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Un equipo sin fisuras

Patricio Bruno fue el mejor jugador en la final que el campeón le ganó a Teqüe. Conocé los puntajes y desempeños de todos los que jugaron.

Los Tordos estudió al rival y ejecutó al pie de la letra las órdenes de sus entrenadores. Una buena mezcla de actitud, disciplina táctica y eficacia, posibilitaron un nuevo título para las vitrinas del carril Urquiza.

Conocé el análisis de cómo jugó cada uno de sus integrantes.

Cristián Raholín (6): Cumplió con lo que se le pidió en un lugar álgido: el scrum. Aguantó ahí y luchó en los móviles, pero resignó su despliegue en el juego suelto.

Martín Silva (5): El Yonyi se compenetró con su tarea en el scrum. Lo mantuvo de manera aceptable, pero no se lo vio en el suelto.

Yoel Moretta (6): Bien por el pilar que más luchó en el scrum. No le pesó su juventud, pero se lo vio muy desgastado y fue reemplazado.

Juan Ongay (7): Una de las piezas claves en el pack. Empujó, luchó, hizo las plataformas en los lines y marcó el único try del partido.
Disciplinado y efectivo.

Alejo Duberti (4): Casi no gravitó. Su juventud lo hizo abocarse estrictamente al juego de cocina. No apareció en ataque ni en defensa.

Nazareno El Hom (7): La tercera línea de Tordos fue impecable, y el Naza uno de sus abanderados. Fue el que más corrió de los tres en defensa y ataque. Su único error fue que su vértigo, a veces, lo hizo perder el control de la pelota.

Juan I. Castillo (7): Fue de menos a más. En el comienzo se lo vio en la lucha cuerpo a cuerpo con el rival, pero luego lució en recuperación y en los lines.

Federico Genoud (7): Fundamental en el pack para manejar la base. Fue muy buscado por los rivales y se controló. Gran obtenedor en el line. Poco en el suelto.

PATRICIO BRUNO (8): El que mejor entendió cómo había que jugar la final. Un termómetro para elegir los momentos del partido. Varió el juego, atacó en las debilidades de su rival y dejó todo en la cancha. Además tiró bien en el line.

Armando Lértora (6): Cumplió sin ser determinante. Ejecutó el libreto que se le dio y no se equivocó. Se apoyó en Bruno y Speroni para sacar adelante un partido donde lo buscaron mucho.

Juan C. Cardoso (6): Entró para patear y cumplió. No fue su mejor tarde con los pies, pero alcanzó para ser vital en la obtención del título. Cumplió en defensa.

Carlos Lizarraga (6): El centro de la cancha fue un campo de combate sin vencedores ni vencidos. El “café” no quebró y no lo quebraron.

Leandro Speroni (6): Vigente, el veterano back de Los Tordos aportó su lectura del juego y talento en el campeón. En defensa, pasó algunos sustos, pero nada grave. El más ganador del equipo.

Marcelo Goldman (7): Sin ser su puesto, demostró por qué fue titular. Despierto para sorprender cuando lo dejaron, siempre complicó al rival y utilizó bien el pie. No falló en defensa.

Alejandro Bär (7): Con algunas pinceladas le alcanzó para ser importante. Firme atrás, fundamental en el try de Ongay y muy buena lectura del campo de juego.

INGRESARON
De los Ríos (6):
entró para darle aire al pack. Se le complicó el scrum y no se lo vio en el suelto.

Poroli y Federico Perinetti: estuvieron poco tiempo en cancha para ser evaluados.

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