El tratamiento a tiempo del sida, impude el desarrollo de la enfermedad

Existe un gran problema en Argentina, la detección de los casos de sida es tardío. Generalmente los afectados lo descubren por casualidad y ya es tarde para hacer un tratamiento efectivo, afirman los especialistas en el tema.

En el mundo hay más de 33 millones de personas que padecen de SIDA; en la Argentina, los datos oficiales señalan que son alrededor de 134.000.

Hace solo algunos años, estas personas tenían un diagnóstico fatal; hoy, se alargó la esperanza de vida gracias a los medicamentos, y la enfermedad que era mortal se convirtió en crónica. 

Los pronósticos son aún más favorables cuando se detecta a tiempo al virus del HIV en la sangre: "En una persona tratada con anti-retrovirales, que responde bien a los fármacos, la   enfermedad se convierte en una infección crónica, asintomática, sin demasiado impacto sobre la salud", explica el Dr. Néstor Jacob, infectólogo del Hospital Universitario Austral. "No está limitado para trabajar, su rendimiento es el mismo y su estado de salud es prácticamente pleno".

Por esto, el médico resalta la importancia del diagnóstico precoz: "Hay que combatir el virus antes de que afecte la inmunidad del paciente. Si se lo descubre en una fase temprana, la persona, a pesar de ser seropositiva, no desarrollará la enfermedad".

Ofrecer un diagnóstico gratuito, clave para la prevención Si del diagnóstico precoz depende el desarrollo de la enfermedad, el Dr. Néstor  Jacob opina que el Estado "debe salir a detectar masivamente los casos y ofrecer el tratamiento masivo". Afirma que, además de la ventaja de comenzar el tratamiento a tiempo, de esta manera se reduce significativamente la tasa de transmisión. "En los pacientes tratados con anti-retrovirales disminuye el riesgo de transmitir la enfermedad -sintetiza el especialista-. Ofrecer gratuitamente el diagnóstico es tal
vez una de las formas más efectivas de prevención".

El Dr. Jacob se lamenta de que la mayor parte de la gente llega muy tarde al consultorio. "Vienen porque se enteraron accidentalmente cuando fueron a donar sangre, por ejemplo, o por decisión propia ante alguna situación de riesgo, pero queda todo un grupo que ni piensa en el HIV, que ni siquiera lo considera dentro de sus posibilidades de infección", expresa. 

"Si no sabemos que estamos afectados, no podemos hacer nada para evitar la progresión de la enfermedad", concluye el infectólogo.

La Argentina, un país generoso

La discriminación sigue siendo el peor estigma del SIDA. Varios países cierran sus fronteras a los seropositivos, en una medida flagrante de exclusión que, en palabras del Dr. Néstor Jacob, "no tiene justificación desde el punto de vista epidemiológico y es repudiable desde el punto de vista humano". En el consulado español en México, por ejemplo, a cualquiera que desee una visa para viajar al país ibérico se les exige un análisis de sangre que descarte el HIV.

¿Cuál es la postura argentina? El Dr. Jacob afirma que "somos un país generoso en
este sentido, porque asistimos a personas de distintos países". Agrega: "Todo aquel
extranjero que se declare o que se diagnostique enfermo en el país, entra automáticamente en el programa nacional de SIDA y adquiere los mismos derechos al tratamiento que cualquier argentino".

 

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