Bajofondo deslumbró al público mendocino

La agrupación presentó su reciente disco Mar Dulce con una fiesta en el Bustelo. Más de 2 mil personas disfrutaron cada uno de los temas y bailaron cerca del escenario. Fue una noche muy especial para Santaolalla, el talentoso líder de la banda, quien demostró que tocar en la provincia lo conmueve y reconforta.

Bajofondo pasó por Mendoza y dio claras muestras de talento y carisma sobre el escenario. El auditorio Ángel Bustelo se vio colmado de un público de variadas edades en el que los adultos se destacaron por la simpatía con que bailaron.

“Ni tango ni electrónica”, sentenció Santaolalla. “Nosotros hacemos música del Río de la Plata”. Hip hop, tango, milonga, pop, electrónica y muchos ritmos más, caracterizan a la agrupación que nació hace cinco años bajo el nombre de Bajofondo Tango Club.

Hoy, reconocidos y consolidados, sus integrantes giran por el mundo y participan en los principales festivales de música. Con Gustavo Santaolalla -voz, guitarra y percusión-; Juan Campodónico -programación y guitarra-; Luciano Supervielle -piano y teclados-; Javier Casalla -violín-; Martín Ferrés -bandoneón-, Gabriel Casacuberta -contrabajo y bajo eléctrico-; Adrián Sosa -batería- y Verónica Loza -vj y voz-, se completa la banda.

La agrupación, formada por argentinos y uruguayos, presentó su último disco Mar Dulce ante 2 mil personas. La veintena de temas que tocaron fluyeron de forma ininterrumpida, excepto cuando -después de un rato- Santaolalla saludó efusivamente al público.

"No saben lo que significa para mí tocar con este grupo maravilloso y para un público único y especial como ustedes. La tierra del sol y del buen vino es una frase que le queda corta a esta provincia”, dijo, y levantó su copa de vino tinto.

Del grupo, los ocho artistas se destacaron, pero fue Martín Ferrés, a cargo del bandoneón, quien a pesar de no ser un adonis, se llevó todos los aplausos y aullidos femeninos. El joven desplegó sonrisas y no paró de bailar sobre el escenario con su instrumento a cuestas.

El “agitador” merece una mención aparte. El personaje no se remitió solamente a asistir a los músicos en todo momento, sino que bailó y saltó como el fanático número uno de la banda. Antes del bis, cuando los músicos desaparecieron de escena por unos segundos, fue quien alentó a la multitud.

El final del espectáculo se convirtió en una verdadera fiesta. Santaolalla invitó a los presentes a acercarse al escenario para danzar y disfrutar libremente la música. Saltos, abrazos, sonrisas, gritos y fotos fueron parte de la fiesta de un grupo de chicas que tuvieron la posibilidad de subir a las tablas.

El público estalló cuando el artista comentó que la noche era aún más especial porque se estaba grabando en esos momentos el show en vivo para incluirlo en un próximo disco. Los mendocinos salieron alegres y eufóricos luego de la hora y media que duró el show.

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