La Justicia debió intervenir para que un indigente recibiera ayuda médica

Un hombre de 60 años que duerme en la entrada de la Parroquia San Agustín, en Ciudad, debió ser asistido por los médicos por su deteriorado estado de salud. Pero el vagabundo se resistió en dos oportunidades por lo que se necesitó conseguir una orden judicial para trasladarlo al Hospital Central.

Un hombre de 60 años, que desde hace un año duerme en el ingreso al auditorio de la Parroquia San Agustín, en Capital, tuvo que ser internado gracias a una orden judicial, ya que se negó en dos oportunidades a recibir ayuda médica pues se encuentra en grave estado de salud.

Se trata de Juan Ledesma, un tucumano de 60 años aproximadamente, que desde hace varios años vive en la provincia. Como un hombre de la calle, rodeado de sus perros, encontró a su modo un refugio en el ingreso de la coqueta parroquia ubicada en Irigoyen y 9 de Julio.

La preocupación comenzó hace unos días, cuando Juan ya no aceptaba comida alguna que las personas allegadas a esa conocida iglesia del Barrio Bombal le acercan constantemente. A esto, se sumó que prácticamente no podía erguirse por una marcada debilidad y, finalmente, la perspectiva sobre su salud empeoró cuando comenzó a vomitar sangre.

Por eso, el Padre Eduardo –párroco de San Agustín- decidió actuar y llamar a lo largo de esta mañana a una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado. Los médicos no llegaron solos. A sabiendas que la situación podría ser complicada, por el carácter hosco de Juan, una patrulla con dos uniformados intentaron mediar, junto al Padre Eduardo, para que el indigente pudiera ser asistido.

Los médicos y policías tuvieron que volver en tres oportunidades, por las negativas de Juan y los dientes apretados de los dos perros que lo custodian. El hombre se negaba a ser socorrido, quizás “por miedo a quedarse encerrado para siempre”. Pero la tercera, como se sabe, era la vencida gracias a un orden judicial. Es que entre las constantes idas y vueltas, la gente de San Agustín –entre curas y fieles- comenzó a moverse gracias a los contactos que pueden encontrarse en esa distinguida zona residencial.

“Fue un poco contra su voluntad, pero necesita atención médica”, indicó el religioso, al tiempo que destacó que “es una persona pacífica, buena gente aunque es alcohólico y a veces cuando bebe está de mal humor, pero la gente de acá lo conoce y sabe cómo tratarlo”.

A Juan Ledesma se le han buscado, desde que decidió que su lecho estaría bajo el techo de la entrada de San Agustín, varios albergues. “Pero siempre se escapa, y tampoco quiere estar dentro de la parroquia, sobre todo en invierno, cuando lo invitamos a pasar”, explicó el cura de la orden de los agustinos.

La resistencia del indigente, en este caso, fue apenas un suspiro y los médicos pudieron subirlo a la ambulancia y trasladarlo al Hospital Central. Y, si bien los médicos no se animaron a diagnosticar, se estima que probablemente su salud se haya visto deteriorada por la ingesta de alcohol.

En tanto, “guardamos sus pertenencias, un carrito con ropa, frazada, un vaso y un plato, a los perritos también los vamos a cuidar para cuando él vuelva”, indicó el Padre Eduardo.

   
Opiniones (1)
18 de noviembre de 2017 | 03:50
2
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18 de noviembre de 2017 | 03:50
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  1. PORQUE MANIPULAN TAN DESCARADAMENTE LA INFORMACIÓN???? SI EN LA NOTA DECIEN QUE EL SEÑOR "INDIGENTE" SE NEGABA A SER ATENDIDO, ENTONCES PORQUE EN EL TITULO DAN A ENTENDER QUE ERA EL SISTEMA DE SALUD EL QUE NO LE QUERIA BRINDAR AYUDA?????? HAY QUE TENER GANAS DE BUSCARLE EL PELO AL HUEVO CHE.......
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