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Insólitas medidas de un club uruguayo para enfrentar la crisis

Dos años atrás, Rocha disputaba la final del campeonato uruguayo y clasificaba para la Copa Libertadores. Hoy, los jugadores comparten su cancha de entrenamiento con el ganado que sirve para cortar el pasto. El jugador con salario más alto cobra unos 400 dólares al mes. Además, los directivos cocinan hamburguesas para vender al público.

En el club Rocha de la segunda división del fútbol uruguayo, los directivos se encargan del puesto de hamburguesas, mientras que el equipo visitante entrena en un baldío frente al estadio.

Dos años atrás, Rocha disputaba la final del campeonato uruguayo y clasificaba para la Copa Libertadores de América.

Incluso en ese momento el club enfrentaba una precaria existencia. Los jugadores compartían su cancha de entrenamiento con el ganado y cuando llegaron a la final tras obtener el campeonato Apertura -la primera parte del torneo anual 2005/06- celebraron dando una vuelta olímpica junto a una vaca.

Como sucede a menudo en el empobrecido fútbol sudamericano, los éxitos no se reproducen y luego de coquetear brevemente con la gloria, Rocha -de la ciudad del mismo nombre ubicada 220 kilómetros al este de Montevideo- regresó a los tiempos difíciles nuevamente.

Actualmente, el equipo disputa el torneo de segunda división y es poco probable que la crisis internacional de crédito perjudique demasiado a un club que estaba asfixiado mucho tiempo antes del colapso global.

Los servicios en el estadio Mario Sobrero, con capacidad para 8.000 espectadores, son mínimos.

Los vestuarios son demasiado pequeños para que los equipos hagan la entrada en calor, por lo que Rocha utiliza un espacio bajo los árboles tras las gradas, y el equipo visitante lo hace en un baldío frente al estadio.

El presidente del club, Pablo Scaffo, dijo que la institución sobrevive con un presupuesto de 12.000 dólares, y que el jugador con salario más alto cobra unos 400 dólares al mes.

Rocha recibe cada mes unos 1.700 dólares por derechos de transmisión televisiva.

En un rincón del estadio, cuatro directivos cocinan hamburguesas para vender al público. El gimnasio es una habitación polvorienta con una herrumbrada máquina de pesas en una esquina.

"Esto es todo lo que tienen los jugadores para fortalecer sus músculos", se lamentó Scaffo, poco antes de un partido frente a Atenas.

"12.000 dólares es probablemente una décima parte de lo que gana David Beckham, pero las cosas son muy diferentes. El fútbol europeo no tiene nada que ver con el fútbol de otros países como Uruguay, la realidad es completamente distinta", agregó.

REFLEJO DE UNA SITUACION

Rocha viste en su camiseta el mismo color celeste que la selección nacional, y para Scaffo la situación de su club simboliza la de otros equipos en el fútbol uruguayo.

"Nuestro país es más conocido por el fútbol que por cualquier otra cosa", comentó.

"Pregúntele a alguien cómo escucharon por primera vez sobre Uruguay y probablemente digan 'fútbol'", agregó.

Uruguay fue una potencia en el fútbol internacional, anfitrión y ganador de la primera Copa del Mundo en 1930, y nuevamente campeón 20 años después en Brasil.

Durante años, los dos principales equipos del país, Nacional y Peñarol, dominaron la Copa Libertadores de América, alcanzando el título ocho veces entre ambos, incluyendo cuatro veces en la década de 1980.

En seis oportunidades derrotaron a campeones europeos para alcanzar el campeonato mundial de clubes.

Sin embargo, con una población de apenas 3,3 millones de personas y un mercado interno pequeño, Uruguay fue golpeado más duramente que otras naciones sudamericanas por el éxodo de futbolistas a Europa.

Actualmente, los equipos locales son habitualmente eliminados de la Copa Libertadores en la etapa de grupos, y la última vez que ganaron el torneo fue en 1988 con un triunfo de Nacional.

Uruguay exporta decenas de jugadores por año a clubes europeos y mexicanos, pero Scaffo dijo que el dinero no llega hasta los equipos.

"Hay un gran negocio que involucra agentes que compran y venden derechos federativos y cosas como esas, y los clubes no tienen dinero. Si la situación continúa, vamos a desaparecer", comentó Scaffo.

LA SUERTE SE TERMINA

Rocha se formó en 1999 luego de que la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) invitó a equipos del interior del país a unirse al campeonato.

Después de ser promovido en el 2003, Rocha hizo historia al ganar la primera mitad del campeonato 2005/2006. Scaffo admitió que fue una situación excepcional.

"Hubo una serie de coincidencias, tuvo algo de milagro. Todo salió bien. Peñarol estaba fuera de forma, también Nacional, y Rocha tenía un buen equipo, otros resultados favorecieron a Rocha", comentó.

"Se puede ganar por experiencia, porque se juega bien o también jugando un fútbol decente y con un poco de suerte", agregó.

Inevitablemente, los jugadores destacados fueron fichados por clubes grandes. Rocha no pudo rearmar el equipo y rápidamente se encontró nuevamente en la oscuridad, en una historia que se repite en todo el continente.

Scaffo no ve una salida para su equipo u otros equipos pequeños del país, especialmente para los que no están en la capital, Montevideo.

"Creo que la AUF tiene un nombre equivocado, es la Asociación Uruguaya de Fútbol cuando en realidad debería ser la Asociación de Fútbol de Montevideo", comentó.

"Es muy difícil. Hay una red de problemas tal que hay que derribar un montón de cosas. Es muy complicado romper ese ciclo, pero los directivos tampoco hacen mucho esfuerzo", agregó.
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