De crisis y sin salvavidas

Mientras el gobierno intenta dar la imagen de que en Argentina no sucederá lo que ocurre en otras latitudes, prepara un conjunto de medidas que implicarán menores ingresos fiscales y mayores gastos. Se financiarán con los fondos jubilatorios que Kirchner prometió cuidar.

Argentina esta entrando en la crisis global llena de discursos grandilocuentes de políticos, incluidos los presidentes Kirchner, anunciando que aquí no va a pasar lo que ocurre en otras partes del mundo. Y es más, si llega asomar esa posibilidad, el gobierno no lo va a permitir.

La advertencia que el viernes le hizo a los empresarios Néstor Kirchner, en ejercicio del pleno poder real, sirve para enmarcar la forma en que la crisis nos va a llegar y a la dureza con la que nos va a pegar. Mientras Kirchner se cree Superman y le dice a toda la población que consuma tranquila que él los va proteger.

Indudablemente, los que gobiernan no tienen la menor idea de lo que viene y cuando alguien lo anuncia salen a descalificarlo. Eso si, en nombre de la crisis siguen estatizando la economía y violando los derecho de propiedad, de manera de garantizarse que nadie quiera invertir en la Argentina.

¿Un paquete de medidas?

Más allá del tono discursivo, es posible que el gobierno nacional anuncie una serie de medidas (se niegan llamarle “paquete”) que podría incluir rebaja o eliminación de retenciones para las exportaciones de algunos productos agrícolas (no granos, ni carne ni leche) pero podría favorecerse a sectores de las frutas y hortalizas, ya sea tanto como producto primario como industrializado.

Además, se anuncia un gran programa de obras públicas, que tiene por objeto, no tanto paliar la recesión sino preparar el camino para las próximas elecciones. Por eso es probable que, en el caso de nuestra provincia, los municipios que no sean justicialistas, reciban menos o no reciban nada.

Esta noticia, al menos, les ha devuelto la sonrisa a los integrantes de la “patria contratista”, pero como uno tiene la costumbre de hacer cuentas, surge una pregunta que es de manual: ¿de dónde saldrán los recursos para financiar un programa que implica menos ingreso fiscal y mayores erogaciones?

En principio, podría haber una disminución de los subsidios, pero con eso solo no alcanza, porque, además, hay que conseguir los recursos para hacer frente a los pagos de deuda.

La única respuesta posible es que los recursos saldrán de los fondos jubilatorios recientemente incautados. Si, de esos fondos que el gobierno se apropió para proteger y asegurar el futuro haber jubilatorio de los trabajadores.

Las alternativas posibles

Con el panorama actual el gobierno tiene dos opciones, partiendo de la base que se le van a resentir los ingresos fiscales y que bajarán los ingresos por exportaciones. Una de las opciones es bajar el gasto, algo que evidentemente no hará, a la luz de las medidas que se anunciarán esta semana.

La otra alternativa, es devaluar la moneda o dejar que la misma se deprecie no interviniendo en los mercados. Y aquí el gobierno vuelve a su lógicas original, que es la que aman los empresarios: este programa kirchnerista solo cierra con salarios en dólares mucho más bajos que los actuales.

¿Hasta dónde puede llegar el valor del dólar? Es todo un interrogante complejo para responder. Hasta hace un mes calculábamos que el deslizamiento de la moneda norteamericana podría llegar hasta los $ 3,50, pero eso fue antes de la apropiación de los fondos de las AFJP.

A partir de ese episodio, interpretado por el mercado como una señal de insolvencia y posible nuevo default, se aceleró la demanda de dólares y salida de capitales. Salieron plazos fijos y los bancos tuvieron que aumentar la tasa de interés hasta niveles insospechados.

Hoy el horizonte nos marca el valor del dólar llegando cómodo a los 4 pesos, aunque, como siempre, cabe una aclaración. Desde los valores de cierre del viernes ($ 3,35) llegar a $ 4 significa un 20%, que es algo menor que la tasa de interés. Esto quiere decir que no esperamos corrida ni maxi devaluación.

El tema es el “timing” del gobierno. ¿Lo hará rápido o despacio? ¿Esperará que haya mayor recesión para evitar un brote inflacionario”. No lo sabemos.

Lo cierto es que en el medio de la crisis y sin salvavidas por haberse gastado todo en la época de las vacas gordas, ahora habrá que afrontarla con la frente marchita y haciendo los ajustes tradicionales. No aprendimos nada.
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19 de enero de 2018 | 20:22
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