Deportes

Las apostillas que dejó la finalísima del año

Muchas ánecdotas e imágenes quedaron luego del partido disputado en el Malvinas Argentinas entre Leonardo Murialdo y Huracán Las Heras.

El pitazo tardió

El partido estaba pactado a las 18.30 horas, pero nunca se cumplió. La organización abrió tarde las boleterías y las puertas del estadio, por eso la finalísima arrancó finalmente a las 19 horas.

Piedra libre

El técnico campeón, Juan Pablo Videla, no pudo ingresar a la cancha y se lo vió dando indicaciones desde la platea. Pero en el comienzo del complemento y hasta el segundo gol de Murialdo, a los 2 minutos, el Pollo estaba entado en el banco de Murialdo lógicamente muy camuflado. Luego de la conquista de Munich, Videla aprovechó el tumulto para retirarse festejando a la platea.

Un perro suelto en el Malvinas

El hecho curioso no se lo adjudicó ningún jugador, ninguna acción de juego ni tampoco él árbitro, fue para sorpresa de todos un perro. Sí, porque a los 10 minutos del segundo tiempo, ingresó un can por la mitad de cancha. El primer asistente, Carlos Romano, le advirtió al juez Alemany, pero el partido continuó. El perro cruzó tranquilamente todo el ancho del terreno, para la carcajada de algunos plateístas. Incluso un espectador gritó: “¡Ese juega de punta!”.

Más que trapo un telón

Una vez más, la hinchada de Huracán capturó la mayoría de las miradas y flashes. Además de haber cantado y alentado durante todo el partido, desplegaron su gigante bandera antes del inicio. El impresionante telón, también ocupó toda la popular norte antes del final del primer tiempo. Ya en el descanso, los hinchas aprovecharon para sacar el telón y guardarlo.

Cien por ciento lucha

Sobre el final del partido, algunos jugadores de Huracán no estaban dentro de sus cabales, por eso se los vio por ejemplo a Montiveros y Alvarado golpeándose con futbolistas de Murialdo.
Otro hecho aberrante fue la cobarde agresión que sufrió el Pollo Videla en la platea. Sin ningún tipo de problemas, un par de hinchas del Globito, entró a la platea de Murialdo y le lanzó un golpe de puño al entrenador Canario. Luego se retiró tranquilamente y provocando a los jugadores que repudiaban el acto enérgicamente. La policía solo miró.

Ni campeón, ni bi campeón, tricampeón...

Para los jugadores de Murialdo, no son bicampeones, son tricampeones. Al recibir la copa de campeón, el plantel Canario cantó: “¡Arriba el tricampeón!”, recordando lo sucedido en el apertura cuando Murialdo se consagró campeón, pero una protesta de Talleres motivó a que se jugara una final, que la ganó el equipo de Villa Nueva legítimamente.

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10 de Diciembre de 2016|05:56
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