Juana de Ibarbourou: entre el amor, la violencia doméstica y las drogas

La vida de la poeta uruguaya, Juana de América, en la realidad no fue un poema. Más bien se asemejó a las tragedias griegas, asegura la investigación "Al encuentro de las Tres Marías", del periodista Diego Fischer.

Juana de Ibarbourou, sus aventuras y desventuras fueron rescatadas por el escritor y periodista uruguayo Diego Fischer, tras una investigación donde uno de los resultados "sorpresivos", fue encontrar "la más completa documentación en los archivos de las universidades de Estados Unidos, Harvard y Stanford".

"Allí se encuentran miles de documentos, cartas, originales de sus obras que esas universidades adquirieron en las décadas de los '80 y '90 tras la muerte de Juana. También hay material en el archivo literario de la Biblioteca Nacional de Montevideo", informó Fischer.

Al encuentro de las Tres Marías, de Fischer, rescata la sufrida vida de la poeta, nacida en 1892, que fue nominada como "Juana de América" en 1929, un título que se otorgó por primera y única vez, en una iniciativa de intelectuales de Uruguay y de América.

"La obra de Juana no sólo tiene una enorme vigencia, sino que también su vida. Juana padeció males en el mundo de hoy como la violencia doméstica ejercida por su marido primero y su único hijo después y, además, el flagelo de las drogas. Fue una insomne crónica que consumía grandes cantidades de Seconal (barbitúrico con el que se suicidó Marilyn Monroe) y luego se hizo adicta a la morfina", relató Fischer.

La adicción a la morfina comenzó poco después de ser nombrada como "Juana de América" por sus poesías, y Fischer sostiene que "es importante puntualizar que no necesitaba droga para escribir, sino para evadirse de un mundo violento y hostil. Tuvo en 1939 un intento de suicidio, que tiempo después contó en un poema denominado Palabras a un frustrado suicida, que es la única poesía de Juana escrita en género masculino y en tercera persona", acotó el autor.

Juana de Ibarbourou nació el 8 de marzo de 1892, en la entonces Villa de Melo, en el departamento de Cerro Largo, en la frontera noreste con Brasil y falleció entre el 12 y 14 de julio de 1979. El fallecimiento fue informado el 15 de julio de ese año, y esta incertidumbre de fechas, obedece a que su hijo Julio César le había cortado todo contacto y vínculo con el exterior, informó Fischer.

El autor indica que su hijo era "un jugador compulsivo y un hombre violento que no sólo ejerció la violencia doméstica sobre su madre sino que la espolió siempre".

A fines de los años '40, y con 59 años, Juana conoció al médico argentino Eduardo de Robertis con quien tuvo un apasionante romance. De Robertis tenía 20 años menos que ella y a su vez estaba casado y tenía dos hijos. El médico residía en Uruguay como exiliado político bajo el primer gobierno de Juan Perón, una situación que abarcó a cientos de argentinos.

De Robertis logró "rescatar a Juana de la droga y comenzó allí un romance muy intenso que duró casi cinco años" y la poeta dejó testimonio de esa historia de amor en varios de sus libros de poemas que publicó desde 1950 en adelante: Perdida, Azor, Romances del destino, La pasajera.

El hijo de Juana fue fruto de su matrimonio con Lucas Ibarbourou y su relación con de Robertis comenzó siete años después de la muerte de su esposo.

Aunque escritora consagrada e invitada de distintas partes del mundo, Juana de América vivía recluida y solía decir que "su destino era contemplar el mundo a través de los vidrios de su ventana".

Juana recibió el aplauso y el reconocimiento de los poetas españoles de la Generación del '98, Miguel de Unamuno y Juan Ramón Jiménez que fueron los primeros en expresar su admiración. También reconocieron su obra y mantuvo amistad con Federico García Lorca, Salvador de Madariaga, Vicente Aleixandre, el chileno Pablo Neruda y el mexicano Alfonso Reyes.

Sin embargo, explica Fischer, fue "ignorada" por la mayoría de los escritores uruguayos de la generación del '45, como Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti y Emir Rodríguez Monegal.

Esa generación vinculada a la izquierda política le imputaba a Juana de ser la "poeta oficial" de los gobiernos de turno, "lo que fue falso", según Fischer. No tenía militancia política pero era reconocida demócrata.

El año próximo se cumplirán 30 años de su muerte, 90 de su primer libro La lengua de diamante y 80 de su consagración como Juana de América.

Fuente: AP

Opiniones (1)
8 de Diciembre de 2016|17:55
2
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8 de Diciembre de 2016|17:55
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  1. Fue la primera poeta que leí. En la escuela. Que memoricé con gusto: "Muchacho de brazos cetrinos..." Primer verso de "El vendedor de naranjas". Me ha dado una nostalgia hermosa. Voy a releerla.
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