El tirador serial de Belgrano se orinó hasta los 18 años

La madre de Martín Ríos dijo que su hijo tenía incontinencia nocturna mientras dormía, defecaba en botellas y tenía obsesión por la limpieza.

La familia de Martín Ríos reveló en la última pericia psicológica que el joven comenzó
a drogarse a los 13 años, se orinaba en la cama hasta los 18, gruñía, tenía una obsesión por la limpieza que lo llevaba a usar un jabón por día y defecar en botellas y que fue su padre quien lo incentivó en el uso de las armas.

El informe incluye las entrevistas que el padre, la madre y la hermana de Ríos tuvieron con los psicólogos, en las que contaron varias vivencias y anécdotas de Martín y del grupo familiar.

La madre explicó que al nacer, Martín era "un bebé muy tranquilo, que lo dejaba en el corralito sentado y allí se quedaba, y sólo realizaba un movimiento rítmico de atrás para adelante y que es el mismo que hace ahora", en referencia al movimiento que los psicólogos denominan "rocking".

La mujer dijo que "siempre le costó más tiempo aprender las cosas", que recién "pudo andar en bicicleta a los ocho años" y que a partir de sus problemas escolares realizaron un psicodiagnóstico que dio como resultado "mucha madre y poco padre".

La madre contó que su hijo padeció de enuresis -orinarse en la cama- "hasta los 18 años", que tenía "grandes dificultades para acceder a computadoras, no sabía usar el aparato de música", y que "no tenía ni salía con amigos".

Recordó que los únicos amigos que tuvo su hijo en la adolescencia fueron "un grupo de adictos del barrio de Villa Urquiza", ya que cuando el chico tenía 15 descubrió que éste se drogaba y por ello decidieron internarlo.

Aseguró que dicha internación fue "muy traumática" y que cuando Martín salió, "estaba muy contracturado y permanecía de pie en una sola pierna como una cigüeña".

El padre del imputado, un piloto jubilado, al referirse a la internación de Martín en el Hospital Italiano, la comparó con estar alojado "en el Hotel Sheraton" porque su hijo "comía, dormía y tenía relaciones sexuales todo el día".

La madre también refirió que sólo tuvo dos novias durante cortos períodos, una chica anoréxica que conoció en una de sus internaciones y otra, amiga de la plaza, de origen humilde y con dos hijos, a la que la familia le regaló una heladera.

La mujer contó que Martín "nunca pudo terminar la secundaria, ni hacerse cargo de ningún trabajo" y que "se dedicaba a tomar sol, a sacar a pasear a la perra, salir en bicicleta y a sus peceras".

La hermana fue quien en las entrevistas comentó que luego de dejar las drogas Martín comenzó a tener "conductas raras como la de la limpieza, ya que usaba más de un jabón por día, se bañaba varias veces al día".

La joven contó que fue ella quien descubrió, a partir del olor que salía del cuarto de su hermano, que Martín defecaba en botellas que guardaba dentro de su placard.

Sobre este tema, la madre relató que al preguntarle qué era eso, el joven "respondió con risa", dijo que "no era nada", que era algo "sucio" que iba a tirar en la plaza.

Sobre este punto, el padre dijo que también vio las botellas con excrementos en el balcón y la hermana señaló que sus padres "simplemente le dijeron a Martín que no hiciera esas cosas".

Otra costumbre extraña relacionada con la limpieza que comentaron los padres es que a Ríos le molestaba que su hermana fumara y que por ese motivo colocaba toallas en las bases de las puertas para que no pasara el humo del cigarrillo.

El padre también señaló que Martín "no tocaba nada con las manos" y "agarraba servilletas para tocar los picaportes" y recordó un episodio ocurrido en un supermercado de Palermo, donde tuvo que sacar a su hijo porque "empezó a gritar e insultar" y luego de mucho tiempo le dijo que lo hizo porque "sintió un olor desagradable".

En relación al uso de armas, el padre comentó que solía llevarse de viaje a Martín y que fue en Estados Unidos donde compraron el primer rifle de aire comprimido.

Según el informe, el padre dijo que "como Martín se entusiasmó con ello", lo incentivó "a seguir" y que el hijo "iba al Tiro Federal a practicar con todas las cosas en regla".

El papá de Ríos agregó que en los viajes "además de comprar armas, también habían comenzado a comprar reptiles", mascotas que su hijo criaba en peceras.

Otra situación extraña que el padre recordó fue cuando su hijo "insultó a dos personas que pasaban caminando porque sintió que lo atropellaban" y agregó que en aquella oportunidad Martín "respondía con gruñidos en lugar de hablar".

Por último, reconoció que "en varias oportunidades Martín le gritaba con epítetos muy fuertes y sin motivos, por ejemplo: 'viejo, puto, maricón, te la van a dar".
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