Todo es posible cuando la vida es imposible, de Braulio Arenas

I

A la mitad de la semana y esto será como la w
La cantera estrepitosa y al mismo tiempo un gnomo
Sus guantes que él llevaba a sus orejas
Le decían en piel baja la emoción de la despedida

Estos guantes pertenecieron hace años a un apicultor
La otra mitad de la semana ya está olvidada
Gnomos toman el sol perezosamente
Ellos cuelgan de las empalizadas
Mirando sin pensar en nada a los picapedreros
Y agitan sus guantes como la w

II

Se había sembrado el cielo de golondrinas
Y sólo un pequeño hueco permitía a la luna girar sobre sí misma
Ella había tornado luna todos los veranos
Mas la montaña guardaba aún un templo incásico
Y los rayos de la luna caían sobre tesoros abandonados

El día menos pensado y aquel día más esperado
Trocaban sus selvas más esperadas y menos pensadas
Hasta el punto que las hojas después de revolotear bajo la lluvia
No podían volver a su árbol y se quedaban mudas en el aire

Yo me he quedado mudo en la vida y han pasado los días
Los días han pasado unos tras otros como los vagones de un tren
A veces llegábamos a un balneario y yo me dormía inmediatamente
Mas es preciso señalar que me dormía no sin antes ver a una joven que se peinaba en el cuarto del frente
El hotel entero yacía silencioso como un soldado muerto
Por la ventana abierta la cabellera de la joven se desplegaba
Y estrangulaba mi sueño hasta las lágrimas
Otras veces llegábamos a un bosque de eucaliptos
Y la misma joven (u otra) era quien se encargaba de poner el mantel
En el suelo cubierto de hojas con olor a lluvia de verano
Y yo no dejaba de pensar en el día menos pensado
Y no dejaba de esperar el esperado día
En el cual recuperaría el uso de la palabra

III

Pero los días pasaban y pasaban unos en pos de otros
Los días pasaban y mi corazón se apretaba como una mano
Yo participé el día entero en una cacería
Se trataba al parecer de un monstruo que asolaba la región
Y al caer la noche me extravié en el monte
Y fui a dar frente a una cabaña que surgió iluminada
Y en ella encontré a la joven cazadora vestida ya para la cena
Ella me esperaba desde el día menos pensado
Hasta el día más esperado
Pero los días pasaban y pasaban

Ah golondrinas emprended el retorno
El cielo amenazante frunce el entrecejo
Sois como un antifaz pero el baile es espléndido
Y las mujeres ataviadas sólo con perfumes
Levantan sus mentones y arriscan la nariz
Mientras sus ojos ríen
Dejan sus manos cálidas entre las mías frías como espectro
Y por mucho que los días pasen y pasen
Ellas piadosas me invaden con perfumes

¿Vengo yo de la nada
Por qué entonces deseo asirme a tu cuerpo y correr sin edad por el amor en busca
En busca de qué búsqueda?
El día menos pensado ya sin pensamiento busca la noche para llorar su día
El día menos esperado encuentra por fin su propia bienvenida
Y vamos nosotros por una avenida de ternura
Una avenida compuesta por tus besos
Y por mucho que les asegure que vengo de la nada
Por ti mujer yo he sido siempre el mismo

IV

Dicen que el mar no perdona
Dicen que no olvida
El ha dado la mejor parte de su vida a la marea que lo tenía en un puño
El mar tuvo un corazón como un lacre de carta
La vida ha cerrado el music hall en plena temporada

Pirámides de cal y un paseante eterno
La costa le daba un reflejo de ventanas insomnes
Y vuelven a aparecer aquí las palomas que solté en otro poema
Y ellas se posan encima de estas pirámides de cal
Adiós adiós yo he recorrido el music hall abandonado
Sólo un guante de mujer olvidado en una mesa
Yo me acodé en esa mesa y por la ventana insomne miré hacía afuera el mar
Y aquí termina este poema interminable

De Poemas: 1934-1959. Santiago de Chile, Ediciones Mandrágora, 1959.

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