Fuguet difunde la obra de Andrés Caicedo

El escritor chileno emprendió un viaje a Guadalajara, México, para presentar el libro "Mi cuerpo es una celda", un compilado de textos del colombiano Andrés Caicedo, que se suicidó con 25 años de edad en 1977.


En la XXII Feria Internacional del Libro, que se lleva a cabo en Guadalajara hasta el 7 de diciembre, Alberto Fuguet estuvo acompañado por su colega y amigo el mexicano Jorge Volpi y por Pilar Caicedo, la hermana de Andrés, un autor sobre todo de críticas de cine memorables, muy conocido en Colombia, pero casi un extraño en Latinoamérica.

Mi cuerpo es una celda es el primer libro con textos de Andrés Caicedo que circulará en todo el continente y ha sido "construido" por el propio Fuguet, en una minuciosa tarea de archivero, recorriendo las cartas y notas del autor fallecido.

Volpi dijo que "Caicedo es un autor de culto en Colombia, país en el que casi todos lo leyeron y el que no, cree haberlo leído".

"Por eso mismo, costó sacarlo de su territorio, porque los colombianos y sobre todo los caleños creen que Caicedo es totalmente suyo y no quieren compartirlo mucho", reveló Fuguet.

Caicedo se muestra por boca de Fuguet como un personaje fascinante, con características que lo hacían poco adaptable a la sociedad a la que pertenecía y un apasionado total del mundo del cine.

"Todo escritor suicida termina atrapando la imaginación de otros escritores", expresó Volpi. Y eso sucedió, entre otros, con el autor chileno de Mala onda y Sobredosis, que se enteró de la existencia de Caicedo en la librería peruana "La casa verde", ya desaparecida.

"Me llamó la atención un libro caro y editado en el extranjero que traía puras críticas de cine y no resistí la tentación de comprarlo. Fue terminar de leer ese libro y empezar a sentirme un hermano de aquel autor que vivía el cine como una religión", cuenta Fuguet.

"De Roger Corman a Truffaut, Caicedo escribía de sí mismo cuando criticaba y sólo entendía el cine en la medida que a él lo conmoviera. Era un cinéfilo que escribía cartas a gente que no conocía, a personas que vivían al lado de su casa o a personas que vivían en su misma casa", reveló.

"Su identidad pasaba por la palabra escrita", afirmó el autor chileno. "Lástima que no le daba la fuerza para vivir, no le dio el cuero".

Fuente: dpa

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