Deportes

Selección: por ahora, Grondona manda y Maradona obedece

El  cruce entre el titular de la AFA y el DT de la selección por la llegada de Ruggeri como ayudante de campo demostró que Don Julio sigue siendo el "capo", por encima del propio Diego.

Mejor mirada la cuestión, el cortocircuito que hizo y hace peligrar la permanencia de Diego Maradona al frente del seleccionado nacional puede promover unos cuantos sentimientos, menos el de perplejidad: ¿dónde estaba escrito que Julio Grondona cedería pasivamente su sacrosanto derecho de veto?.

Sorprenderse o escandalizarse emanaría del malentendido de sobreestimar el poder de Maradona o subestimar el poder de Grondona.

En realidad, la propia llegada de Maradona al Seleccionado fue fruto de los manejos autocráticos del presidente de la AFA.

Estos tironeos, pues, los de Ruggeri sí/Ruggeri no, son parte constitutiva del inventario, los efectos colaterales de una misma política.

La pregunta, en todo caso, es por qué se apresuraron en anunciar públicamente el acuerdo general cuando, tal parece, quedaba pendiente un significativo acuerdo particular.

Hasta donde se sabe, el ayudante de campo es una suerte de "otro yo" del entrenador principal.

El hombre capaz de interpretarlo de forma cabal, de orientarlo, de enriquecerlo y, si llegara a ser el caso, de sustituirlo momentáneamente.

Por las razones que fuere Maradona eligió para esa función a Ruggeri y esa predilección debería ser respetada a rajatabla.

Sin embargo, el propio Maradona consintió postergar el llenado de ese casillero, tal vez fascinado por la consumación de un deseo por el que había perseverado y, por qué no reponerlo, operado.

Grondona, a su vez, se sentía urgido de neutralizar la abrumadora adhesión popular de otro personaje (Carlos Bianchi), cuya cara, como la de Ruggeri, no es de su agrado.

El futbolista del pueblo será Maradona pero hasta tanto se demuestre lo contrario el director técnico del pueblo es Bianchi,
por lo menos en los términos de la valoración de idoneidad para el rol.

Como sea, Grondona y Maradona limaron asperezas en nombre de una causa superior (desde lo explícito, los colores de la camiseta argentina; desde lo implícito, intereses y apetencias) y sonrieron para la foto, pero las coordenadas primordiales jamás se alteraron.

¿Cuáles coordenadas? Las que en la punta más alta lo tienen a Grondona como suprema medida de lo que se hace y de lo que se deshace, y en la otra punta a todos los demás, incluido, créase no, el mismísimo Maradona.

Más o menos eso se está dirimiendo ahora: hasta dónde está dispuesto a ceder el pope de la AFA y hasta dónde será autónomo
Maradona.

Entretanto, que conste en actas que Diego padece hoy de los mismos procedimientos que se benefició ayer.

No hay otro Grondona que el que nos ha tocado.
Opiniones (0)
10 de Diciembre de 2016|04:24
1
ERROR
10 de Diciembre de 2016|04:24
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic