Daniel Quiroga también tuvo una experiencia religiosa
El actor mendocino recordó con emoción su verano en Punta del Este, donde hizo temporada en el Hotel Conrad. También viajó por Europa, pero su visita a Perú quedó impregnada en su corazón.
Es actor, mimo, autor, director y docente. Es uno de los orgullos mendocinos en lo que a teatro concierne. Es Daniel Quiroga, un hombre sin dobleces y el primer elegido por MDZ para relatar alguno de sus viajes o un verano inolvidable. El protagonista de innumerables obras nos contó ambas experiencias, las cuales están concentradas en dos lugares: Punta del Este y Perú.

“Laburo” inteligente en el Conrad

En febrero del 2007, Daniel viajó a Punta del Este (Uruguay) para presentarse en el lujoso Hotel Conrad. No obstante, el lujo para el protagonista de “Jorgito” fue el trato con la gente porque “te consideran profesional, te respetan y valoran”, fueron las palabras del actor.

El souvenir que se trajo de esa “experiencia importante” –tal como él la llamó- fue que consideraron “el ‘laburo’ inteligente. Vieron algo en mí, que podrían haber visto en miles de personas”, cuenta humildemente el mimo, quien lleva más de 25 años de carrera sobre las tablas.

Un antro de santificación en Perú

Mucho antes de su viaje al país charrúa, el humorista pasó por tierras incas. En Perú, Daniel presentó su trabajo y éste gustó tanto que una productora le prometió volverlo a llamar. Desconfiado, Daniel entregó sus datos y, sin imaginárselo, en menos de una semana –cuando ya había regresado a Mendoza- desde el norte le llegó la invitación.

“Hay lugares que reconocen el profesionalismo y eso me sorprende mucho”, expresa el mendocino. Pero, hablando específicamente, le preguntamos a Daniel si hubo un lugar imposible de olvidar: “Un bar alucinante en Lima. Me encantó”, es la introducción de la particular anécdota.

“Un amigo –relata el actor- me dijo: ‘Compadre, hoy no vamos a dejar que nos salga el demonio. Vamos a confesarnos y me llevaron a un lugar que se llamaba ‘La Santa Sede’”, lejos de ser un lugar católico era un bar con forma de iglesia, cuyo altar era una barra expendedora de tragos.

Bastó que este recuerdo se agolpara en la mente de Daniel para que las risas no terminaran. Aunque, entre tanta risa, el hombre del teatro reflexionó: “He viajado mucho y te puedo decir que hay lugares de Europa que me arrancaron la cabeza. Pero, realmente, en la gente encontrás la verdadera cultura”.
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21 de Octubre de 2014|12:07
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