Razones y sinrazones de los conflictos bélicos

Con el formato de un diccionario, el periodista y sociólogo chileno Raúl Sohr aprovecha la oportunidad para desglosar "El mundo y sus guerras", un tema que según pasan los años incorpora y desecha motivaciones y tecnologías para llegar el conflicto bélico.

El mundo y sus guerras, de Raúl Sohr. Santiago de Chile, Debate-La tercera, 2008. 424 páginas. $58.

El autor, también analista internacional, parte de dos hipótesis de trabajo para desarrollar el libro. La primera hace mención a lo que algunos creen que el mundo "ya es plano", por estar convencidos de que la globalización actual es la definitiva, que no hay relieves y que la verdad es única.

La segunda idea es la que aún cree que el mundo es redondo y que concibe la idea de la desigualdad en el desarrollo entre el norte y el sur.

La sola existencia de los dos modelos de trabajo supone un antagonismo, que expandido hasta las últimas consecuencias llega a la guerra.

Amparado en esta circunstancia del enfrentamiento perenne es que el volumen de Sohr tiene valor, porque desmenuza los componentes del conflicto moderno, que es una forma de acercarse al problema para desarmarlo.

A lo largo de El mundo y sus guerras, que edita Debate, se puede leer de la A hasta la Z todos los asuntos que explican el combate, las regiones, las armas y la diplomacia, en definitiva las herramientas con las que cuenta el hombre para enlodarse o para solucionar los problemas.

Entre medio de tantos datos y reflexiones, Shor brinda una información que no por conocida deja de llamar la atención. En sus 232 años de historia, los Estados Unidos protagonizaron en forma oficial 11 guerras de distinta magnitud, que dejaron 1.142.026 víctimas fatales.

Si se mira con detenimiento las cifras, se puede observar que el mayor número de muertos norteamericanos no ocurrió durante la Segunda Guerra Mndial, como podría suponerse, sino en la Guerra Civil (1861-65), conocida como de Secesión, que ocasionó 498.332 bajas fatales. Entre los de la Unión cayeron 364.511, mientras que los derrotados Confederados tuvieron 133.821 muertos.

Le sigue en número de muertos la II Guerra Mundial con 405.399 y en tercer término aparece la de Vietnam con 58.200.

La maquinaria de guerra de la principal potencia mundial produjo el efecto inverso en el número de víctimas fatales. En la del Golfo ('90-'91), los EE.UU. tuvieron 382 caídos, en la de Afganistán (2001-...) llevan 369 soldados que regresaron en bolsas de plástico, pero en la de Irak (2003-...) ya llevan 3.830 norteamericanos que perdieron la vida.

De la confrontación de las estadísticas entre las guerras hasta la II Guerra Mundial e inclusive agregando a este grupo las cifras de Vietnam se puede observar la disminución dramática del número de caídos entre aquellas guerras y las tres últimas, dos de ellas en pleno desarrollo.

¿Qué es lo que produjo esta baja extraordinaria en los muertos? Sin duda, el desarrollo superlativo de la tecnología bélica, producto de la expansión científico-tecnológico de aquella nación, que pese a la crisis sigue produciendo el 25 por ciento del producto bruto mundial.

Para los ideólogos del capitalismo globalizado el mundo es plano, pero cuando ocurren las crisis financieras, desatada por el país central, se dejan ver las desigualdades y la necesidad que tienen las naciones más industrializadas de que las en vías de desarrollo cuenten a la hora de producir.

Durante el último lustro, los países que en otra época se los llamaba periféricos son los que están sosteniendo el desarrollo productivo del mundo, crean riqueza con la mano de obra, con la ciencia y la tecnología.

Desde la formalidad de un libro divido por temas, Sohr aporta ideas para entender el mundo, la humanidad y sus guerras.

Fuente: Télam

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