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Basile chocó contra su propia tozudez

La derrota ante Chile llevó al entrenador a dar el portazo. Hubo varios puntos en su contra: no encontró la llave del cambio en lo futbolístico, no tuvo un vínculo fuerte con los jugadores y su "a llorar a la iglesia" reflejó resignación ante la adversidad.

Tuvo la posibilidad (y el privilegio) de elegir jugadores que valen millones de euros cada vez que la Selección argentina asumió un compromiso, por los puntos o amistoso. Tuvo en sus manos, quizá, uno de los cargos más codiciados por sus colegas en el planeta fútbol. Pero por estas horas, Alfio Basile fue muy cuestionado y criticado por su "gestión" al frente del equipo albiceleste. Y, acorralado por el orgullo, pegó el portazo, un inexorable portazo.

A tal punto habían llovido los rechazos a su trabajo, que desde hacía un tiempo el DT ya caminaba por una cornisa muy estrecha respecto de su continuidad. Las dudas llegaron desde los entendidos del fútbol y desde la calle, del hincha común, que ya no quería al Coco con el buzo de entrenador del equipo de todos.

No obstante, Basile quería seguir. Con algunas condiciones (como la de no tener la presión de convocar a Messi para que no perjudique el funcionamiento de su equipo), pero quería seguir. Hasta que en la AFA no aceptaron sus exigencias. Y le soltaron la mano, pese a que Grondona lo respaldó una y otra vez.

La bomba estalló tras la dura derrota ante Chile, en Santiago, por la décima fecha de las eliminatorias sudamericanas. Pero la historia venía oscureciéndose desde que arrancó la competencia previa al Mundial de Sudáfrica 2010. Porque, de diez partidos jugados, Argentina apenas pudo ganar en cuatro. Empató otros cuatro y perdió dos; el último fue el más doloroso y el que rebalsó el agua en el vaso.

Pese a este pobre desempeño, el equipo de Basile marcha tercero en la tabla, a siete puntos del puntero, Paraguay. Si la eliminatoria terminara hoy, el ahora ex elenco del Coco tendría el boleto para estar en Sudáfrica. Pero la realidad marca que falta mucho para que la competencia se apague y detrás de Argentina están Chile y Uruguay con el aliento en la nuca.

Sin embargo, lo más preocupante y en lo que más dudas dejó Basile fue su capacidad actual para dirigir a la Selección. Porque es irreprochable lo que pudo hacer en el pasado, en el mismo lugar. Dos copas América y 32 partidos invictos avalan su trabajo en los 90, más allá del fracaso en el Mundial de Estados Unidos. Pero su desempeño actual nunca cerró, no convenció a nadie.

Muchos lo criticaron porque dicen que el fútbol que concibe Basile ya pasó de moda, que en los tiempos que corren no es efectivo. Otros se enojaron con el Coco porque sostienen que convocó siempre a los mismos, con una gran mayoría de "extranjeros". Que nunca le dio la posibilidad a los que se lucen en el fútbol doméstico.

El tiempo le dio la razón a los detractores. Y el mismo tiempo le sacó lustre a una serie de puntos en su contra. Basile nunca logró un vínculo estrecho con sus jugadores; tampoco encontró la llave del cambio en lo futbolístico y hubo una frase, luego de la derrota ante Chile, que lo marcó y reflejó una dosis de resignación ante la adversidad: "Chile nos ganó bien y ahora a llorar a la iglesia".

También una declaración de Lionel Messi dejó su sello en el ánimo del entrenador. Lio señaló que frente a Chile la Argentina "no jugó a nada; no sabíamos a qué jugábamos. Estábamos perdidos y Chile nos ganó corriendo". Esta sentencia empujó un poco más al Coco al abismo.

Ahora se viene el desfile de los probables sucesores. Carlos Bianchi, Diego Maradona, Diego Simeone y Miguel Russo son algunos de los postulantes. Pero el principal candidato, el más firme, es Sergio Batista, quien viene de obtener la medalla dorada con los juveniles en los Juegos de Beijing.

Pasada la tormenta y con la renuncia de Basile recién sacada del horno, el futuro inmediato de la Selección se debate entre los candidatos más firmes a tomar el mando y una necesidad de buen fútbol que la popular pide a gritos desde hace rato. Material hay y de sobra. Hay piernas que valen millones de euros y otras de cabotaje que también pesan y pueden ofrecer su granito de arena a la causa. Recién en marzo de 2009 hay una nueva fecha de eliminatorias, ante Venezuela y Bolivia, dos rivales que pueden darle a la Selección el oxígeno necesario para sacar la cabeza del agua.

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4 de Diciembre de 2016|05:32
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