La crisis obligará al turismo a redefinir su estrategia

Estos últimos 5 años en que la Secretaría Nacional de Turismo aprovechó el “viento de cola”. Por ello nos acostumbramos mal y ahora debemos enfrentar una menor afluencia de visitantes y un descenso en el consumo, sin tener el ejercicio de dar -como corresponde- esta nueva batalla.

La reina del Carnaval Correntino causó sensación y más de un suspiro masculino.  Una acrobática pareja de bailes promocionó la cumbre del Tango en Bariloche. Así, las distintas regiones se fueron promocionando en la FIT, donde se analizó el impacto de la crisis en el Turismo. Algo es seguro, la actividad se verá afectada.

Representantes del sector dieron informalmente este debate acerca de las perspectivas para esta temporada veraniega y las consecuencias que puede tener una menor afluencia hacia el corto y mediano plazo.

En el stand de Bariloche comentaban que ya empiezan a notarse los efectos negativos, porque en años anteriores en estas fechas ya había una previsión más o menos real de lo que podía ser el verano. Este será el primero de los últimos seis en el que no contamos con datos ciertos de reservas reales para que podamos obtener un diagnóstico serio. La mayoría de los agentes nos dicen que están esperando ver qué pasa con las reservas de última hora. Hay precios que están muy por debajo de los de julio del año pasado y eso es un síntoma de que la crisis del turismo ya se instaló.

Empresarios de Mar del Plata arriesgaban que la crisis va a ser más de consumo que de afluencia, ya que la gente se va a seguir moviéndose pero va a gastar menos, por lo que reducirá su estancia y se resentirá también el rubro de las comidas y la hotelería en general. Lo que hay que hacer es dar una visión positiva e interpretar esto como una crisis de crecimiento de la que debemos salir fortalecidos mediante la diferenciación del producto turístico, la potenciación de nuestra marca, y la situación de la ciudad y sus comarcas como un destino tradicional.

Recordamos en muchas charlas que el perfil del turista del siglo XXI es el de una persona que puede prescindir de cualquier gasto, menos del destinado a su “tiempo libre”, o vacaciones. La gente va a seguir viajando, aunque sea mediante escapadas cortas y si no pueden irse a lugares como Ushuaia lo hará a la costa atlántica o al sistema de la región litoral, o Córdoba, o Mendoza.

Nadie duda que el volumen de gasto será menor y quienes más lo sufrirán serán los prestadores formales como hoteleros y restaurantes. Pero de toda crisis hay que salir reforzado y si los gurús económicos optimistas dicen que esta durará hasta la primavera del 2009, hay que tener en cuenta que 2010 será de “balance de experiencias” y nuevo crecimiento, según los más esperanzados.

En cuanto a la promoción turística, creemos que ha llegado la hora de poner en marcha en muchos lugares los entes mixtos de promoción, (al estilo del nacional Inprotur) que al tener la sinergia de los privados y la estructura del Estado, se moverán con menos costo y mayor flexibilidad. No olvidemos también que en algún grado estamos en una crisis de identidad regional, como le puede pasar a otros destinos, basados en el sol y playa que se ha quedado sin capacidad de asombrar al visitante. Somos una alternativa perfecta a ese modelo histórico de la Costa Atlántica. Está surgiendo y consolidándose un destino alternativo de vacaciones activas de naturaleza en sierras, ríos, mar, etc. Los vecinos cercanos permanecen un par de días más, porque la gente viene a conocer la Ciudad de Buenos Aires, pero hay que enseñarle muchas más cosas, a partir de un transporte aéreo al servicio del país, no de intereses “lamentables”. La cifra esperada de cruceristas también será elevada, porque vendrán menos barcos pero de mayor capacidad, en la expectativa internacional, que más crece en el mercado.

En las ciudades argentinas hay magníficos restaurantes pero necesitan una proyección exterior, de su calidez y originalidades.

Hay que seguir repartiendo las ofertas fuera de la temporada veraniega por que hay más meses que enero y febrero y nosotros tenemos los hoteles abiertos durante todo el año. Y la llegada de visitantes no sólo va a repercutir en nuestros establecimientos, sino en también en el comercio.

Todos debemos trabajar por la desestacionalización, de forma que se evite que la temporada turística mayoritaria sea exclusivamente el verano o la nieve de invierno. Si no lo conseguimos por el factor meteorológico tiene que ser por otros, que deben ser productos y espectáculos que generen un volumen de visitantes que permitan que la temporada sea lineal durante todo el año. No debe ser un debate de un solo sector, sino de todos, porque nadie duda que “el turismo beneficia, a todos” y a todas las alternativas de trabajo y generación de riqueza.

El mundo del turismo es muy dinámico y muy sensible a cualquier cambio, por lo que este período de incertidumbre nos va a valer para reflexionar y redefinir nuestras marcas y saber a qué nichos de mercado tenemos que acudir y quiénes son nuestros clientes potenciales y repitentes, con el fin de poder presentar un catálogo de productos especializados, siempre.


(*) Asesor Ad Honorem de la Secretaría de Turismo de la Nación. Creador del sistema protegido Península Valdés y de los primeros parques patagónicos en la década del 60, ex asesor de varios gobiernos y ex ministro y Secretario de Turismo de Río Negro y Chubut. Recientemente galardonado como “Hombre del Turismo Argentino” por los empresarios nacionales del sector.
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