Abogados mendocinos crean la industria del "síndrome del latigazo"

Protagonistas de accidentes de tránsito, a instancias de sus abogados, denuncian sufrir dolores en el cuello ("síndrome del latigazo"). Aunque en Sanidad Policial no logren constatar la lesión, los denunciantes cobran de $3.000 a $4.000 de las aseguradoras o de las personas contra quienes chocaron.

Desde que en las oficinas fiscales comenzaron a tomar las causas correccionales, los auxiliares y ayudantes de fiscales advirtieron un “negocio” entre abogados y víctimas. Quienes se vieron involucrados en un choque denuncian padecer “el síndrome del latigazo”, algo que no puede ser probado, pero el médico policial no tiene otra opción que asentar el malestar del paciente en su informe.

A partir del primero de noviembre se puso en marcha la tercera etapa de Código Procesal Penal, lo cual significó, entre otras cosas, que en las oficinas fiscales ahora se reciben denuncias de delitos menores como, por ejemplo, los accidentes viales.

A partir de tomar contacto con las causas correccionales, los funcionarios judiciales advirtieron que un gran número de quienes sufrieron un accidente de tránsito denuncian sufrir el “síndrome del latigazo”.

Explicaron desde distintas oficinas fiscales que las víctimas manifiestan sentir un fuerte dolor en el cuello y cabeza que se suma a intensos mareos. Con ese "diagnóstico" llegan a las dependencia judiciales sosteniendo, ante las autoridades de las mismas, que están padeciendo el denominado “síndrome del latigazo”.

Los ayudantes de fiscales envían al denunciante a Sanidad Policial y el profesional que lo atiende allí sólo puede referir que el paciente sufre ese dolor. “Pero no hay radiografías que puedan probar ese padecimiento y sólo se sostiene el diagnóstico con lo expresado por el afectado”, explicó un funcionario judicial.

Agregó el ayudante de fiscal que “es una avivada” porque “a veces vienen una semana después de ocurrido el choque y ya tienen todo el planteo armado. Es evidente que hablaron con un abogado y que les ideó la estrategia”, afirmó.

Incluso, los policías le llaman a este síndrome “la pyme”, porque eran los uniformados quienes hasta hace dos semanas tenían a su cargo el inicio de las causas correccionales.

“El síndrome del latigazo” no es algo nuevo, pero sí para quienes sólo investigaban hasta hace 15 días causas penales. Les ha sorprendido que una persona con sólo decir que siente un dolor en el cuello puede obtener hasta $4.000.

Añaden —las supuestas víctimas— que ese síndrome les produce grandes dolores de cabeza y así plantean incapacidad laboral. “No sé cómo hacen pero consiguen que les otorguen de 3 a 5 puntos de disminución física para trabajar”, manifestó una ayudante de fiscal de Capital.

Cada punto de incapacidad laboral significan de $600 a $800 de indemnización. Por lo tanto, el máximo de esas sumas por el máximo de disminución para trabajar (5 puntos), establecido por un especialista y referido en Sanidad Policial, llega a los $4.000 en un juicio por lesiones culposas. De ese monto los abogados se quedan con un 30 por ciento, señaló un auxiliar de Guaymallén a quien le han contado los denunciantes que todo es una treta.

La estrategia se ha convertido en “la pyme” del “síndrome del latigazo”. Por esta razón no es extraño encontrar a un estudiante de derecho que trabaja en un estudio jurídico parado en la puerta de las oficinas fiscales. Este les entrega a las víctimas una tarjeta de los abogados para los que trabaja.

Ese es el momento en que comienza a funcionar la industria.
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22 de agosto de 2017 | 13:40
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