Por ambición y falsas razones de Estado: las grandes traiciones de la historia

La traición ha sido, y es, “uno de los principales motores de la historia”, y desde esa convicción el periodista y escritor Pedro Pablo G. May ha reunido en un libro las traiciones más significativas de todas las épocas, motivadas en la mayoría de los casos “por el ansia de poder, puro y duro”.

“Cualquier época ha ofrecido oportunidades para las felonías, pero en la sociedad contemporánea, más que nunca, es fácil para el traidor cometer barbaridades y salir indemne”, afirma García May con motivo de la publicación de su nuevo libro por la editorial Robinbook.

En Las traiciones que hicieron historia, el autor ha censado aquellas que están “registradas documentalmente” y, deliberadamente, ha dejado fuera las relacionadas con la religión -la de Judas, por ejemplo- o con “su hermana mayor”, la mitología.

Así, el recorrido por la senda de los traidores comienza en la antigua Grecia con Efialtes en el desfiladero de las Termópilas, “uno de los hechos trascendentales de la historia antigua, poco conocido hoy día hasta el reciente éxito de 300, la película de Zack Snyder basada en el comic de Frank Miller”, comenta el autor.

A partir de ahí, se van desgranando las traiciones cometidas bajo el Imperio Romano, “las más repulsivas”, a su juicio, porque Roma destruyó sistemáticamente no ya las civilizaciones de la Antigüedad sino el conocimiento que había de las mismas”; las de la Edad Media, el Renacimiento y los siglos posteriores, hasta llegar a la época actual, “la más peligrosa”, asegura.

La traición de Julio César; la de Don Julián, que vendió España al Islam; las de Enrique VIII; la de Antonio Pérez; el caso Dreyfus; el superhéroe De Gaulle contra los traidores de Vichy o la traición de Franco a la República son algunos de los casos que el lector encontrará en este libro, cuyo rigor histórico no impide que los hechos se cuenten “de forma amena”.

“Me aterran los manuales de historia que se resumen en nombres y fechas”, subraya el autor, que actualmente dirige y presenta los informativos matinales del Departamento de Radio de la Agencia Efe.

¿Por qué la época actual es la más proclive a la traición? Pedro Pablo G. May (le gusta abreviar su primer apellido) cree que “si sumamos el relativismo que impera hoy día, el ‘todo vale’ que justifica casi cualquier conducta, con las técnicas tan desarrolladas que existen de hipnosis y manipulación de masas, veremos que más que nunca es fácil para el traidor cometer barbaridades y salir indemne”.

Y pone como ejemplo el de la crisis financiera: “¿Alguien sabe realmente de quién es la culpa? ¿Qué personas fueron las que traicionaron a sus conciudadanos para hacerse con más dinero y más poder personal, aun a costa de sacrificar el bienestar de la comunidad, no ya norteamericana sino mundial? Probablemente nunca lo sabremos”, afirma el autor de libros como Los mitos celtas e Historia de las supersticiones.

El escritor asume “el riesgo” que supone enjuiciar las etapas más recientes de la historia española, como la Guerra Civil: “En esos años Franco estuvo considerado por el régimen legal vigente en España como uno más entre un grupo de militares traidores. Tras la guerra, asumió el rol de salvador del Estado y traspasó el de traidor a los derrotados dirigentes republicanos”.

En la Divina Comedia Dante reserva el círculo más profundo del infierno para los traidores, cuyo comportamiento suele suscitar un gran desprecio. Aunque, ¿quién está libre de culpa? “Despreciamos a los traidores por la misma razón que a cualquier otro que demuestre claramente un defecto: porque son un espejo de nosotros mismos”, concluye el autor de la novela Demonios familiares y del premiado relato El derbi.

Fuente: EFE

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