Roberto Saviano y Salman Rushdie en la Academia Sueca

Los escritores participaron en un foro organizado por la Academia Sueca para compartir experiencias de lo que significa vivir bajo constantes amenazas de muerte. Gozaron de protección privada en la ciudad vieja de Estocolmo.

La invitación de la Academia Sueca supuso un giro de 180 grados en la actitud de la misma, ya que a finales de los 80, rechazó todos las llamadas para que mostrara solidaridad pública con Rushdie, cuando religiosos islámicos llamaron a su asesinato por su novela Los versos satánicos. Dos de los 18 miembros del jurado suspendieron tras ello su colaboración con la entidad a modo de protesta.

Horace Engdahl, el secretario permanente de la academia que anualmente escoge al Premio Nobel de Literatura, dijo que ninguno de los dos son víctimas, y remarcó sus esfuerzos por “reforzar la causa de la libertad de expresión”.

La amenaza de muerte que en 1989 lanzó el líder religioso iraní Ayatollah Jomeini contra Rushdie tras la publicación de su novela Los versos satánicos, llevaron al fundamentalismo a su máxima expresión, señaló Engdahl. Al referirse a las amenazas recibidas por Saviano en Nápoles tras la publicación de su novela Gomorra, el intelectual sueco dijo que su caso refleja hasta dónde ha llegado la “privatización de la violencia represiva”.

Ambos escritores, hablando en sus lenguas maternas, aludieron en sus intervenciones al temor y las preocupaciones que tuvieron después de ser acusados de querer desprestigiar a sus respectivos países.

Saviano dijo que su primera respuesta al enterarse de que su vida corría peligro fue pensar que se trataba de algo “injusto”. “Tus propias palabras se llevan tu libertad, tu libertad de caminar libremente, de existir”, dijo el autor italiano.

Rushdie recordó un encuentro anterior con Saviano en Nueva York y relató ante un auditorio de 450 personas que incluía a algunos miembros de la Academia Sueca, al embajador de Italia en Suecia y un grupo de editores, cómo sus años con protección policial le enseñaron a detectar de inmediato en los lobbies de hoteles y otros lugares públicos a los agentes de seguridad.

Los escritores amenazados de muerte tienen que aprender a “llevar una nueva vida”. En tal sentido, Rushdie subrayó que las pequeñas cosas cotidianas, como reservar un vuelo o encontrar un domicilio seguro, pueden tomar mucho más tiempo que a cualquier mortal. Además, debió aprender a conocer los límites de lo que estaba permitido decir o discutir públicamente.

La amenaza lanzada por Jomeini en 1989, proclamada en una así llamada fatwa, provocó airados debates en la Academia Sueca que condujeron a que dos de sus 18 miembros, que ocupan el cargo de por vida, abandonaron su trabajo activo en protesta contra la decisión de la Academia de no haber tomado un papel activo contra la amenaza recibida por Rushdie.

Uno de los miembros que habían objetado la decisión, la autora Kerstin Ekma, dijo al término del foro que saludaba la iniciativa de haber invitado a ambos autores. “Admiré que tanto Saviano como Rushdie no perdieran su sentido del humor”, dijo Ekman.

Fuente: dpa

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