Ja, de Juan Goytisolo

“Eres Eugenio Asensio, has nacido de nuevo, cambiado de nombre y, para bien de España, de tu anterior y maleada personalidad”. El camarada Basilio le sonreía con el aplomo y firmeza que le otorgaba el cargo. Vestía el uniforme de la Falange: boina roja, botas, camisa azul con el yugo y las flechas. Le había convocado a su despacho y, por primera vez desde los acontecimientos, alguien se dirigía a él, si no con afecto, al menos con cordialidad.

«La intervención de tu cuñado te salvó por los pelos de ir a la huesa: figurabas en la lista de rojos a quienes había que fusilar. Tu hermana, la pobre, lloraba como una descosida, suplicaba y suplicaba hasta que el marido cedió. Fue cuando te sacaron del garaje en donde te apretujabas con los destinados a dar el paseo, esposado y con los ojos vendados para despistar al oficial de guardia que no estaba en el juego. No puedes imaginar si quiera a qué estratagemas recurrieron y a cuantas dificultades se enfrentaron los amigos de tu familia para escamotearte de Melilla sano y salvo y traerte hasta aquí. Te evitaron así la suerte de Federico, al fin y al cabo un buen chico, engañado como tú por los politicastros e intelectuales resentidos y estériles a sueldo de la Antiespaña. Ahora estás en puerto seguro y vamos a cumplir lo pactado. Olvida del todo quien fuiste, tu vergonzosa inclinación a mojamés y gañanes, malas amistades, ideas torcidas. Mis camaradas y yo velaremos en adelante para que seas un hombre entero, vistas el uniforme expresivo de nuestro afán ecuménico y combativo, fortalezcas tu cuerpo y espíritu, abraces los valores consubstanciales con la patria forjada a costa del sacrificio y sangre de los mártires. Mira tu nueva documentación: las fechas no han cambiado, pero el lugar de origen sí. Naciste en Canarias, como el Movimiento Salvador. Tu nombre es Eugenio Asensio García. Eugenio, porque como escribe una de las lumbreras de nuestro pensamiento con el rigor y lucidez que le caracterizan, el saneamiento y regeneración eugenésica de un pueblo exige que se actúe sobre la totalidad de los individuos que lo constituyen, a fin de crear una casta étnicamente mejorada, moralmente robusta, vigorosa en el alma. Una eugenesia que libere a los seres dañados de sus taras y los devuelva, mediante la higiene física y mental adecuada, a la incubadora que los haga germinar y florecer como en un vivero, acorazados contra la corrupción del medio ambiente, en el depósito sagrado de los principios que alientan nuestra Cruzada.

»Sé cuanto significa para ti cortar los lazos con una persona de la calidad y capacidad de amor de tu hermana. Ella llora también pero se siente feliz y agradecida a su marido. Le ha jurado que no intentará ponerse en contacto contigo y yo me ocuparé en informarla de tus pasos en el camino de la curación. Ahora vivirás entre hombres, jefes y escuadristas de la Falange, resueltos a modelar sus vidas conforme al ejemplo de su Fundador. Aquí no caben escrúpulos de conciencia de leidis inglesas ni mojigaterías: no estás en un convento de ursulinas. El amaneramiento de los santurrones e hipócritas no va con nosotros. Nuestra vida es obediencia, disciplina, milicia: militarización de la escuela, de la Universidad, de la fábrica, del taller, de todos los ámbitos sociales. No buscamos recompensa alguna, ni la Laureada ni la Medalla de Sufrimiento por la Patria. La jerarquía se funda en el mérito, la abnegación y el arrojo al servicio de España. Junto a mí, a Veremundo y los jefes de escuadra, aprenderás las virtudes viriles, el anhelo de perfección de los filósofos griegos y artistas germanos. A la hora de trabajar y cumplir, a trabajar y cumplir como el que más; a la hora de divertirse, bureo y cerveza rubia, a disfrutar y dar satisfacción al cuerpo. No te obligaremos a ir de putas si vacilas aún y su trato te asusta. Pero te inculcaremos poco a poco gustos y ensueños nobles. La camaradería entre varones excluye toda forma de beatería.

»Deja las lecturas malsanas y embébete en la prosa recia de José Antonio, en los ensayos de Ramiro de Maeztu, Onésimo Redondo y Ledesma Ramos. Hay que elegir entre el abismo y la cima, la anarquía y el ideal renacentista del poeta-soldado. Tus mentores bohemio-intelectualoides difunden un arte onanista y castrado: el dibujo abstracto, el drama del adulterio, la poesía afeminada y cursi, la novela incitativa a la lucha de clases. Frutos insípidos o malolientes que se deshacen entre las manos como manzanas podridas. Quien descuida la verdad y rehusa la savia de nuestra esencia pierde la belleza, invierte la escala de valores, destruye su obra, malgasta el ingenio, amarga su vida.

»Aquí tengo una carta de tu hermana, y por su admirable generosidad y la grandeza de alma que la inspira, haré una excepción a lo convenido, te leeré un párrafo: ‘dile que procure ser feliz y se adapte a su nuevo estado. Yo le guardo presente en el recuerdo pero comprendo la necesidad de que rehaga su vida lejos de mí. La gratitud que debo a Dios y a mi marido compensa el dolor de su ausencia. ¡Quiera el Señor que alcance a verle el día en que la paz reine y pueda estrecharle, como en su niñez, entre mis brazos!”»

Basilio archivó la carta en su expediente y, tras un meditativo silencio, le invitó a incorporarse de su asiento y a mirar con él a través de la ventana: una centuria de mozos apuestos y enérgicos, de traza airosa y aspecto sano, marcaban el paso marcialmente de acuerdo con el silbato y las órdenes de Veremundo, uno dos, uno dos, derecha, izquierda, media vuelta, alto, para cuadrarse al fin y entonar el Cara al sol antes de romper filas y dispersarse alegres y bulliciosos por el patio, con una espontaneidad y camaradería que le calentó el corazón.

De Las semanas del jardín. Un círculo de lectores (Madrid, Alfaguara, 1997).

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó0/10
Opiniones (0)
3 de Diciembre de 2016|16:40
1
ERROR
3 de Diciembre de 2016|16:40
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016