Un brindis multitudinario bajo el sol de Maipú

La degustación anual de la bodega Familia Zuccardi se transformó en un domingo a pura fiesta. Por décimo año consecutivo, el público mayoritariamente joven disfrutó una tarde de primavera. En esta ocasión, la temática elegida fue el tango.

Por décimo año consecutivo, la bodega Familia Zuccardi realizó su degustación anual. Prevista en principio para el sábado, los responsables de la organización no dudaron en postergar un día más la gran fiesta por los malos augurios meteorológicos.

Bajo un sol cálido y brillante, unas 4.500 personas se dieron cita en las instalaciones de la casa vinícola en Maipú. La degustación -que con el correr de los años se transformó en mucho más que eso-, fue sólo una excusa. El calor y las largas colas para conseguir apenas un poco del preciado líquido, hizo que muchos descansaran de tanto trajín en los jardines de la bodega.

En familia, entre amigos o en pareja, los asistentes a la décima degustación no sólo probaron los vinos, sino que aprovecharon el magnífico día para tomar sol, escuchar buena música, conversar, sacarse fotos, contrarrestar el calor con helados o simplemente mostrar su producción en vestimenta, make up y gafas de sol.

Este año, se eligió al tango como temática y gráfica de este encuentro de vino -uno de los más importantes de la provincia-. 

Los tangueros recibieron a los asistentes. Por su parte, las recepcionistas y responsables de las visitas guiadas estuvieron lookeadas para la ocasión, de blanco y negro, con camisa y falda tubo a la rodilla, el infaltable tajo y una flor roja.

Además, en los escenarios se fueron sucediendo varios grupos de tango clásico y electrónico, que deleitaron el oído de los miles de visitantes durante las casi 8 horas que duró el encuentro.

La nueva guardia, Space Garage y Altertango -todos integrados por jóvenes músicos argentinos- entretuvieron a un variadísimo público de todas las edades. También hubo lugar para el baile, gracias a las parejas que marcaron los compases del dos por cuatro y dieron una suerte de clase express.

Burbujas a la cabeza. El intenso calor de la siesta mendocina hizo que los jóvenes se inclinaran por los espumantes a bajas temperaturas. Las carpas, en donde se degustaba esta preciada bebida, se vieron atiborradas de visitantes. De hecho, hubo quienes confesaron haber tomado sólo espumantes. Andrés Imparado y Mariana Fernández fueron algunos de los que prefirieron Santa Julia Extra Brut, mientras que Elina Marchena se quedó con la versión Rosé del espumante.

Románticismo a pleno. Una de las integrantes de un grupo fanático de los vinos dulces comentó acerca de Malamado, “¡qué feo! Podría haberse llamado Bienamado”. Uno de sus amigos la corrigió, “Malamado significa Malbec a la manera de oporto”. ¿Qué tal?.

Otra muestra de romanticismo la dio Alejandro Maselli. El joven encontró una bellísima flor e intentó cambiarla por el beso de una dama. A la salida, todavía con la flor -marchita- , no había tenido éxito.

Estefanía Peretti -divina- y los sanjuaninos Papío, Pepino y Ale, muy originales.

Look de domingo por la tarde. Ellas y ellos no escatimaron en producción, es que no quisieron pasar desapercibidos. Nada de jogging y picnic al aire libre. Todos con gafas de sol súper fashion escondieron sus ojitos trasnochadores. Algunas de las jóvenes podrían haber protagonizado un desfile de modas allí, entre copa y copa.

Vestidos, shorts, remeras largas y ojotas. Colores shocking, estampados y los últimos mandatos de la moda estuvieron presentes.

Peinados elaborados, bijou, pañuelos y chalinas, además de originales accesorios demostraron que las chicas no se pusieron lo primero que encontraron. Y ellos, tampoco.

Los más coquetos usaron camisa, y otros se destacaron con llamativas remeras, bermudas, y hasta boinas y sombreros.

Marta Bet (foto izquierda) lució divina con un vestido strapless estampado.

El diseñador gráfico Andrés Imparado (foto derecha) despertó cientos de suspiros, a pesar de su humildad.

 

Federica Salvador (foto derecha) eligió un vestido multicolor muy veraniego.

Francisco Richardi (foto izquierda), una camisa color salmón y boina a cuadros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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