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La argentina Paola Suárez se despidió del tenis profesional

A los 31 años, la pergaminense le puso punto final a su carrera. Con excepción de Wimbledon, ganó todo, pero lo más importante fue la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, según admitió. "Será muy difícil vivir sin el tenis", dijo.

Paola Suárez, conocida en el ambiente del tenis como "la Negra" y admirada por sus condiciones humanas que sobrepasaron largamente sus logros deportivos, dijo este martes adiós a la actividad que tanto le dio y dejó como enseñanza que con tesón, perseverancia y sacrificio se puede llegar al éxito.

La tenista nacida el 23 de junio de 1976 y entrenada durante su carrera por Daniel Pereyra, estuvo toda su vida ligada al tenis, desde muy pequeña, cuando acompañaba a su padre, Orlando, un cuidador de canchas en el Club Gimnasia de Pergamino, la ciudad donde nació.

Es que mientras Orlando realizaba con dedicación su tarea, la pequeña Paola jugaba con la raqueta contra un frontón, sin pensar que ese pasatiempo le permitiría más adelante forjarse un futuro.

Formada en una familia humilde, cuando los entendidos de tenis alertaron a sus padres sobre el talento natural de Paola, estos no  dudaron y dieron un paso importante: dejaron la vida tranquila en  Pergamino y se radicaron en Munro para que la pequeña pudiera  entrenar en un club.

Suárez creció admirando a Gabriela Sabatini y le fue muy duro  conseguir dinero para afrontar sus primeros viajes, hasta que en  1998 conquistó el abierto de Bogotá y con su primer ingreso  importante se dedicó de lleno al tenis y a recorrer el circuito.

El destino quiso que sea la eslovaca Jeannette Husarova su primera compañera en un título de dobles, en esa misma edición del abierto de Bogotá en la que se coronó doblemente, aunque más adelante se encontró con la española Virginia Ruano Pascual, con quien entabló una amistad que se reflejó en la cancha.

Sus excelentes resultados en el dobles estuvieron siempre acompañados por buenas actuaciones en singles, algo infrecuente entre las tenistas profesionales, ya que en la alta competencia es difícil mantener la calidad en los dos frentes.

Una de las claves de Paola fue su estado físico, sustentado en la velocidad increíble de piernas y también en la mentalidad ganadora que le permitieron romper barreras.

Así pudo ganar junto a su inseparable compañera, "Vivi" Ruano Pascual, la edición 2004 de Roland Garros, al mismo tiempo que trepó hasta las semifinales en singles, en su mejor año.

"El tenis es muy competitivo, es casi imposible hacer amigas, cuando con Vivi nos dimos cuenta de que teníamos una gran relación, ahí empezamos a ganar y ganar", recordó Suárez.

Con la española, la tenista nacida en Pergamino se cansó de ganar, alcanzó reconocimiento y el respeto de todo el circuito, por su tenis combativo y esa calidez tan especial.

Suárez disfrutó del tenis hasta que en 2005 sufrió serias lesiones en su cadera, fue operada y perdió continuidad.

"Logré todo, con excepción de Wimbledon, pero lo más importante en mi carrera fue la medalla de bronce que obtuve en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004", comentó cada vez que se le pidió un repaso de cada uno de los títulos que ganó.

Signada por la sencillez, al punto que hoy, en el momento de su despedida final ante los medios de prensa, no quería traer sus  trofeos para exponerlos ("¿les parece bien que los haya traído?",  preguntó a los periodistas), la persistente lesión le marcó el  final de una etapa y el comienzo de otra.

Es que Paola anunció que, lejos del circuito, dedicará mucho tiempo al comedor infantil que dirige en Pergamino, y también intentará contribuir al crecimiento del tenis femenino en la Argentina, sin asumir la función de coach, para no viajar tanto como lo viene haciendo desde muy pequeña.

Paola Suárez dejó claro que, sin ser un exquisita como Gabriela Sabatini, la última gran tenista mujer que disfrutó la Argentina, con perseverancia, mucho trabajo, gran estado físico y mentalidad ganadora se puede llegar a la cima y seguramente, como lo hizo durante toda su vida, seguirá ligada al tenis, el deporte que le permitió encontrar "su lugar en el mundo".

Este es el retiro de una gran tenista. Fue en el último US Open.

 

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