Peritos médicos revisaron el torso y la zona púbica de Julio Grassi

Al inicio del procedimiento, Grassi puso en duda si se iba a prestar al peritaje, ya que, ante el pedido del abogado Gallego, puso como condición no ser fotografiado. El examen consistió en la verificación de lunares y pecas en su torso, la presencia de vello en su pecho y en su zona púbica.

El sacerdote Julio Grassi, quien es juzgado por 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores, fue sometido hoy a un peritaje médico para verificar los dichos de sus denunciantes, procedimiento en el que se negó a ser fotografiado.

La diligencia judicial fue ordenada por el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón, a pedido del abogado querellante Juan Pablo Gallego, que representa al Comité Argentino de Seguimiento de la Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CASACIDN).

El trámite fue realizado por el perito oficial, Pablo Parés; el de la querella, Enio Linares, y el de la defensa del cura, quienes presentarán el informe en los próximo días y serán llamados a declarar como testigos.

El examen consistió en la verificación de lunares y pecas en su torso, la presencia de vello en su pecho y en su zona púbica, el color del mismo y si se había depilado en los últimos tiempos.

El Tribunal rechazó el pedido inicial de Gallego, quien había solicitado evaluar también el tamaño del pene del cura, su capacidad de succión, si se había colocado protésis mamarias y la densidad de su líquido seminal.

El peritaje, que duró unas dos horas, terminó con una entrevista forense al cura, en la que Grassi afirmó que sufrió modificaciones en su cuerpo posteriores al hecho por el que se lo imputa.

"Me revisaron el vello y los lunares del torso, de la espalda y la zona pélvica. Espero que lo que se escriba en el informe sea acorde a lo que se vio en el examen", dijo al terminar la revisión médica.

Grassi señaló que "a uno lo ven hoy, pero durante seis años el cuerpo puede cambiar", en referencia "a la actividad deportiva que uno pueda hacer o no y a las modificaciones que puede tener cualquier persona".

El abogado querellante, Juan Pablo Gallego, estimó que "fue una pericia habitual, normal, para ratificar los dichos de los denunciantes", mientras que ambas partes coincidieron que el examen se realizó en el marco de un absoluto respeto.

"Se hizo en paz", dijo el cura, y añadió que "hay características de su cuerpo, -que fueron mencionadas por un testigo- que las puede ver cualquier persona que me conoce".

Pero aseguró que "la prueba va a demostrar que de la cintura para abajo las características mencionadas por el testigo no existen en mí".

Al inicio del procedimiento, Grassi puso en duda si se iba a prestar al peritaje, ya que, ante el pedido del abogado Gallego, puso como condición no ser fotografiado.

El resultado de este peritaje será incorporado como prueba aportada por la querella en el expediente y su difusión a los medios "dependerá de la querella, aunque vamos a solicitar prudencia en su mediatización ante los miembros del Tribunal", aseguró el abogado defensor de Grassi, Daniel Cavo.

Para Gallego, el resultado del peritaje va a demostrar "cuán mentiroso es Grassi, porque el imputado ya está condenado con las pruebas abrumadoras en su contra".

La defensa, con un peritaje que les favorezca, "apunta a desacreditar a los denunciantes y a abonar la teoría del complot para justificar las acusaciones contra el religioso", explicó una fuente judicial.

Las audiencias continuarán el martes próximo, ya que el lunes esta previsto otra peritaje, esa vez al denunciante Gabriel y solicitado por la defensa, en el que se buscará determinar su forma de escritura.

Este procedimiento fue solicitado a raíz de una carta que habría sido escrita por el testigo, quien durante el debate no dio certezas de que fuera suya.
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