El manejo del dinero en Cultura, en entredicho

Cansado del caos que es hoy la Secretaría de Cultura, Jorge Muñoz denuncia que en esta gestión no se ha podido hacer nada en el área a su cargo porque los fondos del INCAA han tenido otro destino, que el Cinemóvil apenas si se ha movido este año por falta de dinero para el gasoil y asegura que las cuentas no le “cierran”.

“Hago esta denuncia por obligación. Es mi deber. Si yo no hago esto estoy incumpliendo con mis deberes y estoy cometiendo un delito. Porque los fondos del INCAA no vienen para cualquier cosa. Vienen exclusivamente para gastarse en el fomento de la actividad audiovisual. Yo preferiría no estar hablando de estas cosas, sino estar programando los didácticos para niños o el ciclo “Cine Argentino en los departamentos. Pero esto es obligación como funcionario y como ciudadano”, dice Jorge Muñoz, responsable del Área de Cine y Video de la Secretaría de Cultura.

Jorge Muñoz trabaja hace casi 25 años en la Secretaría de Cultura de la provincia. Llegó ahí convocado por David Eisenchlas para gestionar el Área de Cine y Video. Durante la dictadura renunció al cargo y con el regreso de la democracia fue nuevamente invitado, en esta ocasión por María Inés Abrile de Vollmer, para hacerse cargo de los temas relacionados a las artes audiovisuales de ese organismo.

Desde entonces, y bajo las distintas denominaciones que tenido esa importante repartición de la administración provincial (secretaría, subsecretaría, instituto, ministerio), se desempeña como responsable del Área de Cine y Video. Ha visto pasar decenas de funcionarios y cientos de malos, buenos y mediocres desempeños por parte de los secretarios, subsecretarios, directores o ministros designados por el gobierno de turno.

Jorge Muñoz, también arquitecto y docente en la Escuela de Cine y Video, es empleado de planta de la Secretaría de Cultura y conoce a la perfección los meandros de la administración pública, la letra chica de los convenios con organismos nacionales como el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y los erráticos vaivenes de la “política cultural” de Mendoza.

Cansado del caos que es hoy la Secretaría de Cultura, denuncia que en esta gestión no se ha podido hacer nada en el área a su cargo porque los fondos del INCAA han tenido otro destino, que el Cinemóvil apenas si se ha movido este año por falta de dinero para el gasoil y que las cuentas no le “cierran”.

Una película de terror

El Área de Cine y Video se financia con un fondo fijo de la Provincia que paga los sueldos. El resto de los gastos se maneja con un subsidio anual que envía el INCAA a todas las provincias. El monto del año pasado de ese subsidio fue de $90.000 pesos por lo que es esperable que el de este año sea un poco más alto. Pero el encargado de dar buen destino a ese dinero no tiene acceso a él.

“Se nos niega todo tipo de información acerca de los fondos provenientes del INCAA. Se nos ha negado esta información durante todo el año a pesar de nuestra insistencia. El INCAA manda todos los años uno o dos pagos a la Secretaría de Cultura de Mendoza destinados exclusivamente a afrontar los gastos de la actividad al Área de Cine y Video. Este año han llegado fondos, pero se nos niega la información de cuándo y cuánto dinero llegó. Puedo afirmar que lo que ha llegado este año no se ha gastado en Cine y Video. Se ha gastado en otra cosa”, subraya Muñoz.

Lo grave es que “al INCAA hay que rendirle cuentas. Yo firmo todas y cada una de las facturas de las tareas que se realizan en el área, en años normales, claro. Este año como no he realizado tareas, no he firmado nada. Firmar una factura quiere decir que se ha recibido el servicio o el insumo que se ha comprado. Hemos hecho muy poco con el Cinemóvil y nada más”, se lamenta.

El funcionario ha elevado al Secretario de Cultura, Ricardo Scollo, una decena de notas solicitando información. “Necesidad de conocer datos de fondos originados por el INCAA”, fechada el 13 de febrero; “Ausencia de información y falta de disponibilidad”, del 5 de marzo; “Pedido sobre la utilización de fondos provenientes del INCAA”, del 29 de abril, tienen como título algunos de los pedidos por escrito de Muñoz. Jamás recibió una respuesta.

“Queremos saber de cuánto dinero disponemos para trabajar. Y a la vez hemos presentado proyectos para hacer cosas, los cuales nos han sido o denegados o ignorados”, destaca Muñoz.

El año pasado con ese subsidio se concretó el Concurso de Videos Culturales para Televisión, cuyo premio consiste en una cierta suma de dinero para la realización del video; en este momento hay siete equipos de videastas mendocinos trabajando en su proyecto.

Al respecto, Muñoz cuenta que “este año para pagar la segunda cuota hubo mil dificultades. Es inexplicable, porque la plata la teníamos reservada desde el año pasado para este pago. Una de las notas que envié al secretario Scollo pregunta acerca de “La demora en el pago de la segunda cuota del Concurso de Videos Culturales”.

Otro de los logros del año pasado que destaca Muñoz fue la producción de videos por parte de adolescentes de barrios carenciados. “Ellos elegían los temas, escribían el guión, actuaban y filmaban. Lo hicimos en conjunto con la Dirección de Niñez y Adolescencia de la provincia y con alumnos de la Escuela de Cine. Fue una experiencia fantástica y muy enriquecedora”, afirma.

“También fueron muy importantes los didácticos educativos para niños. Vamos a zonas con pocos servicios culturales y además de mostrarles las películas les brindamos las herramientas básicas de las que se vale el lenguaje audiovisual para transmitir ideas y para narrar historias. Es increíble cómo los chicos de diez años aprenden conceptos complejos”, evalúa Muñoz.

El ciclo “Noches de cine en el parque” es la única actividad que el Área de Cine y Video realiza en Capital y quizás es la más conocida por los mendocinos, por la gran cantidad de gente que convoca durante las noches de verano.

Pero Muñoz destaca que el objetivo primario es “llevar el cine a zonas que carecen de todo tipo de servicios culturales, ni municipales ni departamentales” y pone como ejemplo el pueblo Cochicó, ubicado en el límite entre General Alvear y La Pampa donde hay sólo 40 espectadores que llegan todos a caballo. Y este año no se ha podido hacer nada de esto.

Lleváselo a mi hermano

A propósito del Cinemóvil, Muñoz cuenta que “durante casi ocho meses ha estado sin casi funcionar. Primero, no había plata para pagarle a los técnicos; después, nos dieron sólo $100 para gasoil. Una suma imposible para realizar una programación que debe darse en toda la provincia. En un momento fue necesario hacerle una reparación de $80, que luego vimos que no tenía costo alguno porque se trataba de una pieza que sólo estaba floja y que había que ajustar. Pero como decían que era una reparación grande, sin mediar licitación alguna, se mandó el Cinemóvil a un taller mecánico y nos dijeron que se iban a demorar diez días”.

Descontando que el Estado provincial tiene un departamento de mantenimiento de vehículos que al parecer no se consultó; descontando que si hubiera necesario licitar el arreglo no se hizo y descontando que en caso de tratarse de una contratación directa por lo pequeño del monto, ¿qué hizo el Secretario de Cultura? De los cientos de talleres mecánicos que hay en Mendoza entre los que pudo elegir, llevó el Cinemóvil al taller de su hermano, donde estuvo tres meses y medio “parado”.

“Pasaba una semana y otra semana. Preocupados por la demora del arreglo, insistimos en indagar qué pasaba con el Cinemóvil y llamamos por teléfono y el dueño del taller nos dijo: `¡No me presionen, ya hablé con mi hermano!´ Ahí nos enteramos de que hablamos con Oscar Scollo, hermano del secretario. Es inadmisible que haya una estrecha relación de parentesco entre un proveedor del Estado y el superior absoluto de una repartición oficial”, sentencia Muñoz.

Lo peor de todo es que este año se cumplen los diez años de la puesta en funcionamiento del Cinemóvil en Mendoza y con esta suma de ineptitudes por parte de los máximos responsables de Cultura, lo que podría haber sido un constante festejo en cada rincón de la provincia adonde llegara para exhibir películas y explicar el abc del cine, se ha convertido en otra triste postal de una de las peores gestiones culturales que recuerden los mendocinos.

No te pongo el gancho

Este año el Área de Cine y Video no ha hecho casi nada, hasta programas que no tenían ningún costo para la Secretaría de Cultura, como un ciclo de “Cine Latinoamericano” junto a la Cátedra Libre María Luisa Bemberg de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo y que dirige Bettina Ballarini. “Ella consiguió la sala gratis, la folletería gratis, nosotros tenemos capacidad para conseguir películas que complementen la que la cátedra tiene. Elevé una nota para la aprobación oficial. Nunca la autorizaron”, apostilla Muñoz.

Y hay más: no se hizo el ciclo de “Cine argentino en los departamentos”; el programa “Palabras mayores”, un registro audiovisual de personalidades destacadas de la cultura mendocina; la edición en DVD de los videos culturales para televisión de años anteriores; los trabajos audiovisuales con jóvenes; el ciclo “Cine argentino visto por especialistas”; de los seminarios de perfeccionamiento profesionales sólo se concretaron dos y tampoco se apoyó a la Escuela Regional de Cine y Video con un folleto para la Feria Educativa como se hace todos los años.

Lo peor de todo es que el dinero para llevar adelante todas estas tareas, estaba: es la que envió el INCAA. “Yo soy muy ordenado y administro, mejor dicho, administraba, el dinero del INCAA con mucha prudencia, reservando el dinero para tal o cual actividad. Procedo de una manera muy conservadora. Por eso, la insistencia, la necesidad de saber dónde está y cuánto suma el subsidio de este año”.

Autistas

“A Scollo lo conozco hace 18 años y lo seguí tratando todo el tiempo que él fue director de Cultura de Malargüe, porque íbamos todos los meses con el Cinemóvil. Yo le pedí dos entrevistas y nunca me las dio. Yo entiendo que es una persona adulta, hábil, que registra el dato, sabe perfectamente quién soy yo. Al no recibirme, él por las notas ha sido informado. En la de las actividades a realizar en 2008, en el mismo papel, le escribió a Alberto Carmona, director de Producción Cultural, que se pusiera en contacto conmigo para trabajar. Eso no sucedió nunca”, relata Muñoz.

Y agrega: “Esto no sólo es un problema de Carmona sino de Scollo porque si la persona que trabaja para él, en 171 días no le reporta nada de una indicación que él dio, y una situación semejante ya había pasado antes con Liliana Bermúdez pero sólo que en febrero, hace 263 días, la responsabilidad es de Scollo. Jamás obtuve respuesta”.

“Hago esta denuncia por obligación. Es mi deber. Si yo no hago esto estoy incumpliendo con deberes míos y estoy cometiendo un delito. Porque estos fondos del INCAA no vienen para cualquier cosa. Vienen exclusivamente para gastarse en el fomento de la actividad audiovisual. Yo preferiría no estar hablando de estas cosas, sino estar programando los didácticos para niños o el ciclo “Cine argentino en los departamentos”. Pero esto es obligación como funcionario y como ciudadano”, afirma Jorge Muñoz.

Patricia Rodón

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3 de Diciembre de 2016|04:01
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