La Mendoza que duele: Más de 200 mil personas reciben un plato de comida del Estado cada día

Ese número representa más que la población de un departamento como Maipú o la Capital. Son personas que a diario comen en comedores escolares o comunitarios, sin embargo la cifra crece si se incorporan los datos de las ONGs y parroquias. Ver video testimonial.

Roxana Muñoz tiene apenas 33 años, pero ya es responsable junto a su marido de 8 hijos en su familia para alimentar, su hijo mayor tiene 16 años y la menor apenas 1. Todos los días se acerca al comedor comunitario de calle Serpa al 200 en Luján para  recibir su bolsa de alimentos, con ello trata de al menos suplir algunas necesidades primarias de sus hijos.

Ella vive en el barrio La Primavera de Luján de Cuyo. “Es un lugar que no está muy bien visto por la sociedad porque dicen que todos somos delincuentes –afirma Roxana-, pero no es así. Con mi esposo estamos tratando de criar a nuestros hijos lejos de las drogas y la delincuencia y nos cuesta mucho”.

Roxana contó que comenzó a recibir la “copa de leche” hace unos 7 años, mientras estaba embarazada de uno de sus hijos. La crisis de ese momento en el país era fuerte, De la Rúa acababa de partir en helicóptero desde la Casa Rosada, y muchos argentinos se quedaron parados mirando hacia arriba como esperando que algo cayera para mitigar  la situación económica que comenzaba, literalmente, a “barrerlos” hacia otros destinos.
 
El caso de Roxana se multiplica en Mendoza por cientos, o mejor dicho, por miles. Como ella, son más de 200.000 los mendocinos sumergidos que deben recibir asistencia pública para comer.

El Estado provincial a diario entrega 300.664 raciones de comida a  202.528 personas a lo largo de todo el territorio mendocino, porque a niños, madres embarazadas, ancianos y familias completas, no les alcanza el dinero para poder cubrir las necesidades mínimas de alimentación diaria. En esta tarea el gobierno invierte más  de 65 millones de pesos al año.

Esto representa el 11% de la población mendocina, aunque esta cifra no contempla los beneficiados por las organizaciones no gubernamentales y parroquias. Para entender mejor este dato, hay que tener en cuenta que actualmente hay  1.932.335  habitantes en la provincia, aunque la proyección para el 2010 es de que llegará a los 2.300.485 personas.

En el año 2005 había en nuestro país 15 millones de pobres, la cifra descendió pero en Mendoza la necesidad no reflejó esa situación, los comedores siguen funcionando y consumen más de un millón de pesos en comida por semana.

Según las estadísticas oficiales, el departamento que más personas alimenta a través de los comedores escolares y comunitarios es San Rafael con 36.729 raciones diarias, le sigue Guaymallén con 35.154, Las Heras con 30.591, San Martín con 27.355, Maipú con 24.036 y Luján con 19.152 comidas diarias. Los que menos alimentos reparten en estos ámbitos públicos son Tupungato, 6842 y Tunuyán, 6946.

Los números, la gente

Milagros vive en uno de los barrios del oeste mendocino, ella tiene poco más de 40 y ya es abuela. Recuerda que la primera vez que recibió un plato de comida, fue cuando estaba en la escuela primaria.

Su mamá sola no podía con ella y sus cinco hermanitos, por eso comenzaron a recibir ayuda de una señora que cocinaba en el barrio para muchas familias en iguales condiciones.

El papá de Milagros salió un día a trabajar, y nunca más volvió. Nunca, nadie -a su corta edad (11)-, le explicó por qué su papá no regresó. Hoy que es abuela sigue yendo a los comedores comunitarios, y lleva a sus nietos también.

Ni a Roxana ni a Milagros les gusta recibir esta asistencia, pero es la única manera que tienen para ver felices a sus hijos y nietos, luego de negarles tantas cosas que piden y que ellos no pueden comprar. “Una se siente mal cuando le tiene que decir a los chicos que no a algo-dijo con lágrimas en los ojos Roxana-  quisiéramos darles lo que piden, porque en definitiva son niños, pero no podemos. Por lo menos en estas bolsas de comida vienen alfajores, tutucas y otras cosas que a los chicos les gusta”.

El Estado trata de dar respuestas

No es fácil escuchar los testimonios de estas mamás y abuelas. La pregunta que surge es: ¿qué hacen los funcionarios y los legisladores que tanto hablan y discuten?

Noemí Massolo, es Directora de Promoción al derecho a la alimentación en la provincia,  asumió con el nuevo gobierno en diciembre pasado. Ella afirma que en estos casi doce meses han trabajado muy duro con los comedores, admite que no es suficiente la ayuda, pero que es necesario que exista este asistencialismo porque hay familias que necesitan apoyo "para salir adelante o seguir con sus pequeños proyectos".

Durante gran parte de este año, la funcionaria dice que han estado trabajando para  "cruzar" datos e información de los distintos comedores comunitarios, porque detectaron que el mayor problema con el que se encontraron al asumir, fue que "había una superposición de ayudas, desde el gobierno y las ONGs".

Ella es la encargada de facilitar los alimentos para los 33 comedores comunitarios de la provincia, y coordinar con la Dirección General de Escuelas el suministro para los comedores escolares, que se llevan casi el 90% del presupuesto destinado para este fin.

Para Ricardo Puga, diputado mendocino “se ha hecho mucho por los comedores pero no es suficiente y es necesario buscar otras alternativas, hay que ir desterrando la idea de los comedores comunitarios”.

Redes solidarias para colaborar con la crisis

Juan Carr es un médico veterinario y padre de cinco hijos, fundó la Red Solidaria en 1995, que busca mejorar la calidad de vida de las personas  estableciendo “redes humanas”. Fue candidato a premio Nobel de la Paz, junto a Bono (U2) y al vicepresidente norteamericano Al Gore.

La crisis económica del 2001 hizo que las estadísticas de comedores escolares fuera creciendo, según la Red Solidaria encabezada por Carr, en el país se habría un comedor comunitario cada diez días, esta cifra ha ido bajado, pero no deja de ser preocupante, ahora se abre uno cada 30 días.

En Cáritas en Mendoza, están muy preocupados en este momento. Desde la organización católica dedicada a la asistencia social aseguran que nuevamente han notado una gran cantidad de personas que se acerca a las parroquias o a la sede de la institución, para solicitar comida o algún tipo de ayuda.

Cáritas en el Gran Mendoza y la zona Norte de la provincia, atiende a 24.351 niños entre 5 a 13 años, más unas 1150 personas adultas. Sin embargo no tienen un registro de los comedores que cada parroquia suele tener o abrir con la colaboración de los vecinos.

"Las donaciones han mermado muchísimo desde el 2006, pero la cantidad de gente que necesita esos alimentos no ha bajado. Antes teníamos una cuota de alimentos desde el gobierno provincial de $8000 mensuales con mercadería, pero ya no lo recibimos. Por esta razón estamos trabajando para unir redes y asistir a la gente no sólo con alimentos sino con medicamentos, pasajes y alojamiento a familiares que vienen acompañando a otros que están internados en hospitales o deben hacerse estudios", señalan desde Cáritas.

Desde este organismo ecleciástico también indicaron que mensualmente tienen donaciones de empleados de empresas como Sancor (25 kilos de leche), Walmart,  Easy y Jumbo. "Aunque con algunos de ellos se terminan los convenios a fin de año y no sabemos que pasará", advirtieron.

La realidad social de la provincia no deja de angustiar a quienes directamente trabajan en ella. Diversas organizaciones no gubernamentales tales como Conin, el Banco de Alimentos, Cáritas, parroquias, entre otras,  observan cómo las necesidades básicas siguen insatisfechas. Desde esos ámbitos tratan de colaborar, captando alimentos, redistribuyéndolos y también capacitando a la gente para que pueda ser autosuficiente y tratar de contener a las familias.

Programas sociales que intentan dar soluciones y la crisis mundial

Un programa social que podría traer buenos resultados, aunque a muy largo plazo es  “Comer juntos en Familia”, que ya se está desarrollando  en Las Heras, Guaymallén, Santa Rosa, Godoy Cruz y Luján, y para el 2009 piensan extenderlo a toda la provincia. A través del mismo se está intentando hacer que las familias,  que antes comían en los comedores escolares, aprendan a preparar sus propios alimentos en su hogar.

El Estado le provee los bolsones de comida, nutricionistas enseñan a las mamás cómo procesarlos y aprovecharlos al máximo, buscando de esta manera fortalecer los vínculos de esa familia como núcleo básico.

Sin embargo, la fortaleza de estos programas no sólo radica en las buenas ideas o intenciones de algunos funcionarios, sino en el trabajo en conjunto de distintas áreas. Ya que la crisis alimentaria argentina tiene problemas más profundos. Durante la década pasada había un problema de distribución de alimentos, “ahora la situación se cierra en la sustentabilidad de la producción y en la comensalidad, es decir con quienes compartimos alimentos y los valores asociados”, sostiene Patricia Aguirre, antropóloga alimentaria, docente e investigadora del IDAES, Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad de San Martín en Buenos Aires.

Este no es un tema que sólo afecta a Mendoza o la Argentina. La ONU, el Banco Mundial y los organismos internacionales, sigue preocupados por la realidad alimentaria internacional. Por un lado la carencia de alimentos y la mala distribución de los mismos, por otro lado la utilización de la soja o el colza para la elaboración de combustibles alternativos ha generado ocupación de terrenos que antes estaban destinados a cultivos de alimentos para la sociedad.

El tema no es menor, y las autoridades de estos organismos lo saben, por eso a  principios de este año el titular de la ONU, creó un equipo especial que deberá definir un plan de acción para afrontar los constantes aumentos de precios de los alimentos y las diferencias de acceso a ellos en cada país.

Opiniones (1)
18 de noviembre de 2017 | 12:57
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18 de noviembre de 2017 | 12:57
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  1. La distribución de alimentos entre los chicos significa muchos menores subalimentados o mal alimentados. Cuando aparece en los diarios la obesidad infantil como un problema, uno, que camina los barrios pobres, cree que alguien le está tomando el pelo. También una señorita representante en la UNESCO en el país, que dijo hace unos días, en el lanzamiento del programa "Todos pueden aprender", que en Mendoza no había desnutridos, que eso era un falso concepto de los maestros. Esto sirve para descalñificar la observación diaria de los docentes, de las graves dificultades de atención y concentración, así como de capacidades básicas que muchos chicos, hijos de la crisis (2001 - 2002 - 2003) tienen a la fecha en su desempeño escolar. La foto es imperdible: la chica rubia y vestida a la moda, que entrega el bolsón a la mamá morocha y de gorrita, es todo un símbolo.
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