, si bien no pienso que sea positivista, creo que explica los hechos con mucha intolerancia ("nos tratan de estupidos" dice. ¿¿¿????), y generaliza, entre otras cosas, y no me parece realmente una buena postura para un cientista social. De todas maneras, mas alla de mi opinion sobre Triviño, me parece patetico de parte de ustedes que me pongan como "la que quiere cerrar el debate y aun asi no lo logro". Interpretacion ultra sesgada, y muy lejana a la realidad.
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  3. EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA...
    He leído la nota de jallub. La historia y declaraciones -aún otras que se contradicen- de Albert Einstein ya las conocía, como también muchísimas frases que siempre tenían un toque de humor ácido, como por ejemplo: "La educación es aquello que a uno le queda después de olvidar lo que aprendió en la escuela" o la otra más conocida: "Hay dos cosas infinitas, el universo y la estúpidez humana, y sobre la primera tengo mis serias dudas". Un aporte de figuras destacadas de la historia del hombre que han sido creyentes, pero, siempre hay un pero. Me gustaría que jallub aclare si Galileo siguió siendo católico apostólico romano después que lo juzgara la Santa Inquisición, por decir que la tierra giraba alrededor del sol. Bueno, en realidad después no pudo declarar nada. Después hay una melange casi tragicómica -no por ser creyentes- sino porque el autor de la nota termina hablando de la religión cristiana, entonces los pone a todos juntos -Thomas de Aquino, Lutero y Calvino- un lujito que no todos pueden darse. Uno crítico de la iglesia católica romana desde el punto de vista conceptual en cuanto se había apartado de las enseñanzas de Jesús y los otros dos que formaron sus propias iglesias. Eso si, creyentes todos. Una de las enseñanzas del Nazareno la da con María Magdalena, cuando dice "El que este libre de pecados que arroje la primera piedra". Que pide acá Jesús, compasión, tolerancia, humildad y respeto por los que piensan distinto. Entonces que alguien diga "Albert Einstein contra el ateísmo arrogante", qué significa? Hay otro ateísmo que no es arrogante? Después habla de: "los libros groseros..." Alabado sea el autor de semejante frase. Uno puede defender sus ideas, principios, ideología y sentimientos, pero no a costa de tratar de denigrar a quién piensa distinto, porque esa persona se cree dueña de la verdad absoluta -si es que existe una sola verdad- y estimado jallup ese no es un pensamiento cristiano, es más está en contra de lo que declara el obispo auxiliar Buenanueva, quién -sin haber leído el libro- habla de respetar el dicenso.
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  4. Comparto totalmente la opinión de Monseñor Buenanueva, pero además, adjunto una nota imperdible en donde quien opina sobre el tema es nada menos que A.Einstein.- José Albert Einstein contra el ateísmo arrogante P.J Ginés (español) El genial físico y matemático reconocía su fascinación por "la figura luminosa del Nazareno" y criticaba el fanatismo de ciertos ateos. El siglo XXI ha empezado con una moda literaria: los libros groseros de ateos arrogantes. Cuanto más groseros son y más tonterías históricas acumulan, más libros venden. En estos libros, la religión %u2014especialmente la cristiana%u2014 es culpable del SIDA, la pobreza, la estupidez, el nazismo, el terrorismo mundial, el fracaso de tu matrimonio y que tus tostadas salgan siempre quemadas. Michel Onfray en Francia con su Tratado de Ateología, Sam Harris con Carta a una nación cristiana, el biólogo Richard Dawkins con El Espejismo de Dios (The God Delusion), Steven Weinberg, Daniel Dennett... En España se ha apuntado al mini-boom del género Fernando Savater con un libro rutinario, poco pensado y menos trabajado, con el que sacarse un dinerito extra atizándole a la fe. Grandes mentes La fe cristiana, o al menos la deísta, puede que sea verdadera. O puede que no. Que muchos hombres inteligentes hayan militado a favor o en contra del deísmo puede hacer pensar en nuestra capacidad de buscar la verdad usando la inteligencia. «¿Si el cristianismo es tan razonable por qué Celso, Plotino, Hobbes, Maquiavelo, Voltaire, Rousseau, Goethe, Melville, Jefferson, Shaw, Russell, Franklin, Sartre, Camus, Nietzsche, Marx, Freud y Skinner lo rechazaron?», pregunta el Handbook of Christian Apologetics de Peter Kreeft y Ronald K. Tacelli. Dejando aparte que parece que Voltaire sí murió católico y reconciliado y que Camus en sus últimos años redescubrió la fe cristiana, una respuesta rápida %u2014aunque un poco anglocéntrica%u2014 puede ser que «el listado de no creyentes es fácil de superar con Pablo, Juan, Agustín, Tomás de Aquino, Anselmo, Buenaventura, Scoto, Lutero, Calvino, Descartes, Pascal, Leibniz, Berkeley, Galileo, Copérnico, Kepler, Newton, Newman, Lincoln, Pasteur, Kierkegaard, Shakespeare, Dante, Chesterton, Lewis, Solzhenitsin, Tolstoy, Dostoyevsky, Tolkien, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, T.S. Eliot, Dickens, Milton, Spenser y Bach, por no mencionar un tal Jesús de Nazaret». Y continua el manual de Kreeft y Tacelli: «las mentes brillantes a menudo rechazan el cristianismo porque no quieren que sea verdad, porque no está de moda o simplemente porque el cristianismo pide obediencia, arrepentimiento y humildad». Einstein y los ateos Es curioso que en ninguna de estas listas de mentes brillantes salga el genial físico y matemático Albert Einstein. Y es que Einstein era deísta. Creía en un Dios que daba orden y armonía al Universo. Siempre rechazó ser ateo, incluso rechazó ser panteísta. Dios no estaba en el Universo, sino detrás del Universo. Sin embargo nunca aceptó que fuese un Ser Personal. Y mucho menos que interviniese alterando las leyes naturales. Einstein no creía que Dios tuviese libre voluntad, pero es que tampoco creía que los hombres la tuviesen. En EEUU se acaba de publicar una nueva biografía de Einstein a cargo de Walter Isaacson, que además ha publicado algunas líneas en TIME sobre la fe de Einstein. «A lo largo de su vida, Einstein fue constante al rechazar la acusación de ser ateo. 'Hay gente que dice que no hay Dios, pero lo que realmente me enfada es que me citan para apoyar su punto de vista', dijo a un amigo. Al contrario que Sigmund Freud o Bertrand Russell o George Bernard Shaw, Einstein nunca sintió la necesidad de denigrar a los que creían en Dios. Al contrario, tendía a denigrar a los ateos: 'lo que me separa de la mayoría de esos que se llaman ateos es un sentimiento de radical humildad hacia los secretos inalcanzables de la armonía del cosmos', explicaba. 'Los ateos fanáticos', escribió en una carta, 'son como esclavos que aún sienten el peso de las cadenas que arrojaron tras un duro esfuerzo. Son criaturas que en su pleito contra la religión tradicional como opio de las masas, no pueden escuchar la música de las esferas». Otra de las cosas que distinguen a Einstein de los ateos modernos y groseros es que reconoce los logros históricos de la Iglesia, especialmente los que vivió en carne propia. Así, el 23 de diciembre de 1940 declaraba en la revista TIME sobre la facilidad con que Alemania adoptó la cultura nazi: "Cuando tuvo lugar la revolución en Alemania, miré con confianza a las universidades, pues sabía que siempre se habían enorgullecido de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron amordazadas. Entonces confié en los grandes editores de los diarios que proclamaban su amor por la libertad. Pero, al igual que las universidades, también ellos tuvieron que callar, sofocados en pocas semanas. Sólo la Iglesia permaneció firme, en pie, para cerrar el camino a las campañas de Hitler que pretendían suprimir la verdad. Antes nunca había experimentado un interés particular por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran afecto y admiración, porque la Iglesia fue la única que tuvo la valentía y la constancia para defender la verdad intelectual de la libertad moral." La juventud del genio Einstein nació en una familia judía sin fe ni práctica religiosa. El único pariente que iba a la sinagoga era agnóstico y decía al joven Albert que acudía porque «nunca se sabe». A los 6 años, sus padres metieron al niño en una gran escuela católica. Era el único judío entre los 70 alumnos de su clase. Como todos ellos, hizo la asignatura de religión católica y según Walter Isaacson la disfrutó. Un poco antes de los 10 el joven Albert decidió ser un judío devoto en oposición a sus padres: no comer cerdo, mantener el Sabbath, la pureza kosher, incluso componía sus propios himnos y los cantaba camino del colegio. A los 10 años, un estudiante de medicina de 21 años llamado Max Talmud que cada semana comía en su casa le dejó unos libros de divulgación de ciencias naturales escritos por Aaron Bernstein, que insistían en la relación entre la biología y la física. Ahí despegó el intelecto de Einstein hacia la física y la matemática, un intelecto hasta entonces adormecido. A los 12 años abandonó el judaísmo. «Leyendo libros de divulgación científica pronto alcancé la convicción de que muchas de las historias de la Biblia no podían ser ciertas. La consecuencia fue una orgía decididamente fanática de librepensamiento con la impresión de que los jóvenes eran intencionadamente engañados por el estado con mentiras; un impresión aplastante», cita Isaacson. Uno no puede evitar pensar que los Onfray, Harris, Dawkins y Weinberg que hoy se presentan como pensadores maduros y adultos están en la fase radical que Einstein atravesó a sus 12 años. Hay que dejar claro que los libros de Aaron Berstein no fueron culpables de esta falta de fe: sus libros de divulgación no veían incompatibilidad entre ciencia y fe. «la inclinación religiosa yace en la tenue conciencia que mora en los hombres de que toda la naturaleza, incluidos los humanos, no es un juego accidental sino un resultado de la ley de que hay una causa fundamental a toda la existencia.» En 1929, en una cena en Berlín, teniendo casi 50 años, Einstein ya empezaba a establecerse en su postura deísta y se negó a comparar la religión con la superstición astrológica. «No puede ser, ¿no será usted religioso?», le preguntaron. Y él respondió: «Intente penetrar con nuestros medios limitados en los secretos de la naturaleza y encontrará que más allá de todas las leyes discernibles y sus conexiones, permanece algo sutil, intangible, inexplicable. Venerar esta fuerza que está más allá de todo lo que podemos comprender es mi religión. En ese sentido soy, de hecho, religioso.» Es curioso que Sócrates y Platón consideraran que hasta los 50 años no se puede ser filósofo, que se necesita toda una vida de entrenamiento en las ciencias y en la vida misma para alcanzar la sabiduría básica, que el joven no puede ser sabio. Contagiaron de esta idea al pensamiento filosófico antiguo y medieval, en contraste con la vivencia cristiana de que jóvenes y niños pueden ser santos, es decir, sabios a la manera de Dios. Escándalos para griegos: Jesús niño enseñando en el templo, o el «te doy gracias Padre porque has enseñado a los pequeños lo que ocultaste a los sabios». Pero es en 1929, a los 50 años, cuando Einstein formula su veneración por el misterio, que es algo más que una X en una ecuación o un enigma por resolver. La figura luminosa del Nazareno A esa edad concede una entrevista a George Sylvester Viereck, un alemán que vivía en EEUU desde niño. Einstein pensaba que Viereck era judío. En realidad, Viereck presumía de ser pariente del Kaiser y durante la Segunda Guerra Mundial le detendrían por ser propagandista de la causa alemana. En la época que entrevistó a Einstein se ganaba la vida entrevistando grandes hombres... y escribiendo poesía erótica. %u2014 ¿Hasta qué punto está usted influido por el cristianismo? %u2014 De niño recibí instrucción tanto en la Biblia como en el Talmud. Soy judío, pero estoy embelesado por la figura luminosa del Nazareno. %u2014 ¿Acepta la existencia histórica de Jesús? %u2014 Incuestionablemente. Nadie puede leer los evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad palpita en cada palabra. Ningún mito está lleno de tal vida. %u2014 ¿Cree usted en Dios? %u2014 No soy un ateo. No creo que pueda llamarme panteísta. El problema implicado es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. Estamos en la posición de un niño pequeño entrando en una gran biblioteca llena de libros en muchos idiomas. El niño sabe que alguien debe haber escrito esos libros. No sabe cómo. No entiende los idiomas en que están escritos. El niño tenuemente sospecha que hay un orden misterioso en la ordenación de los libros pero no sabe cuál será. Esta es, me parece, la actitud de incluso el humano más inteligente hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente ordenado y obedeciendo ciertas leyes, pero sólo tenuemente entendemos estas leyes. %u2014 ¿Es este un concepto judío de Dios? %u2014 Soy un determinista, no creo en el libre albedrío. Los judíos sí creen en el libre albedrío. Creen que un hombre modela su propia vida. Yo rechazo esa doctrina. En ese tema, no soy judío. %u2014 ¿Es ése el Dios de Espinoza? %u2014 Me fascina el panteísmo de Espinoza, pero admiro aún más su contribución al pensamiento moderno porque fue el primer filósofo que trató del cuerpo y el alma como un todo, no como dos cosas separadas. %u2014 ¿Cree usted en la inmortalidad? %u2014 No. Y una vida es bastante para mí. La emoción del misterio Einstein pronto vio que sus opiniones sobre estos y otros temas interesaban a muchos, así que en 1930 publicó un credo, «En qué creo», apoyando a un grupo de derechos humanos. En él defendía la noción de misterio. «La emoción más hermosa que podemos experimentar es lo misterioso. Es la emoción fundamental que está en la cuna de todo verdadero arte y ciencia. Aquel a quien esta emoción le es ajena, que ya no puede maravillarse y extasiarse en reverencia, es como si estuviera muerto, un candil apagado. Sentir que detrás de lo que puede experimentarse hay algo que nuestras mentes no pueden asir, cuya belleza y sublimidad nos alcanza sólo indirectamente: esto es la religiosidad. En esto sentido, y sólo en este, soy un hombre devotamente religioso.» Posteriormente dio una charla en el Seminario de la Union Teológica de Nueva York, del que salieron frases en los periódicos que se hicieron famosas. Allí es donde dijo que «la ciencia puede ser creada sólo por quienes están profundamente imbuidos por la aspiración hacia la verdad y el entendimiento». Y que «la fuente de este sentimiento, sin embargo, brota de la esfera de la religión». Su frase más famosa de ese día se cita a menudo: «la ciencia sin la religión es coja; la religión sin la ciencia es ciega». El Einstein determinista Einstein aceptaba un Dios detrás de las leyes inmutables del cosmos. Lo que no aceptaba es un Dios con poder o voluntad de cambiar estas leyes. Para él, las leyes físicas estaban predeterminadas... y las acciones de los hombres también. En su credo se adhirió a la frase de Schopenhauer: «un hombre puede hacer lo que quiera, pero no querer lo que quiera». Los deseos, ilusiones, maldades y bondades de un hombre vienen dados, determinados, por leyes inmutables. Eso no quiere decir que por razones prácticas no debamos encerrar a los asesinos, aunque filosóficamente creamos que, en realidad, no son responsables, que estaban «obligados» a asesinar. «Sé que filosóficamente un asesino no es responsable de su crimen, pero prefiero no tomar el té con él», declaró. Vivir «como si fuésemos libres y éticos» (aunque no lo seamos) era la propuesta de Einstein para una sociedad más civilizada. Una especie de vivir una ficción... que funcione. Apoyó que EEUU desarrollara la bomba atómica para frenar el nazismo, pero luego luchó por el control de la energía nuclear. Ayudó a refugiados judíos, habló en defensa de la justicia racial, plantó cara al McCarthismo, intentó trabajar en defensa de la paz. «Para Einstein fue la ausencia de milagros lo que reflejaba una providencia divina, el hecho de que el mundo fuese comprensible, que siguiese leyes... eso era digno de reverencia», concluye su biógrafo Walter Isaacson.
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  5. Las religiones , sí se ofrecen y venden como mercancía. Si es algo interno de cada ser humano, tendríamos que respetarlo, no es cierto?, entonces no creer en algo también es algo interno y debés respetarlo. Creo que a Dios se lo encuentra respetando a los demás y ayudando al que lo necesita, está mucho más cerca que cualquier imagen "sagrada". Cuando descubramos que "el otro" es sagrado, ahí no vamos a dudar de la existencia de Dios, nuestra conciencia.
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  6. LOS DUEÑOS DE LA VERDAD...
    A Marioj. El planteo que se hace Luís Triviño -desde su sinceridad- no tiene nada que ver con tus conclusiones. En la presentación de su libro agradeció a su editorialista, la imprenta del libro y a los amigos que pagaron su edición. Envió 10 ejemplares al Congreso sobre Ateísmo que se desarrollaba en Mar del Plata y le contestaron -por qué no mandó más, ya que podían haber vendido más de cien- Es más Triviño con su trayectoria ampliamente conocida en el país y en extranjero no conoce esa palabra -marketin- que tan liviamente suelta Marioj. Hay una edad de los seres humanos, en donde generalmente se dice: "está más allá del bien y del mal". Con Borges sucedía eso permanentemente. Nadie podía negar sus valores, entonces como "que se le perdonaba" las verdades que decía, porque era Borges. Ese es el cínismo más primario del ser humano. En cuanto a que los ateos son seres humanos sin sentimientos y vacíos, sinceramente siento pena por tu pobreza intelectual. Tanto Triviño como el Dr. Chediack, por citar dos ejemplos locales, han recibido la distinción Sanmartiniana, la mayor distinción que otorga la Provincia a la trayectoria de aquellos habitantes que se han distinguido toda su vida por su honradez, trayectoria, solidaridad y defensa de la democracia y los derechos humanos. Por algo Triviño fue electo rector de la UNCuyo después de la dictadura militar. Por algo Chediack, durante el exilio, fue el precusor, con otros médicos, de lo que hoy se llaman médicos sin frontera, etc., etc. Como ve Marioj -respeto su verdad- pero no pretenda imponérsela a los demás y menos tratando despectivamente a los que no piensan como Ud. Hasta ahora lo imaginaba como una persona cuyo dicernimiento aceptaba el disenso. Hoy me demuestra que estaba equivocado, con lo cual le digo: Prefiero un ateo honesto a un cura pedófilo -sólo como ejemplo- porque la fe no garantiza nada, es más, en las iglesias la gente juega a ser buena. Todos los domingos piden perdón por los pecados que cometieron durante la semana y que seguirán cometiendo la semana siguiente.
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  7. No pude participar del debate pero esta nota es una buena sinopsis que me da lugar a un comentario, el cual no quiero dejar pasar. No puedo afirmar que existe Díos, pero tampoco puedo negarlo, lo cual me pone en la disyuntiva si "creer" o "no creer" en algo superior. Como científico, se y he podido experimentar que los milagros no existen y que todo tiene una explicación científica, pero también se que existen hechos que son inexplicables y el más simple de ellos es "la vida". Y cuando digo "vida" me refiero a toda la vida, desde una célula hasta la Tierra misma y el equilibrio existente que los humanos estamos destruyendo. A partir de la célula con vida propia, hacia lo micro y hacia lo macro, el universo es infinito. Al respecto, Eistein decía que existen dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana, y del Universo no estaba seguro. De hecho, en este momento no estamos en condiciones de explorar el Universo porque no nos alcanzarían 1.000 generaciones para lograr llegar al otro extremo de la Vía Lactea, ¿entonces puedo afirmar algo? Creo que no. Es mi "decisión" creer que existe "algo" superior del que somos parte. Entonces, para definirlo le llamo "Díos". No lo veo, es incorporeo. Ahora ¿las creencias presentes en la actualidad y en el pasado me dan una respuesta? Creo que no. Están demasiado llenas de "dogmas" y el dogma lleva al fanatismo y el fanatismo a la muerte del oponente que no cree en lo que yo creo, por lo tanto ese Dios dogmático que las "iglesias" mono o politeistas me quieren vender (y allí ya entra lo económico) no es mi Dios. Ese Dios preconiza el analfabetismo y la "aculturación", por lo tanto instancias de poder y de dominación sobre los "fieles". Entonces, respeto todas las creencias, convivo con ellas, pero ninguna me representa. Tengo mi Díos, propio, sin imagen, sin historia, pero que me ayuda a vivir. porque sin él en el que apoyarme, la vida no tendría sentido. ¿Soy ateo? Para las iglesias existentes soy apóstata, ateo, descarriado y mil adjetivaciones más. Para mí, soy un "creyente" sin creencias y sin intermediarios entre mi Dios y yo. Quizás cuando llegue el fin de mi ciclo humano tenga alguna experiencia en ese contexto del Universo, pero hasta ahora, que yo sepa, nadie a vuelto para poderlo contar. Mientras tanto, sigo siendo "ateo", gracias a Díos.
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  8. ES EL ENFRENTAMIENTO QUE BUSCO Y QUE DESGRACIADAMENTE ENCONTRO, JUNTO CON EL MARKETIN PARA VENDER SU LIBRO .PIENSO QUE UN SER HUMANO SINFE ES UN ENTE VACIO, SIN SENTIMIENTOS,QUE SE MIRA ASIMISMO Y EN EL QUE PREVALECE SU EGO. LAS RELIGIONES NO SE OFRECEM NI SE VENDEN COMO MERCANCIA; SE ADOPTAN Y SE PROFESAN, SEA CUAL SEA. ES ALGO INTERNO DE CADA HUMANO.-
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